El renombrado iLERNA Lleida empezó la pretemporada con una previsión emocionante, con un cambio de patrocinador principal, un bloque sólido de la anterior campaña (a diferencia de los años anteriores en el Barris Nord) y sobre todo, con cuatro fichajes ilusionantes.
Con una plantilla reforzada y con la motivación de igualar la hazaña del antiguo Plus Pujol Lleida, logrando mantenerse cuatro temporadas consecutivas en la Liga Endesa e incluso aspirar a cotas un poco (solo un poco) más altas, empezaba la alentadora tercera temporada del Força Lleida en la ACB.
Pues nada más lejos de la realidad, a estas alturas de la temporada, el conjunto bordeus ocupa puestos de descenso en la jornada 6 y tan solo por delante de un Kids&Us Manresa en horas bajas y con el casillero de victorias sin estrenar.
La realidad es que el conjunto liderado por Gerard Encuentra no termina de dar en la tecla para revertir una situación que se venía previniendo desde hace semanas, empezando por las malas sensaciones semanales, tanto físicas como mentales, como posteriormente siendo alarmantemente reflejadas en la puesta en escena.
El equipo pasa por una mala racha y se encuentra en una desafortunada decimoséptima posición de la tabla, puesto que no ocupaba desde la temporada 24/25, donde los ilerdenses eran los recién llegados además de estar empatados a victorias hasta el puesto número 13 de la clasificación, en una jornada 4 por lo menos más temprana.
Más allá del balance en el casillero, de los puestos en los que se encuentra el equipo o a cuántas victorias está o no de la salvación, lo que realmente preocupa del Lleida son las sensaciones que muestra respecto a los rivales en cuanto a competir se refiere.
En seis partidos disputados, el Lleida ha encajado más de 100 puntos en 4 de ellos, entre esos, en dos partidos el equipo rival ha sido capaz de pasar de una escandalosa cifra de 120 puntos, en primer lugar contra el Real Madrid en casa, donde se puede entender por la forma de los de Pedro Martínez, aunque el equipo debía mostrar un poco más de competencia al jugar como local.
En segundo lugar, contra un UCAM Murcia, para nada anotador, para nada rápido en cuanto a posesiones se refiere y sobre todo, para nada cómodo en este inicio de temporada, con la suerte, si es que se le puede llamar así, de toparse con un Lleida que le devuelve las ilusiones a cualquier equipo con dudas.
La realidad es clara, el equipo pasa por un momento amargo y querer minimizar el problema, por pronto que sea, es un error que puede salir caro, la Liga Endesa no entiende de «timmings» ni espera a nadie y las batallas están servidas cada fin de semana sin piedad en los «averages» finales.

En este momento el «GPS» leridano marca «recalculando ruta para el iLERNA Lleida, con destino salvación» y la realidad es que esta nueva travesía apunta a ser con curvas y sobre todo con decisiones de carácter, precisamente una de las características ausentes en pista y que ahora la pelota de la responsabilidad, en este aspecto, pasa al «staff» y principalmente y de cara a futuro, para los despachos del Barris Nord.
En ese sentido, las tareas requieren de una profesionalidad quirúrgica y de la mano, un punto de suerte que seguramente acompañará al club si este responde con valentía y determinación, como así se muestra: por parte del «staff», este debe hacer una reflexión interna y un cambio de perspectiva en lo que respecta a la parcela táctica y de preparación, principalmente en las normas básicas ofensivas y en la suma de esfuerzos y la concentración e implicación defensiva.
En lo que respecta a ese ultimo punto, la realidad es que cuando todo un equipo es incapaz de mantener una buena consistencia defensiva, las miradas deben recaer en el banquillo y en como se gestionan tanto los posibles ajustes como el nivel de dureza y exigencia del grupo.
Por otro lado, en lo que se refiere a los despachos, el «roster» leridano necesita refuerzos de urgencia en diferentes posiciones, entre las lesiones sin remedio de Atoumane Diagne y Adrià Rodríguez (al menos por un largo periodo) y el bajo rendimiento tras las esperanzas depositadas en jugadores como Darius McGhee, Zacharie Perrin o incluso Batemon o Ejim, dejan al equipo con la sensación de no saber exactamente qué lugar le corresponde.
El talento de la zona media-baja de la liga es bueno, nadie descubre que jugadores como los anteriormente mencionados son grandísimos talentos, pero siguen siendo talentos de la zona media-baja de la liga y eso requiere que para ganar partidos, necesitas una marcha más para incorporarse a la fórmula del éxito en estos ambiciosos equipos: sumar talento individual para subir el techo del equipo sin perder, bajo ninguna circunstancia, el trabajo y la conciencia sobre el nivel de la competición y lo que es necesario para llegar a los objetivos mínimos.
En el caso de «Zach», en el Barris Nord hay un descontento con el jugador que se preveía desde hace unas semanas. El joven interior no ha demostrado estar a la altura de lo que le pide un reto como el que es competir con un equipo de la zona baja de la ACB y todo parece indicar que la vocación del pívot, solo se activa en caso de emergencia o de grandes focos como lo son los de la Euroliga. A eso se le suman las intentonas de Baskonia por fichar al jugador y que este se deje querer en redes sociales por los aficionados «baskonistas».
Aunque de momento no hay nada encaminado a cerrarse, al menos mientras en los despachos no se encuentre una solución inmediata, la operación económica y anímica que supondría la baja de «Zach» podría ser una de las decisiones determinantes que precisamente el club debe tomar con sangre fría y que ponen a la dirección deportiva, como mínimo, en el nivel de exigencia y de determinación que pide la máxima categoría. A partir de ese punto, tocará restar a la espera de cómo se desarrolla tanto el mercado como la fortuna y el trabajo del equipo.
El Lleida goza en este año de un equipo con muchísimas capacidades (de eso no debe caber ninguna duda), que por otro lado, se complementan a un «staff» y una directiva ambiciosa, con un Gerard Encuentra a la cabeza, que ha demostrado de lo que es capaz en todas las temporadas al mando del conjunto catalán, tanto en LEB Oro con un ascenso, con el mismo como principal artífice, como en dos años en la máxima competición donde el técnico leridano ha sido capaz de construir y gestionar un proyecto ambicioso pero con flaquezas que él mismo ha remediado sobre el transcurso de las campañas.
Evidentemente el talento necesita trabajo y esfuerzo y de eso, a Gerard no le va a faltar. Creer que el máximo culpable es el entrenador es tener una mala lectura sobre los hechos, el técnico se equivoca, claro está, pero cuando las cosas han ido mal, el club ha roto una lanza a favor del entrenador y Encuentra se ha encargado siempre de que la directiva no se astillara en la acción.
Si bien es cierto que los de la capital del Segrià deben revertir la situación cuanto antes y que esta misma no es tarea ni mucho menos sencilla, lo que cabe destacar es que tanto equipo como club cuentan con capacidad, talento y ambición para tener argumentos que permitan darle la vuelta.