El Recoletas Salud San Pablo Burgos se impone al Grupo Ureta Tizona por 84-102 en El Plantío después de una primera mitad demoledora y se proclama campeón autonómico.
El baloncesto burgalés ya tiene nuevo campeón. El Recoletas Salud San Pablo Burgos levantó este miércoles la XXV Copa de Castilla y León, Memorial Mariano López Ortega, después de imponerse al Grupo Ureta Tizona por 84-102 en una final que enfrentó a los dos grandes representantes de la ciudad. Un derbi con un ambiente especial, una primera mitad dominada de principio a fin por el conjunto de Porfi Fisac y una reacción del equipo de Denis Pombar tras el descanso que, aunque no sirvió para cambiar el desenlace, permitió al Tizona despedirse con mejores sensaciones
El Plantío acogió una noche especial para el baloncesto burgalés. Las dos aficiones compartieron protagonismo en las gradas y convirtieron la final en una auténtica celebración deportiva. En juego estaba el primer título autonómico de la temporada, pero también el orgullo de imponerse al vecino en un duelo que siempre tiene una dimensión diferente.
El partido comenzó con el San Pablo Burgos dispuesto a marcar distancias desde los primeros compases. El conjunto dirigido por Porfi Fisac salió con mayor acierto ofensivo, impuso su ritmo y encontró vías para atacar a un Tizona al que le costó entrar en el encuentro. La diferencia de categoría entre ambos equipos, uno preparado para competir en la Liga Endesa y otro que afronta una nueva temporada en Primera FEB, se dejó notar en los primeros minutos

El primer cuarto terminó con un claro 14-27 favorable al San Pablo. Los visitantes habían conseguido hacerse con el control del encuentro y obligaban al Tizona a remar desde muy pronto. El equipo local no encontraba la fluidez necesaria para contrarrestar el caudal ofensivo de su rival, mientras que los de Fisac mostraban una mayor solidez en ambos lados de la pista.
El segundo periodo mantuvo la dinámica. Aunque el Tizona trató de responder y el partido vivió algunos intercambios de canastas, el San Pablo continuó manejando una ventaja importante. La defensa burgalesa y la capacidad para correr la pista permitieron al conjunto de la Liga Endesa ampliar la brecha en los últimos minutos del primer tiempo. El marcador al descanso, 26-53, reflejaba con claridad el dominio de los visitante.
La final parecía encarrilada demasiado pronto. El San Pablo había sido superior en intensidad, acierto y consistencia, mientras que el Tizona necesitaba una reacción de enormes proporciones para volver a meterse en la pelea por el título.
Pero los derbis burgaleses nunca se entregan antes de tiempo. El Grupo Ureta Tizona regresó de los vestuarios con otra actitud, más intensidad y una mayor determinación para competir. El conjunto de Denis Pombar consiguió elevar su nivel de acierto y comenzó a encontrar mejores soluciones ofensivas, ante un San Pablo que ya no disfrutaba de la misma comodidad que durante la primera mitad.
El tercer cuarto fue para el Tizona. El equipo local aprovechó el empuje de su afición para reducir progresivamente la diferencia y demostrar que todavía tenía argumentos para plantar cara. Después de una primera mitad en la que los nervios y las dificultades ofensivas habían condicionado su juego, el conjunto de Primera FEB comenzó a soltarse y a jugar con mayor naturalidad.
La mejoría no fue un espejismo. El Tizona también se impuso en el último periodo, manteniendo la intensidad y compitiendo hasta el final. La afición local disfrutó de una segunda mitad mucho más igualada, en la que su equipo pudo mostrar una versión más reconocible y recuperar parte del terreno perdido.
Sin embargo, la renta construida por el San Pablo durante los primeros veinte minutos era demasiado amplia. El equipo de Porfi Fisac supo administrar su ventaja y evitó que la reacción del Tizona pusiera en peligro el título. El marcador final, 84-102, certificó el triunfo del conjunto de la Liga Endesa y dejó al anfitrión como subcampeón de Castilla y León.
San Pablo Burgos momento de desconectar
En una final marcada por el trabajo colectivo del San Pablo Burgos, DJ Steward se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la noche. El base estadounidense firmó 18 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias, para alcanzar los 24 créditos de valoración y recibir el reconocimiento como MVP del encuentro. Una actuación que confirmó su capacidad para aportar puntos y dinamismo al nuevo proyecto burgalés.
El rendimiento de Steward fue uno de los argumentos individuales de un San Pablo que encontró respuestas en una plantilla diseñada para afrontar una temporada exigente, con la Liga Endesa y la competición europea en el horizonte. Más allá de los nombres propios, el equipo dejó buenas sensaciones durante una primera mitad en la que consiguió controlar el ritmo del partido y marcar diferencias.
El San Pablo Burgos ya tiene su primer título del curso. La Copa de Castilla y León viaja a las vitrinas del Recoletas Salud San Pablo después de una final que tuvo dos historias bien diferenciadas: la superioridad incontestable del conjunto de Porfi Fisac en la primera mitad y la reacción de un Tizona que nunca dejó de competir tras el descanso.
El resultado termina dibujando una diferencia de 18 puntos, pero la noche dejó algo más que un campeón y un subcampeón. Dejó a dos equipos burgaleses compartiendo escenario, a dos aficiones disfrutando de una cita especial y la certeza de que el baloncesto de la ciudad vuelve a tener motivos para mirar con ilusión hacia una nueva temporada.
El San Pablo levanta la Copa. El Tizona se queda a las puertas, pero sale de la final con la experiencia de haber competido mejor tras el descanso. Y Burgos, una vez más, celebra que el baloncesto sea capaz de reunir a toda una ciudad alrededor de una misma pista.
Tizona nunca se rinde
La derrota no borra la reacción del Grupo Ureta Tizona. El equipo burgalés pagó muy caro su mal comienzo, pero supo cambiar su imagen después del descanso y competir de tú a tú durante los dos últimos cuartos. El esfuerzo permitió al conjunto de Denis Pombar cerrar la final con una lectura más positiva de lo que reflejaba el marcador del intermedio.
El propio entrenador del Tizona reconoció tras el encuentro que su equipo había tardado demasiado en quitarse los miedos y que empezó a jugar realmente a partir del tercer cuarto. Pombar valoró la capacidad de reacción de sus jugadores, aunque también subrayó la necesidad de mantener la humildad y seguir trabajando durante la temporada.
Por su parte, Porfi Fisac puso el acento en el trabajo defensivo de su equipo y en la importancia de construir un bloque en el que todos los jugadores tengan protagonismo. El técnico del San Pablo destacó que el objetivo es que cada día pueda sobresalir un jugador diferente, porque considera que todos los integrantes de la plantilla son importantes.
Ficha técnica
84 – Grupo Ureta Tizona Burgos: Niko Rocak (4), Gerard Jofresa (20), Andy Huelves (4), Aleksandre Phevadze (7) y Chris Czerapowicz (11) –cinco inicial– Alberto Cabrera (6), Ander Urdiain (12), Jonathan Cisse (13), Pablo Hernández (-), Javonte Brown (7), David Czerapowicz (-), Chris Echui (-).
102 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: DJ Steward (18), Raúl Lobaco (5), Dusan Radosavljevic (9), Dani Díez (9) y Balsa Koprivica (14) –cinco inicial– Chase Audige (6), Chris Sengfelder (4), Sekou Doumbouya (9), Ziga Samar (7), Pablo Almazán (3), Rubén Guerrero (7), Joaquín Taboada (11).
Cuartos: 14-27; 12-26; 30-25; 28-24.
Árbitros: Jorge Martínez, Esperanza Mendoza y David Sánchez.
Incidencias: Partido de pretemporada correspondiente a la final de la Copa Castilla y León disputado en el Polideportivo El Plantío.
Fuentes: Federación de Baloncesto de Castilla y León y crónicas oficiales de ambos clubes.