El Coliseum bajó el telón de la temporada 2025-26 con una de esas noches que resumen a la perfección todo lo vivido durante el curso. El Recoletas Salud San Pablo Burgos se despidió de su afición con una victoria trabajada y emocionante frente al Covirán Granada (110-105), un triunfo que llegó tras una gran remontada en la segunda mitad y que sirvió para celebrar junto a su público una permanencia asegurada semanas atrás después de un año lleno de dificultades, cambios y sufrimiento.

El encuentro, correspondiente a la última jornada de la Liga Endesa, reunió a dos equipos que ya no tenían más objetivo que el de la victoria para sumar en el casillero. Los burgaleses afrontaban la cita con la tranquilidad de haber certificado la salvación y con el deseo de brindar una última alegría a una afición que no dejó de acompañarles en los momentos más complicados. Enfrente, un Covirán Granada ya descendido desde algunas jornadas que llegaba dispuesto a despedir la campaña compitiendo hasta el final.
El partido respondió desde el primer minuto a ese ambiente de despedida sin excesivas presiones clasificatorias. Ambos conjuntos apostaron por un baloncesto abierto, con ritmo alto y ataques fluidos. Granada encontró pronto ventajas gracias a su acierto exterior y a una mayor frescura ofensiva, castigando las lagunas defensivas de los locales. Los visitantes comenzaron a sentirse cómodos sobre la pista y fueron construyendo una renta que llegó a superar la decena de puntos.
El San Pablo intentaba mantenerse a flote gracias a su capacidad anotadora, pero no lograba encontrar soluciones para frenar el caudal ofensivo andaluz. El intercambio de canastas favorecía claramente a los granadinos, más consistentes durante buena parte de la primera mitad. Al descanso, el marcador reflejaba las dificultades burgalesas y dejaba la sensación de que el equipo debía elevar considerablemente su nivel defensivo para evitar una derrota en la última función ante su público.
La reacción comenzó a fraguarse tras el paso por vestuarios. El conjunto dirigido por Porfi Fisac regresó a la pista con una energía diferente, incrementando la intensidad en ambos lados de la cancha. El equipo burgalés empezó a correr mejor, a compartir el balón con mayor criterio y a encontrar situaciones de ventaja cerca del aro. Poco a poco, la diferencia comenzó a reducirse mientras el Coliseum se iba encendiendo.
El tercer cuarto marcó un punto de inflexión. Los locales consiguieron ajustar mejor su defensa y elevar el ritmo del partido hasta llevarlo al terreno que más les convenía. La desventaja fue disminuyendo posesión tras posesión y el encuentro entró en una dinámica completamente distinta. Lo que durante muchos minutos había parecido una cómoda victoria visitante se transformó en una batalla abierta.
Con el partido lanzado hacia un final igualado, aparecieron varios de los nombres propios de la noche. El juego coral burgalés volvió a ser una de las grandes fortalezas del equipo, con diferentes jugadores asumiendo responsabilidades ofensivas en los momentos decisivos. La producción anotadora colectiva permitió sostener una remontada que terminó por culminarse en los últimos minutos.
El último cuarto se convirtió en un intercambio constante de golpes. Granada resistía cada intento de escapada local y mantenía intactas sus opciones de victoria, pero el San Pablo encontró la determinación necesaria para completar la remontada. El acierto en los instantes decisivos y una mejor gestión de las posesiones finales terminaron inclinando la balanza del lado burgalés.
Con el 110-105 definitivo, el Coliseum estalló en una celebración que fue mucho más allá del resultado. La victoria servía para cerrar la temporada con una sonrisa, pero también para reconocer el esfuerzo realizado por plantilla, cuerpo técnico y afición durante un curso especialmente complejo.
La campaña del San Pablo Burgos ha estado marcada por la irregularidad y por la necesidad de luchar hasta las últimas jornadas para garantizar la continuidad en la máxima categoría. Lejos de las aspiraciones de otros tiempos y de los éxitos europeos que forman parte de la historia reciente del club, el objetivo prioritario fue asegurar la permanencia. Una misión que finalmente se cumplió gracias a la reacción mostrada durante el tramo decisivo del campeonato.
Por eso, el ambiente posterior al encuentro tuvo un componente emocional evidente. Jugadores y aficionados compartieron una despedida cargada de agradecimientos, conscientes de que la permanencia había supuesto una auténtica liberación después de meses de incertidumbre. La celebración fue también un reconocimiento al respaldo constante del Coliseum, que volvió a responder cuando más lo necesitaba el equipo.
En el plano estadístico, los 110 puntos anotados reflejaron la naturaleza ofensiva de un encuentro vibrante, con altos porcentajes de acierto y numerosas alternativas en el marcador. La capacidad burgalesa para anotar en los momentos clave terminó marcando la diferencia frente a un Granada que también ofreció una gran imagen y que vendió muy cara su derrota hasta la última posesión.
La victoria permitió además cerrar la temporada con buenas sensaciones y reforzar la confianza de cara al futuro. Después de una campaña exigente, el San Pablo encontró en esta última jornada un premio merecido para despedirse de su gente. No fue un partido perfecto, ni mucho menos, pero sí una representación fiel del espíritu competitivo que permitió al equipo levantarse cuando más lo necesitaba.
Así concluyó el curso 2025-26 para el Recoletas Salud San Pablo Burgos: con una remontada, con una victoria y con una gran fiesta en el Coliseum. Un final feliz para una temporada agitada que terminó de la mejor manera posible, celebrando junto a su afición una permanencia que durante muchos meses pareció estar en peligro y que finalmente se convirtió en el gran éxito del año.
Ficha técnica
110 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: Raul Neto (16), Gonzalo Corbalán (10), Joaquín Taboada (5), Jermaine Samuels Jr (8) y Luke Fischer (8) –cinco inicial– Jón Axel Gudmundsson (2), Ethan Happ (10), Juan Rubio (14), Yannick Nzosa (2), Dani Díez (11), Max Heidegger (22), Marcos Bella (2).
105 – Coviran Granada: Lluís Costa (8), Mehdy Ngouama (2), Elias Valtonen (14), Amida Brimah (8) y Luka Bozic (15) –cinco inicial– Jonathan Rousselle (9), Babatunde Olumuyiwa (10), Álvaro Fernández (-), Amar Alibegovic (19), Edu Durán (-), Pere Tomàs (-), Jassel Pérez (20), Osi Cerdá ().
Cuartos: 20-33; 31-23; 27-21; 32-28.
Árbitros: Jordi Aliaga, Alberto Baena y Vicente Martínez Silla.
Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima cuarta jornada de Liga Endesa disputado en el Coliseum ante 8905 espectadores.