Xavi Pascual vino al rescate del Barça en un claro ejemplo de barcelonismo porque sabía que la situación del equipo y de la entidad no prestaba a coger las riendas de ese banquillo.
Su llegada fue una bocanada de aire fresco que se notó en los primeros partidos del equipo, pero las cosas no han sido fáciles y, como se suele decir, a perro flaco todo son pulgas, ya que las lesiones están mermando demasiado a un grupo que no está dando su mejor rendimiento.
El partido ante Panathinaikos deja bien claro que el Barça está lejos de equipos «tops» de Euroliga y Xavi Pascual se echa encima toda la culpa de ese mal resultado, pero era muy autocrítico y dejó muchas dudas en su futura continuidad de cara a la próxima temporada.
La frase que deja todo en el aire fue la siguiente: «En verano, cuando termine la temporada, será el momento de hablar, de pensar, de analizar, de ver dónde estamos, dónde estaremos y si estaremos«. Y a partir de ahí que cada uno piense lo que quiera pero Pascual se reiteró en esa afirmación.
Las opciones del Barça por levantar un título este año son pocas pero quiere luchar hasta el final, primero colarse en los Playoff de la Euroliga, por eso deben olvidar el partido ante los griegos lo antes posible porque es semana de doble jornada y la clasificación aprieta.
Ahora toca la complicada visita a Mónaco para intentar ganar y luchar por colarse en el Play-in pero la situación se complica porque las bajas se acumulan y el equipo no puede dar el rendimiento esperado, mientras muchos dedos señalan al palco y a la dirección deportiva como principales culpables de la situación de la sección.

