El San Pablo Burgos volvió a demostrar que el Coliseum es territorio de resistencia, carácter y fe, pero también que en la élite cada detalle pesa demasiado.El conjunto burgalés se vació durante cuarenta minutos, compitió de tú a tú ante un rival de mayor profundidad como el Valencia Basket, pero terminó cayendo por 74-79 en un duelo que dejó una sensación tan clara como dolorosa: la victoria estuvo cerca, pero se escapó en un tercer cuarto que marcó el destino del partido.

Foto ACB Media Center

El arranque fue todo lo que podía soñar la afición local. Burgos salió con energía, personalidad y una intensidad defensiva que incomodó desde el primer momento a un Valencia Basket que llegaba condicionado por el desgaste acumulado de una semana exigente, con compromisos europeos y poco margen de recuperación. El equipo de Porfi Fisac interpretó perfectamente ese contexto y lo aprovechó para imponer su ritmo, correr cuando pudo y castigar en estático con buena circulación de balón. La aportación coral fue clave: Gudmundsson, Corbalán y Dani Díez marcaron el tono, y el equipo encontró ventajas claras hasta alcanzar una primera renta significativa (21-13). El Coliseum empujaba y el partido parecía inclinarse hacia el lado burgalés.

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Pero si algo caracteriza a los equipos grandes es su capacidad de reacción, y ahí apareció Valencia Basket. El segundo cuarto cambió por completo el guion. Los visitantes elevaron su nivel defensivo, ajustaron líneas de pase y encontraron en Sergio de Larrea y Jaime Pradilla las piezas que necesitaban para reengancharse al partido. Un parcial demoledor de 0-14 silenció el pabellón y dio la vuelta al marcador en apenas unos minutos. Burgos, que había dominado con claridad, se vio obligado a recomponerse sobre la marcha. Lo hizo con mérito: no se descompuso, volvió a encontrar equilibrio y logró llegar al descanso con empate (38-38), manteniendo vivas sus opciones en un partido que ya se intuía largo y exigente.

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Hasta ese momento, el choque había sido un intercambio constante de golpes, con dos equipos mostrando argumentos distintos pero eficaces. Sin embargo, todo cambió tras el paso por vestuarios. El tercer cuarto fue el punto de inflexión absoluto. Valencia Basket dio un paso adelante definitivo, mostrando su mayor profundidad, su calidad individual y su experiencia competitiva. Liderados por un brillante Sergio de Larrea (que acabaría el partido con 20 punto), junto a Badio y Moore, los visitantes firmaron un parcial contundente que rompió el encuentro. La diferencia se disparó hasta los 14 puntos (54-68), castigando cada error burgalés y aprovechando uno de los grandes problemas del equipo local: el bajo acierto en el tiro exterior, que en varios tramos del partido fue claramente insuficiente para sostener el ritmo anotador.

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Ese tercer cuarto resumió la diferencia entre ambos equipos. Burgos compitió, pero no tuvo continuidad; Valencia, en cambio, supo detectar el momento y golpear con precisión. Además, el conjunto valenciano demostró una madurez notable, sabiendo gestionar el partido incluso en un contexto de cansancio acumulado tras una semana muy dura. Fue, en muchos sentidos, una victoria de equipo grande: saber sufrir, esperar el momento y aprovecharlo al máximo.

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Lejos de rendirse, el San Pablo Burgos volvió a sacar su orgullo en el último cuarto. Con el partido cuesta arriba y la necesidad de una remontada exigente, el equipo se agarró al encuentro con carácter. Corbalán (15 puntos) y Samuels (13) lideraron una reacción que devolvió la emoción al Coliseum. La defensa subió varios niveles, el equipo encontró mejores sensaciones ofensivas y, poco a poco, la diferencia se fue reduciendo hasta situarse en apenas cuatro puntos. El pabellón volvió a creer. Durante varios minutos, el partido se jugó en ese terreno incierto donde la presión cambia de lado y cualquier detalle puede decidirlo todo.

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Y ahí, en ese escenario de máxima tensión, volvió a aparecer la figura de Sergio de Larrea. El base valenciano no solo había sido determinante durante todo el encuentro en la dirección y la anotación, sino que también mostró una enorme personalidad en los instantes finales. Su acierto desde la línea de tiros libres resultó clave para frenar la remontada burgalesa, mientras que el trabajo interior de Reuvers aportó la solidez necesaria para cerrar el partido. La expulsión de Fischer en los últimos compases terminó de complicar las opciones locales, que vieron cómo el tiempo se agotaba sin poder culminar la gesta.

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El desenlace dejó una sensación agridulce en Burgos. Por un lado, el equipo volvió a demostrar que puede competir ante cualquiera, que tiene carácter y que nunca se rinde. “Vendió cara su derrota”, como señalaban las crónicas, y ofreció una imagen de crecimiento y ambición. Pero, por otro, también quedó claro que en esta categoría los errores se pagan caro. Ese tercer cuarto, unido a la falta de acierto exterior y a algunos momentos de desconexión, terminó siendo una losa demasiado pesada.

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Para Valencia Basket, en cambio, el triunfo tuvo un valor doble. No solo por sumar una victoria fuera de casa, sino por hacerlo en un contexto complicado, tras una semana exigente y con la necesidad de recuperar sensaciones tras la derrota europea. El equipo de Pedro Martínez supo rehacerse, competir con inteligencia y demostrar que tiene recursos suficientes para sacar adelante partidos igualados.

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En definitiva, el partido dejó dos lecturas claras. El San Pablo Burgos sigue creciendo, compite con orgullo y convierte cada encuentro en una batalla, pero necesita mayor regularidad para dar ese paso definitivo. Valencia Basket, por su parte, confirmó su madurez y su capacidad para decidir partidos desde el talento y la gestión emocional. Y entre ambos, quedó un duelo vibrante, de los que se deciden por detalles, en el que Burgos se vació… pero volvió a quedarse a las puertas.

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Ficha técnica

74 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: Jón Axel Gudmundsson (10), Gonzalo Corbalán (15), Leo Meindl (11), Jermaine Samuels Jr (13) y Luke Fischer (8) –cinco inicial– Raul Neto (5), Yannick Nzosa (2), Juan Rubio (-), Pablo Almazán (-), Dani Díez (8), Augusto Lima (-), Joaquín Taboada (2). Terminó eliminado por cinco faltas personales Luke Fischer.

79 – Valencia Basket: Sergio de Larrea (20), Brancou Badio (12), Josep Puerto (9), Jaime Pradilla (4) y Neal Sako (5) –cinco inicial– Nate Reuvers (10), Braxton Key (5), Omari Moore (7), Darius Thompson (7), Matt Costello (-), Isaac Nogués (-), Yankuba Sima (-).

Cuartos: 22-15; 16-23; 16-30; 20-11.

Árbitros: Jordi Aliaga, Joaquín García González y Esperanza Mendoza.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimocuarta jornada de Liga Endesa disputado en el Coliseum ante 8742 espectadores.