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Baskonia conquista Estambul y corta una sequía de 394 días (75-89)

Baskonia necesitaba un partido así. Más que por el marcador, por lo que implica competitivamente en un tramo de Euroliga donde cada victoria pesa. El 75-89 firmado en Estambul ante el Anadolu Efes supuso el final a una sequía de 394 días sin ganar lejos del Buesa y, sobre todo, un punto de inflexión para un equipo que quiere creer que puede entrar en la pelea del Play-In: tras el triunfo, la distancia se reduce a tres victorias y el calendario entra ya en fase determinante.

Un inicio con nervios y ajustes

El encuentro arrancó con dudas en ambos bandos. Baskonia tardó en asentarse: pérdidas, tiros cortos y poca claridad en la circulación. Efes tampoco estuvo fino y el ritmo bajo favoreció a los de Marco Galbiati, que encontraron en Kobi Simmons su primera fuente de soluciones ofensivas. El base encadenó siete puntos que desatascaron el ataque vitoriano.

En ese tramo, Forest —gran protagonista de la noche— ya comenzó a marcar el tempo defensivo y de creación. Su impacto como generador se tradujo en ventajas puntuales, y el triple sobre la bocina de Kurucs (20-23) cerró un primer acto que fue más de desgaste que de brillantez.

Efes intenta controlar, Baskonia no pierde el hilo

El segundo cuarto no cambió la dinámica. Con Pablo Laso ajustando desde la banda para dotar de más control a su Efes —más posesiones largas, más lectura de bloqueos—, parecía que el partido podía orientarse hacia un guion turco. Pero Baskonia sostuvo bien el choque, equilibrando desde el rebote y castigando situaciones interiores con Diop, que ganó protagonismo cerca del aro.

No hubo grandes parciales, pero sí intercambio constante y ausencia de miedo visitante. El 42-40 del descanso dejaba el duelo en equilibrio competitivo e intangible: Baskonia se marchó al vestuario oliendo sangre.

El factor Nowell, el estirón Kurucs y el aviso Beaubois

Tras la reanudación llegaron por fin las primeras inercias prolongadas. Baskonia encontró ritmo y ejecución desde el trío Nowell–Forrest–Kurucs, con el letón en modo francotirador: cuatro triples consecutivos y sin fallo en el tramo más caliente. Ahí apareció la mejor versión ofensiva del conjunto vitoriano: spacing correcto, tiros liberados desde el lado débil y agresividad en la toma de ventajas.

Efes respondió desde la experiencia con un viejo conocido: Beaubois. El francés, exbaskonista, firmó nueve puntos consecutivos que devolvieron la iniciativa a los de Laso antes del último parcial (59-58). Fue el aviso de que Baskonia debía cerrar bien el partido si quería romper su maleficio viajero.

Diez minutos de verdad: defensa, triples y carácter

El último cuarto no admitía medias tintas y ahí el cuadro gasteiztarra dio un paso al frente. Luwawu-Cabarrot, tras una tarde irregular en el tiro exterior, conectó su primer triple en el momento más determinante. Esa acción no solo abrió una renta que llegaría a +10, sino que cambió la temperatura emocional del choque.

Efes intentó reengancharse desde el triple con Cordinier, pero Baskonia resistió donde antes solía quebrarse fuera de casa: carácter competitivo y capacidad de cerrar finales. Simmons templó desde el tiro libre, Forrest completó una actuación de líder —32 de valoración, eficacia y lectura táctica— y la defensa activó el rebote para cortar segundas oportunidades turcas.

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