
Baskonia sacó adelante un partido más trabajado de lo que indica el marcador final ante Bàsquet Girona (94-81), apoyado en un último cuarto donde el físico y la profundidad de banquillo marcaron la diferencia.
El encuentro comenzó con mejores sensaciones para el conjunto visitante, más acertado y con mayor energía en ambos lados de la pista. Geben se erigió como referencia desde el inicio, imponiéndose en la pintura y liderando a los suyos en un arranque donde las defensas no terminaron de asentarse. Ese mayor orden permitió al Girona llevarse el primer cuarto (21-23) y manejar pequeñas ventajas durante buena parte de la primera mitad.
Al equipo gasteiztarra le costó encontrar ritmo. Ni siquiera los primeros destellos de Jesse Edwards en su debut en el Buesa Arena lograron cambiar la dinámica de un equipo que necesitaba más intensidad atrás. Poco a poco, los de Paolo Galbiati fueron ajustando su defensa y elevando el ritmo, lo que les permitió entrar en partido. Aun así, el Girona volvió a golpear con un parcial favorable, nuevamente con protagonismo de Geben, y se marchó al descanso por delante (43-44), pese al empuje final de Tim Luwawu-Cabarrot.
Tras el paso por vestuarios, el choque se abrió en un intercambio constante de canastas. Spagnolo dio un paso al frente en la dirección baskonista y el partido entró en un ida y vuelta donde ambos equipos encontraron soluciones ofensivas. El rebote ofensivo comenzó a ser un factor diferencial para los locales, que lograron cerrar el tercer cuarto por delante (69-67), aunque sin romper el equilibrio.
En ese tramo también destacó el pulso en la dirección entre Kobi Simmons y Otis Livingston, en un partido jugado a gran velocidad y con posesiones cortas.
Todo cambió en el último periodo. Un mate con adicional de Luwawu-Cabarrot, tras asistencia de Omoruyi, encendió el ambiente y anticipó lo que estaba por venir. Las faltas comenzaron a lastrar al juego interior del Girona: con Nikola Maric eliminado y Geben condicionado, los visitantes perdieron presencia en la pintura.
Baskonia no desaprovechó la situación. Aumentó su agresividad, dominó el rebote y castigó desde la línea de tiros libres. Un contundente parcial de 17-2 rompió definitivamente el partido, dejando sin respuesta a un Girona que se quedó en apenas cuatro puntos durante varios minutos decisivos.
Así, lo que había sido un duelo igualado durante tres cuartos terminó resolviéndose con claridad en el tramo final. Luwawu-Cabarrot y Spagnolo lideraron la producción ofensiva de un Baskonia que, sin brillar durante todo el encuentro, volvió a demostrar que, cuando eleva su nivel físico, es capaz de inclinar la balanza con autoridad.
94 – Kosner Baskonia (21+22+26+25): Simmons (19), Villar (4), Spagnolo (12), Omoruyi (12) y Edwards (4) -cinco inicial-, Luwawu-Cabarrot (21), Frisch (5), Diakité (5), Forrest (8), Khatiashvili (2) y Bol (-).
81 – Bàsquet Girona (23+21+23+14): Livingston (10), Needham (10), Busquets (13), Martínez (4) y Geben (20) -cinco inicial-, Maric (6), Hughes (-), Susinskas (7), Vildoza (5), Rosenbert (-) y Ferrando (6).
Árbitros: Jordi Aliaga, Raúl Zamorano y Ariadna Chueca. Eliminaron por faltas personales a Maric (min.33) y Geben (min.35).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 23 de la Liga Endesa, disputado en el Buesa Arena de Vitoria ante 7.341 espectadores.




