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El Partizan compite hasta el final, pero el Real Madrid decide en los detalles (73-77)

Foto: Partizan BC

El Beogradska Arena volvió a latir con una de esas noches cargadas de narrativa y tensión competitiva. La jornada 28 de Euroliga enfrentaba a Partizan y Real Madrid en un duelo marcado por historias cruzadas: el reencuentro de Bruno Fernando con varios de sus ex compañeros y, sobre todo, el recibimiento hostil de la afición grobari a Sergio Llull,todavía señalado por muchos como el detonante de la pelea que cambió el rumbo de aquella recordada serie de playoffs de hace tres temporadas.

El ambiente fue eléctrico desde el calentamiento.En lo estrictamente deportivo, el primer tiempo tuvo claro color visitante. El Real Madrid, por primera vez en semanas con rotación casi completa, impuso su ritmo, castigó las pérdidas locales y encontró buenas situaciones en transición. El Partizan, mermado por varias ausencias importantes, sobrevivía a base de energía defensiva, pero le costaba generar continuidad ofensiva. Aun así, el empuje del Arena mantenía a los serbios dentro del partidopese al dominio blanco.

El guion cambió tras el descanso. El tercer cuarto mostró la mejor versión competitiva del Partizan: defensa más agresiva, mayor presencia en el rebote y transiciones rápidas que activaron al público. Los locales llegaron a enjugar una desventaja que había alcanzado los quince puntos con un parcial demoledor, colocándose incluso por delante. Sin embargo, el tramo final del cuarto anticipó lo que vendría después: una sequía ofensiva compartida,ataques espesos y posesiones decididas al límite del reloj.

El último periodo fue una auténtica batalla de nervios. Cada canasta valía oro y las defensas marcaron el tono. El marcador permaneció igualado durante varios minutos, pero el Partizan dejó escapar oportunidades claras para tomar ventaja. En el otro aro, la contundencia interior del Madrid y un triple clave que rompió la igualdad otorgaron a los visitantes un pequeño colchón que resultó definitivo. Los detalles —una decisión tardía, un rebote perdido, un tiro que no entró— inclinaron la balanza.Sterling Brown fue el referente anotador local, mientras que el reparto ofensivo madridistas sostuvo a los suyos en el momento crítico.

El 73-77 final dejó la sensación de oportunidad perdida para un Partizan que compitió con carácter pese a las bajas, pero también la confirmación de la madurez competitiva de un Madrid que sabe sobrevivir a finalescerrados.La Euroliga no concede respiro: en la próxima jornada el Partizan viajará a Estambul para medirse al vigente campeón, Fenerbahçe Beko, mientras el conjunto blanco recibirá en casa al FC Bayern Munich Basketball. Dos pruebas más en un tramo de temporada donde cada posesión empieza a pesar como una final.

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