
Baskonia sumó un triunfo clave en la jornada 25 de la Euroliga tras imponerse al Zalgiris Kaunas por 102-91 en el Buesa Arena. El equipo de Galbiati supo rehacerse de un inicio defensivo muy pobre para crecer a través del ajuste atrás y el control del rebote. Luwawu-Cabarrot (19 puntos) y Kurucs (15) marcaron diferencias en el tramo final, en un partido de ritmo alto y constante intercambio de golpes. La victoria confirma las buenas sensaciones del conjunto vitoriano justo antes de la Copa.
El encuentro comenzó con un Zalgiris mucho más sólido en ambos lados de la pista. El equipo lituano atacó con orden, explotando la ventaja de Francisco en la dirección y castigando la débil defensa baskonista en las primeras rotaciones. Baskonia concedió tiros cómodos y llegó tarde a las ayudas, lo que obligó a Galbiati a detener el partido pronto con un tiempo muerto y una rotación agresiva desde el banquillo.
A partir de ahí, el conjunto vitoriano empezó a equilibrar el duelo desde la energía. Kurucs y Diakité aportaron presencia interior y rebote, mientras Howard sostuvo la producción ofensiva en un primer tiempo de ritmo elevado. El segundo cuarto fue un intercambio constante de canastas, con Baskonia mejorando sus líneas de pase y reduciendo pérdidas. La igualdad quedó reflejada en el 46-45 al descanso, con sensaciones de partido largo.

Tras la reanudación, Baskonia encontró su mejor versión defensiva por momentos. Diakité dominó el rebote defensivo, Omoruyi apareció abriendo el campo con dos triples clave y Luwawu-Cabarrot comenzó a sumar desde la línea de personal, castigando los contactos. Aun así, Zalgiris mantuvo el pulso gracias al acierto exterior de Sleva y a la dirección de Francisco, evitando que el Baskonia rompiera el partido.
El último cuarto fue una batalla táctica y física. Forrest asumió responsabilidades en el uno contra uno, atacando el aro con éxito, mientras Kurucs volvió a ser decisivo cerca del cesto, especialmente en segundas oportunidades. La acción defensiva de Diakité, con un tapón clave, marcó el punto de inflexión del encuentro.
Con el marcador ajustado, Baskonia gestionó mejor los últimos minutos. Luwawu-Cabarrot anotó desde media distancia y forzó faltas, y Simmons cerró el partido desde la línea de tiros libres. El 102-91 final premió la constancia de un Baskonia que supo sufrir, ajustar y ejecutar mejor en el tramo decisivo ante un Zalgiris competitivo.




