El Coliseum Burgos se convirtió en un hervidero de emociones este domingo. El Recoletas Salud San Pablo Burgos y el Joventut de Badalona ofrecieron un duelo digno de los grandes escenarios, un partido en el que cada canasta se celebraba como un gol y cada fallo se sentía como una puñalada. Desde el salto inicial, la intensidad estuvo al límite. Burgos salió decidido a imponer su ritmo, con Raúl Neto conduciendo el ataque, Leo Meindl castigando desde el perímetro y Gonzalo Corbalán aportando fuerza y precisión en cada acción. Los primeros minutos fueron un intercambio constante de golpes: triples, bandejas y rebotes que encendieron a la grada, mientras el marcador no permitía respiración alguna. El primer cuarto terminó 19-24 a favor de la Penya, apenas cinco puntos de diferencia, pero la sensación era que el partido estaba abierto, vibrante, a la espera de cualquier giro.

El segundo cuarto mantuvo la tensión. Burgos apretó la defensa y el banquillo respondió con puntos de Samuels y Haap, mientras que la Penya mantenía su ritmo con Hunt y Tomic, letales tanto desde la línea de tres como dentro de la pintura. El juego se volvió físico, con faltas, rebotes disputados y transiciones rápidas. Cada canasta visitante encontraba respuesta local; cada robo de balón era celebrado como un gol. El descanso llegó con 48-52, ventaja mínima para Badalona, pero con la certeza de que el Coliseum viviría un segundo acto aún más intenso.
Tras el paso por vestuarios, Burgos protagonizó su mejor fase. Un parcial de 12-0 liderado por Neto, Samuels y Meindl colocó a los locales 60-52 arriba, desatando la euforia de la grada y haciendo soñar con una remontada que parecía posible. La Penya, sin embargo, mostró su oficio y su paciencia; Hunt siguió siendo un martillo constante desde el perímetro y Tomic dominó con tranquilidad en la zona, recuperando la ventaja visitante para cerrar el tercer cuarto con un ajustado 73-74. La tensión aumentaba con cada posesión y cada fallo, mientras la afición vivía un espectáculo que parecía de otro nivel.
El último cuarto fue un verdadero drama. El Joventut abrió una ligera brecha con triples de Hunt y Kraag, pero Burgos no bajó los brazos. Cada canasta era vital, cada rebote y cada falta podían decidir el desenlace. En los momentos finales, la intensidad se trasladó a los banquillos y al cuerpo arbitral: Porfi Fisac y Daniel Miret fueron expulsados tras dobles técnicas en un instante de máxima tensión, dejando claro que la emoción había alcanzado niveles extremos. Con 42 segundos restantes, Guillem Vives selló desde la línea de tiros libres el 95-98 y el último intento de triple de Meindl para forzar la prórroga quedó atrapado entre el aro y el tablero, un instante que resumía la tragedia y la gloria del baloncesto: esfuerzo máximo y recompensa esquiva.
Pero la jornada no fue solo de baloncesto. Entre la intensidad del partido, el Coliseum rindió homenaje a Álex Barrera, leyenda del club y referente para varias generaciones de aficionados. Su camiseta número 9 fue retirada en una emotiva ceremonia, y el público le dedicó una ovación que recorrió todo el pabellón, recordando su entrega, sus logros y la huella imborrable que deja en la historia del San Pablo Burgos. Fue un momento de emoción que combinó perfectamente con la pasión del partido, dejando claro que, aunque el balón decidiera un vencedor, el legado de Barrera permanecerá para siempre.
Cameron Hunt fue la gran figura del partido con 35 puntos, mientras que Ante Tomic, con 24 puntos y 39 de valoración, se convirtió nuevamente en el eje de la Penya y un ejemplo de veteranía y liderazgo. En Burgos, Corbalán sumó 19 puntos, Neto aportó dirección y anotación, Meindl luchó hasta el último segundo y Haap brilló en ambos lados de la cancha. La victoria garantiza al Joventut su pase a la Copa del Rey 2026 y deja al San Pablo Burgos con la sensación de haber peleado hasta el límite, mostrando carácter y combatividad en cada segundo del partido.
El Coliseum se vació entre aplausos, vítores y suspiros, testigo de un espectáculo que combinó talento, drama y emoción en estado puro. El marcador dijo que el Joventut venció por tres puntos, pero el recuerdo de cada parcial, cada remontada, cada expulsión y cada triple fallido quedará en la memoria de los aficionados, junto con la despedida de Barrera, como un ejemplo del baloncesto más épico y humano. Una noche para contarla una y otra vez, donde la lucha, la pasión y el legado se unieron para emocionar a todos.
Ficha técnica
95 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: Raul Neto (14), Gonzalo Corbalán (19), Leo Meindl (), Jermaine Samuels Jr (10) y Luke Fischer (2) –cinco inicial– Yannick Nzosa (4), Ramiro Rodríguez (-), Jón Axel Gudmundsson (-), Juan Rubio (2), Pablo Almazán (-), Ethan Happ (19), Jhivvan Jackson (16), Leo Meindl (9). Terminaron eliminados por cinco faltas personales Yannick Nzosa y Ethan Happ y por dos faltas técnicas el entrenador Porfi Fisac.
98 – Joventut Badalona: Ricky Rubio (4), Cameron Hunt (35), Miguel Allen (2) Sam Dekker (3) y Simon Birgander (-) –cinco inicial– Yannick Kraag (13), Guillem Vives (8), Michael Ruzic (4), Ante Tomic (24), Adam Hanga (4), Henri Drell (1). Terminaron eliminados por cinco faltas personales Yannick Kraag y por dos faltas técnicas el entrenador Daniel Miret.
Cuartos: 19-24; 29-28; 25-22; 22-24.
Árbitros: Francisco José Araña, Alfonso Olivares y Ariadna Chueca.
Incidencias: Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de Liga Endesa disputado en el Coliseum ante 9206 espectadores. Antes del inicio del encuentro, se realizó un homenaje al capitán Álex Barrera, con la retirada de su camiseta.