Jornada 31 de la Euroliga en el Segafredo Arena de Bolonia entre la Virtus Bologna y el Partizan Belgrade, un duelo entre dos históricos y dos ciudades que respiran baloncesto por todos sus poros. Los serbios llegaban con urgencia de victoria y lo demostraron desde el salto inicial, firmando un contundente parcial de 2-11 gracias a un gran movimiento de balón. Carlik Jones asumía galones en la anotación, Tonye Jekiri imponía su físico cerca del aro y Isaac Bonga se mostraba incansable en ambos lados de la pista. Poco a poco, la Virtus fue entrando en el partido gracias al talento individual de Carsen Edwards, capaz de mantener a los suyos en la pelea. El primer cuarto se cerró con ventaja visitante (23-29).
El segundo periodo mantuvo la igualdad, con un Partizan capaz de contrarrestar los ataques italianos gracias al control del juego ofensivo en estático de Nick Calathes. Los serbios manejaron bien los tempos del partido, agresivos en las líneas de pase, recuperando balones y compartiendo el balón en busca de la mejor opción. Edwards seguía siendo el faro ofensivo de la Virtus —ya superaba la decena de puntos antes del descanso— y permitía a los de Duško Ivanović mantenerse cerca en el marcador. Aun así, el Partizan llegó al descanso con una ligera ventaja (52-48).
Tras el paso por vestuarios, la Virtus logró imponer un ritmo más alto y empezó a incomodar más al ataque serbio. A diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones esta temporada, el Partizan no se descompuso y siguió fiel al plan de partido diseñado por Joan Peñarroya, castigando el juego interior italiano con un sólido Bruno Fernando. Sin embargo, una falta técnica al pívot angoleño y otra al técnico catalán cambiaron momentáneamente la dinámica del encuentro. La Virtus aprovechó esos momentos de confusión para tomar el liderazgo del partido, impulsada por Edwards (19 puntos), Matthew Morgan (18) y Mouhamet Diouf (14).
Aun así, el Partizan supo mantenerse a flote gracias al acierto exterior de Shake Milton, Sterling Brown y el propio Carlik Jones. Ya en el último cuarto, los serbios recuperaron el control del partido. Un triple de Dylan Osetkowski, que firmó un gran encuentro, colocó el 73-77 en el marcador y devolvió la iniciativa a los visitantes.
El tramo final confirmó el excelente momento colectivo del Partizan. Las acciones decisivas de Carlik Jones —máximo anotador de su equipo con 19 puntos— se vieron reforzadas por una actuación absolutamente descomunal de Isaac Bonga. El alero alemán firmó su mejor partido en la Euroliga con 16 puntos, 11 rebotes, 5 asistencias y 2 tapones para 34 de valoración, dominando todas las facetas del juego y demostrando por qué es una pieza fundamental tanto para su selección como para este nuevo Partizan.
Victoria muy meritoria de los hombres de Peñarroya (82-88), probablemente en uno de sus partidos más completos de la temporada en cuanto a orden, disciplina y control del juego. Una imagen muy distinta a la de hace unos meses y una confirmación de que el equipo serbio sigue creciendo pese a las numerosas bajas.

