El Coliseum vivió una de esas noches que pueden marcar una temporada. No era solo un partido más. Era una final por seguir respirando en ACB. Y el San Pablo Burgos respondió como responden los equipos que todavía creen de verdad en la salvación: con carácter, con alma y con un Gonzalo Corbalán gigantesco para derribar a un Unicaja herido y desorientado por 97-90.

El partido arrancó con una declaración de guerra inmediata. Burgos salió desatado, jugando con una agresividad tremenda en ambos lados de la pista y castigando cada pérdida malagueña. El 11-0 inicial hizo explotar al Coliseum y obligó a Ibon Navarro a parar el partido cuando todavía no se había asentado nadie en el asiento. Neto dirigía con una calma imperial, Fischer hacía muchísimo daño cerca del aro y Corbalán ya empezaba a anunciar la noche que iba a firmar. Mientras tanto, el Unicaja transmitía una imagen preocupante, lento atrás, blando en las ayudas y muy condicionado por las bajas y el desgaste físico que arrastra en este tramo final. Webb intentaba sostener a los andaluces, pero Burgos jugaba con mucho más hambre y cerró el primer cuarto dejando claro quién necesitaba realmente el partido.
En el segundo cuarto llegó probablemente el momento de mayor inspiración burgalesa. El San Pablo movía el balón con fluidez, encontraba ventajas constantemente y seguía jugando con una energía que el Unicaja no podía igualar. Corbalán comenzó a adueñarse definitivamente del encuentro. Robaba, corría, penetraba y levantaba al Coliseum en cada acción. Los burgaleses llegaron a rozar ventajas importantes porque cada vez que el Unicaja parecía reaccionar aparecía una respuesta inmediata local. Happ aportaba muchísimo trabajo oscuro, Neto controlaba el ritmo y Fischer seguía castigando dentro. El conjunto malagueño sobrevivía gracias al talento individual de Perry y Webb, pero las sensaciones eran muy malas para los de Ibon Navarro, superados física y mentalmente por un San Pablo que olía sangre.
Tras el descanso apareció el orgullo del Unicaja. Era imposible pensar que un equipo con tanto talento no iba a reaccionar. Los andaluces endurecieron la defensa, subieron líneas y comenzaron a encontrar puntos rápidos para acercarse en el marcador. Ahí el partido entró en un escenario peligrosísimo para Burgos, porque llegaron los nervios y el recuerdo de tantos partidos escapados durante la temporada. El Coliseum empezó a sufrir viendo cómo la ventaja se reducía poco a poco. Pero entonces apareció la figura de Corbalán para sostener emocionalmente al equipo. El argentino firmó una actuación descomunal, atacando cada espacio, asumiendo tiros importantes y transmitiendo una sensación de liderazgo absoluta. Cada vez que el Unicaja amenazaba de verdad, Burgos encontraba una canasta salvadora para mantener la cabeza por delante.
Y el último cuarto fue directamente un ejercicio de supervivencia. El Unicaja llegó a colocarse a tiro, con Perry y Webb intentando completar la remontada, pero esta vez el San Pablo no se cayó. Esta vez resistió. Neto manejó los últimos minutos con experiencia, Fischer siguió imponiéndose cerca del aro y Corbalán terminó de completar una de las actuaciones individuales más importantes de toda la temporada burgalesa con 23 puntos y acciones decisivas en ambos lados de la pista. El Coliseum entendió perfectamente lo que estaba viendo: un equipo dejándose la vida por seguir en ACB.
La victoria deja muchísimo más tocado al Unicaja, que encadena otra derrota, sale de puestos de playoff y transmite una sensación muy peligrosa en este tramo final de temporada. Pero sobre todo mantiene vivo al San Pablo Burgos. Muy vivo. Porque esta décima victoria no es solo un número. Es una inyección brutal de fe para una plantilla que llevaba semanas jugando al límite.
Y ahora aparece Andorra. Otra final. Otra noche donde no habrá margen de error. El triunfo ante Unicaja ha devuelto la esperanza y la confianza, pero también deja claro el camino: intensidad, defensa, carácter y un Corbalán liderando a un equipo que se niega a aceptar el descenso. En Andorra espera otro partido de máxima tensión, seguramente todavía más duro, pero Burgos viajará con la sensación de haber recuperado algo fundamental a estas alturas de curso: la convicción de que la permanencia todavía es posible.
Ficha técnica
97 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: Raul Neto (20), Jón Axel Gudmundsson (-), Leo Meindl (13), Jermaine Samuels Jr (2) y Luke Fischer (8) –cinco inicial– Gonzalo Corbalán (23), Pablo Almazán (3), Ethan Happ (13), Juan Rubio (2), Yannick Nzosa (-), Dani Díez (6), Max Heidegger (7).
90 – Unicaja: Alberto Díaz (-), Tyler Kalinoski (5), Jonathan Barreiro (7), Killian Tillie (-) y David Kravish (4) –cinco inicial– Chase Audige (17), Olek Balcerowski (5), James Webb III (25), Justin Cobbs (7), Augustine Rubit (1), Manuel Trujillo (-), Kendrick Perry (19). Terminó eliminado por cinco faltas personales Olek Balcerowski.
Cuartos: 27-22; 28-24; 24-25; 18-19.
Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Sergio Manuel y Rubén Sánchez Mohedas.
Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima primera jornada de Liga Endesa disputado en el Coliseum ante 8938 espectadores.