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El San Pablo se queda a un suspiro de una remontada épica ante el Hapoel

El Recoletas Salud San Pablo Burgos rozó una de esas victorias que pueden cambiar el rumbo de una temporada, pero terminó marchándose del Coliseum con la amarga sensación de haber dejado escapar una oportunidad enorme. El conjunto dirigido por Porfi Fisac cayó por 84-85 ante el Hapoel Jerusalem en la tercera jornada de la BKT EuroCup, después de protagonizar una remontada cargada de orgullo, carácter y emoción que estuvo a punto de encontrar su recompensa. Un triple final de Joaquín Taboada mantuvo la esperanza hasta el último instante, pero el esfuerzo de los burgaleses se quedó sin premio ante uno de los rivales más exigentes de la competición.

El Coliseum, con 6.178 espectadores en las gradas, vivió una noche de baloncesto europeo de máxima tensión. El San Pablo tuvo que remar contra corriente durante buena parte del encuentro, llegó a verse catorce puntos por debajo y, pese a sus dificultades para controlar el rebote y encontrar continuidad en el lanzamiento exterior, consiguió colocarse por delante en el último minuto. Sin embargo, los detalles terminaron decidiendo un partido en el que los castellanos demostraron que tienen argumentos para competir, aunque todavía necesitan corregir aspectos que les penalizan cuando se enfrentan a equipos con tanta capacidad ofensiva.

El partido comenzó con una declaración de intenciones del San Pablo. Joaquín Taboada asumió responsabilidades desde el primer momento y se convirtió en el protagonista de los primeros ataques burgaleses. Su acierto permitió a los locales abrir una pequeña brecha en el marcador, mientras el trabajo defensivo y la pelea por el rebote ofrecían motivos para el optimismo. El 10-4 inicial obligó a Sasa Obradovic a detener el encuentro para frenar el impulso de los de Porfi Fisac. La reacción visitante, sin embargo, no tardó en llegar. El Hapoel comenzó a encontrar mejores situaciones de lanzamiento y castigó desde el perímetro para darle la vuelta a la dinámica del encuentro. El San Pablo perdió parte de la fluidez de sus primeros minutos y vio cómo la ventaja se esfumaba hasta cerrar el primer cuarto con un 18-24 desfavorable. Los seis puntos de diferencia reflejaban un cambio importante: los burgaleses habían empezado con energía, pero el conjunto israelí ya había encontrado vías para imponer su talento ofensivo. Taboada había demostrado personalidad para asumir protagonismo, aunque el equipo necesitaba más acompañamiento ofensivo y evitar que el rival jugara con tanta comodidad una vez superada la presión inicial.

El segundo cuarto fue el tramo más complicado para el equipo burgalés. El Hapoel elevó su eficacia y aprovechó las dificultades defensivas locales para ampliar progresivamente la diferencia. Kenny Lofton Jr. comenzó a imponer su presencia, mientras el conjunto visitante encontraba recursos para mantener el control del partido. El marcador llegó a señalar un preocupante 30-44, con catorce puntos de desventaja para un San Pablo que necesitaba reaccionar antes de que el encuentro se escapara definitivamente. Porfi Fisac buscó soluciones desde el banquillo, pero los castellanos no terminaban de encontrar la regularidad necesaria para frenar el ataque rival. El Hapoel castigaba los errores y obligaba a los locales a realizar un esfuerzo adicional en cada posesión para mantenerse con opciones. La diferencia física y la capacidad anotadora de los israelíes se hicieron notar en un tramo en el que al San Pablo le costaba encadenar buenas defensas con ataques productivos. Cuando el panorama amenazaba con complicarse todavía más, apareció Sekou Doumbouya. El francés aportó puntos importantes para evitar que la distancia siguiera creciendo y permitió a los burgaleses recuperar algo de terreno antes del descanso. El marcador quedó en 39-46, siete puntos de diferencia que mantenían abierta la puerta a la remontada. El San Pablo se marchaba a vestuarios con trabajo por delante, pero todavía a una distancia asumible si conseguía elevar la intensidad defensiva, mejorar su control del rebote y encontrar continuidad en ataque.

La vuelta de vestuarios mostró a un San Pablo dispuesto a cambiar el guion. Dusan Radosavljevic y Doumbouya aportaron las primeras respuestas ofensivas, mientras Chris Sengfelder comenzó a asumir un papel determinante. El alemán encontró puntos en momentos importantes y ayudó a que los locales recuperasen confianza. El partido empezó a cambiar de temperatura y el Coliseum volvió a creer en sus posibilidades. Sengfelder se convirtió en una de las principales referencias del equipo,y acompañado por un Ziga Samar que también encontró su momento para contribuir a la remontada. Un parcial favorable de 10-2 permitió al San Pablo darle la vuelta al marcador y colocarse por delante, 55-54. Después de haber estado catorce puntos abajo, los burgaleses habían conseguido transformar un encuentro que parecía controlado por el Hapoel en una batalla abierta. Pero el conjunto israelí tenía demasiados recursos para permitir que la reacción local se prolongara sin respuesta. Lofton Jr. volvió a tomar el mando ofensivo y el Hapoel aprovechó un nuevo bache burgalés para firmar un parcial de 0-8. La ventaja visitante creció de nuevo y el San Pablo volvió a encontrarse con una montaña por escalar. El tercer cuarto terminó con un 59-70 que castigaba el esfuerzo realizado por los de Fisac. La remontada había demostrado que el equipo podía competir, pero también había evidenciado una de sus principales dificultades: mantener la concentración y la solidez durante varios minutos consecutivos frente a un rival capaz de aprovechar cualquier concesión.

Con once puntos de desventaja al comenzar el periodo definitivo, el San Pablo necesitaba una reacción inmediata. Y la encontró. Joaquín Taboada volvió a aparecer con un triple que encendió la chispa de la remontada, y DJ Steward se sumó a la ofensiva para acercar a los burgaleses. El parcial de salida devolvió la energía a las gradas y convirtió los últimos minutos en un ejercicio de resistencia emocional. El Hapoel intentó administrar su renta, pero el equipo burgalés ya no estaba dispuesto a rendirse. Taboada siguió encontrando el camino hacia el aro, mientras el trabajo de sus compañeros permitió mantener la diferencia al alcance. La aportación de Dani Díez y Samar también resultó importante en el tramo decisivo, cuando cada posesión adquirió un valor enorme. El marcador se apretó hasta el 74-75 y el Coliseum comenzó a vivir cada acción como si fuera la última. El San Pablo había conseguido volver al partido a base de esfuerzo y personalidad, sin dejarse hundir por la desventaja ni por las dificultades que había sufrido durante los tres primeros cuartos. Entonces llegó el momento que parecía destinado a cambiar el desenlace. Los burgaleses consiguieron colocarse por delante en el último minuto, con un 81-80 que premiaba su insistencia. Después de tantos minutos persiguiendo al rival, la victoria estaba por fin al alcance de la mano. Pero en un final tan igualado no había margen para equivocaciones. Shake Milton anotó para devolver la ventaja al Hapoel, que volvió a situarse por delante. El San Pablo necesitaba encontrar una respuesta inmediata y el encuentro entró en sus últimos segundos con la tensión disparada. David Roddy volvió a castigar a los locales y, con el marcador en contra, los burgaleses apuraron sus opciones hasta la última posesión. Taboada anotó un triple final que llevó el marcador al definitivo 84-85. Fue una última muestra de carácter de un jugador que había sostenido buena parte de la ofensiva burgalesa, pero el reloj ya no ofrecía más oportunidades. El Coliseum se quedó a un paso de celebrar una remontada extraordinaria.

En el apartado individual, Joaquín Taboada firmó una actuación sobresaliente con 20 puntos, convirtiéndose en el máximo anotador del San Pablo. Su personalidad, su capacidad para asumir lanzamientos importantes y su protagonismo en los momentos decisivos fueron fundamentales para mantener vivo al equipo. Sus cuatro triples anotados de seis intentos reflejaron, además, una eficacia exterior que contrastó con las dificultades colectivas desde esa distancia. Chris Sengfelder y Sekou Doumbouya terminaron con 15 puntos cada uno. El alemán fue especialmente importante durante la reacción del tercer cuarto, cuando los burgaleses consiguieron recuperar terreno y ponerse por delante. Doumbouya, por su parte, aportó anotación en diferentes fases del encuentro, incluido el complicado segundo periodo, en el que el equipo necesitaba encontrar puntos para evitar una desventaja todavía mayor. DJ Steward añadió 13 puntos y también tuvo protagonismo en la remontada final. Dusan Radosavljevic aportó ocho, mientras Ziga Samar terminó con cinco. La producción ofensiva estuvo repartida entre varios jugadores, aunque el equipo no encontró la regularidad suficiente para sostener su mejor versión durante los cuarenta minutos. En el bando visitante, Kenny Lofton Jr. fue el principal verdugo del San Pablo con 28 puntos. Su capacidad para generar anotación resultóy determinante para que el Hapoel recuperase el control después de los mejores minutos burgaleses. Jaleen Smith aportó 13 puntos y Devontae Cacok sumó otros 11, contribuyendo a la profundidad ofensiva del conjunto israelí.

Las estadísticas colectivas dejan una de las claves del encuentro: el Hapoel dominó el rebote por 40-25, una diferencia demasiado importante en un partido que terminó decidiéndose por un solo punto. El San Pablo también tuvo dificultades desde el triple en términos globales, con seis aciertos en 23 intentos. La extraordinaria eficacia de Taboada no fue suficiente para compensar las limitaciones del equipo en el lanzamiento exterior. El 84-85 es un resultado doloroso para el Recoletas Salud San Pablo Burgos. El equipo tuvo la victoria en sus manos después de una remontada que exigió carácter, energía y una enorme capacidad de resistencia. Sin embargo, el desenlace también obliga a mirar hacia los problemas que aparecieron durante el encuentro: la diferencia en el rebote, los altibajos defensivos y los momentos en los que el ataque perdió continuidad permitieron al Hapoel conservar una ventaja que terminó siendo decisiva. La lectura no puede quedarse únicamente en la derrota. Los de Porfi Fisac demostraron que pueden competir incluso cuando el partido se pone muy cuesta arriba y que cuentan con jugadores capaces de asumir responsabilidades en los momentos de máxima presión. La actuación de Taboada, el trabajo anotador de Sengfelder y Doumbouya y la respuesta colectiva del último cuarto son argumentos positivos para seguir construyendo. Pero el baloncesto europeo no concede demasiadas oportunidades. Ante un rival de este nivel, remontar catorce puntos para acabar perdiendo por uno deja una mezcla de orgullo y frustración difícil de digerir. El San Pablo estuvo muy cerca de convertir una noche complicada en una victoria memorable y se quedó a un último detalle de conseguirlo. Ahora toca transformar esa rabia en aprendizaje.

El próximo miércoles, el conjunto burgalés visitará al Baglietto Derthona Tortona en la cuarta jornada de la BKT EuroCup, una nueva oportunidad para corregir errores y buscar un triunfo que permita dejar atrás el golpe del Coliseum. Porque el San Pablo demostró que tiene capacidad para levantarse; ahora necesita que ese esfuerzo también se traduzca en victorias.

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