El Coliseum vivió una noche de supervivencia, de esas que no se olvidan porque mezclan baloncesto, nervios y destino. El Recoletas San Pablo Burgos se jugaba seguir fuera del descenso ante el Hiopos Lleida, y lo hizo en un partido que pasó de la duda a la épica, de verse 13 abajo a terminar imponiéndose por 99-91 en una remontada construida desde el carácter.

El arranque fue intenso y con alternativas. Burgos salió con energía, con Ethan Happ y Dani Díez marcando territorio para el 4-0 inicial, pero la respuesta visitante no se hizo esperar. Oriol Paulí comenzó a hacer daño desde el perímetro, mientras Atoumane Diagne y Melvin Ejim imponían físico por dentro. El intercambio de canastas fue constante, con Raul Neto, Leo Meindl y Max Heidegger sosteniendo el ataque local, pero sin que los de Porfi Fisac lograran romper el partido. El primer cuarto se cerró con ligera ventaja catalana (22-24), reflejo de la igualdad.
El segundo cuarto fue el punto de inflexión… pero en contra. Lleida subió el nivel físico, dominó el rebote y encontró en James Batemon a su ejecutor principal. El base visitante desarboló la defensa burgalesa, liderando un parcial que cambió por completo el partido. Del equilibrio inicial se pasó a un preocupante 30-40 tras un 0-7 visitante, y poco después a la máxima ventaja del encuentro: 36-49 (+13). Burgos estaba atascado, impreciso, demasiado dependiente de acciones individuales y sin capacidad para frenar ni el juego interior ni el exterior rival, donde también aparecían Cameron Krutwig y el propio Ejim.
En medio de ese escenario, Neto sostuvo al equipo en el tramo final antes del descanso, evitando un golpe mayor y dejando el 47-55 que mantenía con vida a los locales. Pero el golpe emocional llegó en ese mismo momento: la victoria del MoraBanc Andorra en Tenerife en la última jugada disparó la tensión en el Coliseum. El murmullo se transformó en nerviosismo. Ganar ya no era importante: era obligatorio.
La reacción comenzó tras el descanso. Burgos salió con otra actitud, más agresivo atrás y más claro en ataque. Neto asumió galones, Jermaine Samuels Jr. aportó físico y apareció con fuerza Gonzalo Corbalán, que empezó a encender al Coliseum. Poco a poco, el equipo recortó diferencias: 53-58 primero, 58-62 después y finalmente un esperanzador 63-64 que devolvía el pulso al partido.
Sin embargo, cada acercamiento encontraba respuesta. Millán Jiménez castigaba desde fuera y Batemon seguía sosteniendo el ataque visitante. Incluso cuando Burgos parecía lanzado, Lleida volvió a abrir brecha momentánea, aprovechando errores puntuales. Aun así, los locales resistieron, con aportaciones de Heidegger (cinco puntos casi consecutivos) y Yannick Nzosa cerca del aro, para llegar al final del tercer cuarto con todo abierto (73-77).
El último cuarto arrancó con otro golpe visitante (73-79), pero ahí comenzó la verdadera historia del partido. Burgos respondió de inmediato. Un parcial liderado por Samuels, Meindl y Happ devolvió las tablas (79-79), y el Coliseum explotó con el “sí se puede”. A partir de ese momento, el partido cambió de dueño.
Una acción de 2+1 de Samuels igualó el choque, y poco después una asistencia espectacular de Neto para Happ puso por delante a los locales (82-81) tras muchos minutos a remolque. Aun así, el partido seguía siendo una montaña rusa: una antideportiva permitió a Lleida recuperar ventaja (82-85), pero Corbalán respondió empatando (85-85) y, acto seguido, clavando un triple para el 88-87.
Ahí emergió la figura del argentino. Corbalán se echó el equipo a la espalda en el momento decisivo, encadenando acciones clave mientras Neto dirigía con maestría. Con 2:40 por jugar, Burgos ya mandaba 90-87, y un triple posterior de Neto ampliaba la ventaja en pleno éxtasis del Coliseum.
El tramo final fue un ejercicio de madurez. Del ajustado 85-87 se pasó a un parcial definitivo de 14-4 que rompió el partido. Meindl puso la sentencia con un triple y Burgos, firme desde el tiro libre (26/30), cerró la victoria (99-91) con un último cuarto demoledor (26-14).
Los números reflejan el liderazgo: 21 puntos de Neto, 21 de Corbalán y 16 de Meindl, con un Happ dominante (11 puntos y protagonismo interior), en un triunfo coral que se cimentó en la segunda mitad.
Pero más allá de las estadísticas, lo que queda es el relato: un equipo que estuvo contra las cuerdas, que llegó a ir perdiendo de 13, que se fue al descanso con dudas y presión externa… y que respondió con fe, carácter y baloncesto. Una remontada que vale mucho más que una victoria. Una noche en la que el San Pablo Burgos decidió seguir creyendo. Una noche en la que el Coliseum empujó hasta cambiar el destino. Una noche que puede marcar la permanencia.
Ficha técnica
99 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: Raul Neto (21), Gonzalo Corbalán (21), Leo Meindl (16), Pablo Almazán (-) y Ethan Happ (11) –cinco inicial– Jermaine Samuels Jr (7), Jón Axel Gudmundsson (2), Juan Rubio (-), Yannick Nzosa (5), Jaden Shackelford (6), Dani Díez (2), Max Heidegger (8).
91 – Hiopos Lleida: James Batemon (21), Corey Walden (2), Oriol Paulí (15), Melvin Ejim (19) y Atoumane Diagne (8) –cinco inicial– Caleb Agada (-), Dani García (5), Adria Rodríguez (-), Mikel Sanz (4), Millán Jiménez (9), Cameron Krutwig (8).
Cuartos: 22-24; 25-31; 26-22; 26-14.
Árbitros: Antonio Conde, Jorge Martínez e Igor Esteve.
Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimonovena jornada de Liga Endesa disputado en el Coliseum ante 9169 espectadores.