En el Palacio de Deportes de Granada, la noche del 3 de enero parecía cargada de electricidad desde antes del salto inicial. Más de 6.900 aficionados llenaban las gradas, sabiendo que lo que estaba en juego no eran solo puntos, sino respeto, ilusión y permanencia en la ACB. Por un lado, el Covirán Granada, colista, necesitaba una victoria para empezar el año con esperanza; por otro, el Recoletas Salud San Pablo Burgos, luchando por salir de los últimos puestos, quería confirmar que todavía tenía vida en la lucha por la salvación. La tensión y la emoción se palpaban en el aire, y cada bote del balón se sentía como un latido colectivo.

Desde el salto inicial, Burgos mostró hambre, concentración y agresividad. Con Gonzalo Corbalán inspirando cada ataque y Jermaine Samuels Jr imponiendo su físico, los visitantes imprimieron un parcial inicial que dejó a Granada a la defensiva. Los primeros minutos se saldaron con un contundente 7‑19, forzando un tiempo muerto local. La intensidad visitante era clara: presión defensiva, ayudas rápidas y circulación de balón que desgastaba a los locales.
Granada reaccionó tímidamente gracias a Matt Thomas, que clavó triples consecutivos para mantener al equipo vivo y a la afición en pie. Aun así, el primer cuarto terminó con 19‑33 a favor de Burgos, dejando claro que el equipo burgalés iba a dominar la mayor parte del encuentro si mantenía su nivel.
El segundo cuarto fue una mezcla de intentos locales y control visitante. Granada buscaba penetraciones y transición rápida, mientras Burgos respondía con tiros abiertos y defensa sólida. Corbalán seguía liderando, Samuels Jr mantenía el ritmo y Jackson dominaba los rebotes, asegurando que cada segunda oportunidad fuera para los visitantes. A mitad del segundo cuarto, Burgos mantenía la ventaja en 35‑48, y aunque Granada logró acercarse a 12 puntos, la sensación era que la experiencia visitante iba a pesar más en los momentos decisivos.
El tercer cuarto se convirtió en un momento electrizante. Granada, apoyada por su grada, consiguió un festival anotador exterior con siete triples en ese periodo. Thomas y Alibegovic lideraban la remontada, y el marcador se redujo peligrosamente: 67‑72, solo cinco puntos separaban a ambos equipos. La grada vibraba con cada canasta y cada rebote, creyendo que la remontada era posible. Por momentos, el Palacio parecía un solo corazón latiendo al compás de los tiros y de los contraataques.
Sin embargo, Burgos mostró templanza y experiencia. Con Fisac al mando, supieron frenar los intentos granadinos, mover la bola con paciencia y ejecutar transiciones rápidas. Un parcial de 2‑9 al inicio del último cuarto puso de nuevo la ventaja en torno a los 10‑15 puntos, y a partir de ahí, los visitantes controlaron el juego sin cometer errores importantes. Cada intento de Granada era contestado con defensa firme y ataques precisos, y la distancia se estabilizó hasta el final en un 90‑107 que refleja la eficacia de Burgos y la entrega de Granada.
Entre los destacados del partido, Corbalán (23 puntos), Samuels Jr (21 puntos y 8 rebotes) y Jackson (15 puntos y 12 rebotes) llevaron el peso del triunfo burgalés, mientras que en Granada Matt Thomas (25 puntos y 5 triples) y Alibegovic (15 puntos y 6 rebotes) intentaron mantener viva la esperanza hasta el último segundo.
Para Burgos, esta victoria tiene un valor extra: además de los puntos en la clasificación, confirma una resurrección deportiva, acercándolos peligrosamente a la zona de salvación. La prensa burgalesa lo ha definido como un triunfo de carácter, de fe y de control, que les devuelve confianza en medio de una temporada dura.
Para Granada, la derrota es un golpe doloroso, que se suma a una racha complicada y a la frustración de una afición que lo dio todo desde las gradas. Además, tras el partido, el entrenador Ramón ha ofrecido su dimisión a la directiva, consciente de que los resultados no acompañan y de que quizá el equipo necesite un cambio de rumbo para recuperar la confianza. La directiva estudiará la decisión en los próximos días, y el ambiente en el club es de reflexión profunda tras este duro revés.
Cuando sonó la bocina final, no solo quedaban cifras en el marcador. Quedaban suspiros, abrazos y miradas de resignación y alivio, la sensación de que en la ACB cada victoria se conquista con sudor, corazón y resiliencia. Burgos celebró su resurrección ofensiva y colectiva, mientras Granada empieza a replantearse su camino, con un entrenador que medita su futuro y con la necesidad de recuperar confianza y resultados.
En definitiva, fue una noche intensa, vibrante y emotiva, donde el baloncesto fue más que puntos: fue lucha, esperanza, frustración y, sobre todo, un recordatorio de que en la liga española cada segundo cuenta y cada victoria se gana con el corazón.
El equipo burgalés disputará su próximo partido de Liga Endesa ante Joventut Badalona, el domingo 11 de enero, desde las 12:00 horas, en el Coliseum.
Ficha técnica
90 – Coviran Granada: Jonathan Rousselle (8), Matt Thomas (17), William Howard (-), Luka Bozic (7), y Babatunde Olumuyiwa (9) –cinco inicial– Lluís Costa (16), Edu Durán (-), Pere Tomàs (-), Jassel Pérez (6), Amida Brimah (3), Beqa Burjanadze (7), Amar Alibegovic (17). Terminaron eliminados por cinco faltas personales Matt Thomas y Jonathan Rousselle.
107 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: Raul Neto (2), Gonzalo Corbalán (23), Leo Meindl (15), Jermaine Samuels Jr (17) y Luke Fischer (10) –cinco inicial– Jón Axel Gudmundsson (9), Ethan Happ (14), Jhivvan Jackson (15), Yannick Nzosa (2), Ramiro Rodríguez (-), Juan Rubio (-).
Cuartos: 19-33; 22-22; 33-24; 16-28.
Árbitros: Antonio Conde, Jorge Martínez y Vicente Martínez Silla.
Incidencias: Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Granada ante 6931 espectadores. Se guardó un minuto de silencio antes del inicio del encuentro en memoria de Juan Ramón Ferreira.