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97-98. El San Pablo Burgos deja escapar ante Baskonia una victoria que tenía en la mano

Hay derrotas que duelen por el marcador y otras que duelen por la sensación de lo que pudo ser. La del Recoletas Salud San Pablo Burgos ante el Kosner Baskonia pertenece claramente al segundo grupo. El conjunto burgalés cayó por 97-98 en el Coliseum en un partido que llegó a dominar por doce puntos, que tuvo controlado durante buena parte de la segunda mitad y en el que dispuso incluso de la última posesión para ganar. Sin embargo, el baloncesto volvió a demostrar que los partidos no se terminan hasta que el reloj llega a cero.

El equipo de Porfi Fisac tuvo durante muchos minutos argumentos más que suficientes para estrenar la temporada con victoria. Supo reaccionar a un inicio complicado, castigó al Baskonia cerca del aro, dominó de manera contundente el rebote y llegó al último cuarto con una ventaja de diez puntos. Pero cuando todo parecía encaminado, el cuadro vitoriano encontró una vía de escape y convirtió un partido que parecía tener perdido en una victoria agónica.

Foto ACB Media Center

El encuentro comenzó con un Baskonia mucho más acertado desde el exterior. Duarte y Sedekerskis encontraron rápidamente el aro y los visitantes aprovecharon también varias transiciones para adquirir las primeras ventajas. El San Pablo intentaba responder desde dentro, con Balsa Koprivica y Rubén Guerrero trabajando cerca del aro, pero los triples de los vitorianos impedían que los burgaleses pudieran imponer todavía su ritmo.

Con Markus Howard sumándose al acierto exterior y Clement Frisch castigando en transición, el Baskonia llegó a ponerse diez arriba. Fisac tuvo que parar el partido para reorganizar a los suyos y la reacción comenzó desde la defensa. Ziga Samar empezó a asumir protagonismo, Joaquín Figueroa aportó energía y el equipo burgalés consiguió cerrar el primer cuarto todavía con vida: 24-30.

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El segundo periodo fue el de la reconstrucción. Baskonia volvió a golpear desde la línea de tres y alcanzó el 30-41, pero el San Pablo encontró entonces una fórmula que iba a marcar buena parte del encuentro: atacar la pintura, cargar el rebote y correr.

Sekou Doumbouya comenzó a hacerse fuerte en la zona, Dani Díez aportó desde el rebote y Samar volvió a aparecer para acercar a los locales. El conjunto burgalés fue reduciendo diferencias hasta situarse a una sola posesión y llegó al descanso con un esperanzador 45-49.

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Pero lo mejor estaba por llegar el San Pablo Burgos salió del vestuario dispuesto a cambiar la historia del encuentro. Joaquín Taboada abrió el periodo aprovechando un rebote ofensivo y, poco después, Koprivica culminó una transición para igualar el marcador. A partir de ahí comenzó el mejor baloncesto de los burgaleses.

La defensa empezó a provocar tiros incómodos del Baskonia y cada rebote defensivo se convirtió en una oportunidad para correr. En el otro lado de la pista, Samar dirigía, Audige encontraba espacios y Steward comenzaba a aparecer con mayor continuidad. Un triple de Chase Audige puso al San Pablo por delante por primera vez, 57-55. Fue el punto de inflexión definitivo.

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El conjunto burgalés se soltó. Audige volvió a castigar desde el perímetro, Samar encontró una bandeja y DJ Steward comenzó a generar ventajas desde el uno contra uno. Un parcial de 23-8 llevó el marcador hasta el 68-57 y obligó a Paolo Galbiati a buscar soluciones desde el banquillo.

El Baskonia intentó reaccionar, pero el San Pablo había encontrado el control del partido. Koprivica dominaba los tableros, Sengfelder castigaba con inteligencia y el equipo burgalés aprovechaba cada segunda oportunidad.

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Cinco tiros libres consecutivos y una canasta de Christian Sengfelder llevaron la ventaja hasta los doce puntos, 75-63. Baskonia recortó ligeramente antes del final del cuarto, pero los locales afrontaban los últimos diez minutos con un 75-65 y la sensación de tener el encuentro donde querían.

El último cuarto fue una montaña rusa. Baskonia salió con la obligación de remontar y encontró rápidamente a Sedekerskis y, sobre todo, a Kenneth Faried. El veterano interior comenzó a castigar cerca del aro y los visitantes fueron recortando diferencias. El San Pablo todavía tenía respuestas. Sengfelder mantuvo al equipo por delante, Steward alcanzó los 12 puntos y Samar volvió a aparecer para colocar el 87-78 cuando quedaban aproximadamente cinco minutos. Parecía suficiente, pero spoiler, no lo fue.

Faried mantuvo con vida al Baskonia y, cuando el partido entró en su fase definitiva, apareció Chris Duarte. Un triple suyo, seguido de un 2+1 y otro triple de AJ Lawson, provocó un parcial devastador para los burgaleses.

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De repente, el 93-84 se convirtió en 93-93. El Coliseum pasó de celebrar una victoria que parecía cercana a contener la respiración. DJ Steward respondió con un triple frontal que devolvió la ventaja al San Pablo, pero el partido ya había entrado en territorio de máxima tensión. Con 42 segundos por jugar, los burgaleses ganaban 97-95 y tenían la posesión. Era la oportunidad de cerrar el encuentro. Sin embargo, Chase Audige no encontró el aro con su lanzamiento y Baskonia aprovechó el rebote para correr. Damion Baugh recibió, atacó la canasta y consiguió el 2+1 que puso el 97-98 a falta de 13 segundos.

El San Pablo todavía tenía una última oportunidad. El balón acabó en manos de DJ Steward. El base estadounidense atacó el aro buscando la canasta de la victoria, pero su entrada no encontró el camino del aro. Baskonia sobrevivía en Burgos y el San Pablo se quedaba con la sensación de haber dejado escapar un triunfo que durante muchos minutos había tenido completamente controlado.

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El rebote no fue suficiente

Resulta especialmente doloroso porque las estadísticas muestran que el San Pablo hizo muchas cosas bien. El conjunto burgalés capturó 51 rebotes por los 26 del Baskonia, con 23 capturas ofensivas que generaron numerosas segundas oportunidades. Además, terminó con 15 asistencias y 103 de valoración colectiva.

Ziga Samar fue uno de los grandes nombres del encuentro. El esloveno terminó con 17 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias para 19 de valoración, convirtiéndose en el jugador más valorado del San Pablo. Christian Sengfelder añadió 13 puntos y 5 rebotes, mientras que DJ Steward aportó 15 puntos y Chase Audige terminó con 12. Dani Díez, además, destacó en una faceta menos visible pero fundamental con 9 rebotes.

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El problema estuvo en otros detalles. El San Pablo lanzó 4 de 21 en triples, un 19%, y convirtió 19 de sus 26 tiros libres. Baskonia, en cambio, anotó 9 de 27 desde el perímetro y tuvo un extraordinario 23 de 26 desde la línea de personal. Ahí se explica buena parte de la derrota.

Porque el San Pablo Burgos no perdió por falta de intensidad ni porque Baskonia le pasara por encima durante cuarenta minutos. Perdió porque en los últimos minutos no supo cerrar un partido que tenía encarrilado y porque el conjunto vitoriano encontró el acierto necesario cuando más quemaba el balón.

El equipo demostró carácter después de un mal comienzo. Fue capaz de cambiar el partido desde la defensa, dominar el rebote ante un rival de enorme nivel y encontrar diferentes protagonistas ofensivos. Samar dejó muestras de su capacidad para generar juego, Koprivica enseñó presencia interior, Sengfelder aportó consistencia y Steward dejó destellos de lo que puede ofrecer cuando tiene el balón en sus manos.

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Pero también quedó claro que este nuevo San Pablo todavía necesita aprender a ganar este tipo de partidos. Porque tener una ventaja de doce puntos no significa tener ganado un encuentro. Y en una Liga Endesa en la que cada posesión puede decidir partidos, los pequeños detalles terminan pesando toneladas.

El San Pablo Burgos se marcha de su estreno con una derrota, sí, pero también con la certeza de que estuvo muy cerca de tumbar a un Baskonia que necesitó una remontada espectacular para sobrevivir en el Coliseum.

Y precisamente por eso duele tanto.

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