El Monbus Obradoiro se impuso con claridad al Tizona Burgos (93-68) en un partido que dominó desde el primer cuarto gracias a su solidez defensiva y a una excelente gestión del ritmo. El equipo de Diego Epifanio (Epi) mostró una madurez colectiva notable, anulando los puntos fuertes del rival y demostrando un juego coral que le permitió mantener ventajas amplias durante los 40 minutos.

Primer cuarto: defensa y parcial decisivo
El inicio fue equilibrado, con intercambio de canastas hasta el 6-8, pero a partir de ahí Obradoiro dio un paso adelante en intensidad defensiva. Con una presión más activa sobre el balón y una excelente ocupación de líneas de pase, los gallegos obligaron al Tizona a ataques largos y forzados. Cuando iban algo más de cinco minutos de cuarto, Jordi Juste, técnico del equipo burgalés, tuvo que pedir tiempo para evitar que el partido se le fuese de las manos (19-8).
En ese tramo, los burgaleses estuvieron casi cinco minutos sin anotar una canasta en juego, encajando un parcial de 11-4 que rompió el encuentro. El marcador (30-12) reflejaba un dominio total del equipo compostelano en todos los aspectos.
Segundo cuarto: control y lectura de partido
Tizona intentó reaccionar a través de las individualidades de jugadores como Marquis Jackson o Zidek, pero el Obradoiro mantuvo su plan de juego. La circulación de balón siguió siendo fluida y los locales aprovecharon cada error visitante para castigar al contraataque, mientras que su defensa seguía impidiendo transiciones rápidas de los burgaleses. A falta de cuatro minutos para el descanso, el marcador señalaba un 44-21 que reflejaba la diferencia de ejecución entre ambos equipos. Al descanso se llegó con un marcador parcial de 54-33 y con el partido ya decidido.
Tercer cuarto: ritmo más bajo, dominio intacto
El inicio del tercer periodo trajo un descenso en el ritmo anotador. El parcial de 8-4 en los primeros cinco minutos (62-37) mostraba que Obradoiro redujo el tempo y apostó por posesiones más largas, priorizando la gestión sobre el espectáculo, sabiendo que lo importante era la gestión del resultado para no llevarse sorpresas. Pese a la mayor intensidad defensiva de Tizona, los locales siguieron encontrando soluciones en media pista. Jugadores como Kravic o Andersson aportaron la solidez y consistencia interior necesaria para no dejar escapar el encuentro, mientras Westermann dirigía con criterio. El cuarto terminó con un 72-50 que prácticamente sentenciaba el choque.
Último cuarto: rotaciones y cierre eficiente
Con el partido decidido, Epi rotó a sus hombres y dio minutos a todo el banquillo. Obradoiro administró el reloj con inteligencia y evitó cualquier conato de reacción visitante. El partido acabó 93-68 a favor del Obradoiro, en una muestra de juego coral y defensa durante los 40 minutos de encuentro.
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Ficha técnica
(93) Obradoiro: Westermann (10), Barcello (12), Barrueta (16), Andersson (7), Felipe dos Anjos (9), Grela, Kravic (9), Etxeguren, Brito (4), Quintela (10), Lundqvist (5) y Galán (11).
(68) Tizona: Jackson (10), Jofresa (8), Rodrigo Seoane, Gil, Javonte Brown (11), Terins (2), Parrado (5), Vila (11), Huelves (9), Zidek (9), Alberto Alonso (3) y Ayoze Alonso.
Parciales: 30-12, 24-21, 18-17 y 21-18
Incidencias: Partido correspondiente con la jornada 7 de la Primera Feb disputado en el Multiusos Fontes do Sar ante 4.370 espectadores.