
Jornada 21 de la Euroliga con un duelo cargado de alicientes en el Palau Blaugrana entre el FC Barcelona y el Partizan de Belgrado. El regreso de Joan Peñarroya y Jabari Parker a su antigua casa, así como el reencuentro de Nick Calathes con Xavi Pascual, añadían una dosis extra de narrativa al encuentro.
En la previa, el técnico azulgrana elogió públicamente el trabajo de su colega, calificándolo como “uno de los nuestros”. El Palau respondió con un aplauso tímido para Peñarroya, muy lejos de la ovación que recibió Jabari Parker. En cambio, no hubo muestras de cariño para Calathes desde la grada, aunque sí se le vio fundirse en abrazos con Laprovittola y con su exentrenador en Panathinaikos, en lo que probablemente fue la mejor temporada del base grecoamericano en Europa.
Un inicio serbio que ilusionó… solo por momentos
En lo estrictamente deportivo, el Partizan salió con una energía inesperada. Intensos atrás, dominando el rebote con la nueva incorporación Tonye Jekiri y castigando a un Barça sorprendentemente frío, los serbios cerraron el primer cuarto por delante (13-20). Pero en el segundo acto apareció Tornike Shengelia en modo apisonadora. Ni Osetkowski ni, mucho menos, Jabari Parker encontraron la manera de contenerlo. Con un Vesely cada vez más cómodo y un Joel Parra incansable en ambos lados de la pista, el Barça impuso su ritmo defensivo y castigó con un contundente parcial de 28-15 que devolvía a los locales el control del partido antes del descanso.
El Barça sube el nivel, el Partizan se diluye
Tras el paso por vestuarios, los de Belgrado intentaron aumentar la agresividad defensiva, pero se toparon con un Willy Hernangómez muy superior en la pintura, castigando una y otra vez a un Bruno Fernando completamente desbordado. Peñarroya agitó el banquillo en busca de respuestas, pero ni Cameron Payne —ya lejos de la motivación mostrada en su llegada— ni Sterling Brown ofrecieron soluciones. La circulación de balón fue pobre, los porcentajes bajísimos y solo Duane Washington, con su amenaza exterior y su capacidad para atacar el aro, lograba generar algo de incomodidad en la defensa azulgrana. Aun así, el tercer cuarto volvió a caer del lado local (21-15).
Un amago de reacción y un final sin historia
En el último cuarto llegó un pequeño amago de reacción serbia, impulsado por un buen Bonga y, de nuevo, Washington, obligando incluso a Xavi Pascual a pedir tiempo muerto para ajustar y reprender a los suyos. Fueron los únicos momentos en los que el Barça pareció bajar la tensión. Tras ello, los catalanes recuperaron la seriedad que les ha caracterizado desde la llegada del técnico de Gavà y cerraron el partido sin apuros, aunque sin alardes, ante un Partizan que sigue transmitiendo una preocupante sensación de equipo roto.
Jabari Parker disputó apenas nueve minutos y permaneció en el banquillo completamente desconectado. Shake Milton no jugó ni un solo segundo. Y Peñarroya, en la banda, se muestra cada vez más solo en la tarea de intentar motivar a un grupo que, pese a disponer de piezas interesantes, es incapaz de sacrificarse por el compañero. Las individualidades pesan más que el colectivo y el Partizan continúa lejos del nivel competitivo que se le presupone en esta Euroliga.




