El Partizan ha encontrado en Antonio Reeves un refuerzo con capacidad anotadora, buena mano y recursos para generar sus propios tiros. Su llegada responde a una necesidad evidente de un equipo al que le está costando encontrar suficientes referencias ofensivas. El escolta estadounidense está llamado a acompañar a Carlik Jones y Ethan Thompson en la producción exterior. El reto será adaptarse cuanto antes al baloncesto europeo y mantener la intensidad defensiva que Joan Peñarroya está intentando imprimir al equipo.
Un perfil pensado para abrir la defensa
Reeves destaca por su capacidad para anotar desde el perímetro. Puede aprovechar situaciones de tiro con los pies parados, pero también crear sus propios lanzamientos cuando el ataque necesita una solución individual. Dos recursos que pueden ampliar las alternativas de un Partizan que ha dependido demasiado de Carlik Jones en este primer tramo de la Euroliga.
Tras seis jornadas, el conjunto de Belgrado presenta un balance de tres victorias y tres derrotas. La producción ofensiva ha sido uno de sus puntos débiles: Jones y Tonye Jekiri eran los únicos jugadores del equipo que superaban los diez puntos por partido de media. La incorporación de Reeves busca repartir esa responsabilidad y ofrecer una amenaza adicional desde el exterior.
Su impacto, sin embargo, no dependerá únicamente de los puntos que pueda aportar. La adaptación al ritmo, el contacto físico y las exigencias tácticas de la Euroliga serán determinantes. Peñarroya necesitará que el nuevo fichaje encuentre su lugar en ataque sin convertirse en un punto débil en defensa.
De Kentucky a su primera experiencia en Europa
Reeves llega a Belgrado después de recorrer distintos niveles del baloncesto estadounidense. Tras tres temporadas en Illinois State, dio el salto a Kentucky, donde consolidó su reputación como anotador. En su última campaña universitaria fue incluido en el mejor quinteto de la Southeastern Conference (SEC) y en el tercer equipo All-American.
Los Orlando Magic lo seleccionaron con el número 47 del Draft de 2024, aunque sus derechos terminaron en manos de los New Orleans Pelicans. Con Nueva Orleans disputó 44 partidos durante su temporada de debut en la NBA, con una media de 6,9 puntos y un 39,5 % de acierto en triples. En noviembre de 2024 llegó a firmar 34 puntos en un encuentro, una muestra de su capacidad para asumir protagonismo anotador.
La temporada siguiente pasó a formar parte de la organización de los Charlotte Hornets. Su participación en la NBA fue más limitada, con diez partidos y 2,7 puntos por encuentro, mientras que en la G League encontró más minutos y responsabilidad. Con los Greensboro Swarm promedió 19,6 puntos, cuatro rebotes y 1,7 asistencias en siete partidos, con un 40,6 % de acierto desde el triple.
Su última parada antes de llegar al Partizan fueron los Iowa Wolves, también de la G League. Ahora afronta un cambio importante: será su primera experiencia profesional en Europa y tendrá que trasladar su capacidad anotadora a un contexto táctico diferente.
Un fichaje con el derbi en el horizonte
La llegada de Reeves coincide con una de las noches más señaladas del calendario del Partizan: el derbi de Belgrado contra el Crvena Zvezda. El contexto no podría ser más exigente para un jugador que acaba de incorporarse y que todavía debe familiarizarse con sus nuevos compañeros y los sistemas del equipo.
A falta de confirmación sobre su disponibilidad para el encuentro, su fichaje ya apunta a una necesidad que el Partizan no podía ignorar. El equipo necesita más puntos, más recursos para generar ventajas y menos dependencia de sus principales referencias.
Reeves reúne cualidades para contribuir en esos aspectos. La incógnita es cuánto tardará en hacerlo en una competición que exige mucho más que capacidad para anotar. Su adaptación puede convertirse en una de las claves del crecimiento ofensivo del Partizan durante los próximos meses.
