
Jornada 33 de la Euroliga disputada en el Beogradska Arena entre el Partizan y el ASVEL Basket, en un partido que, pese a la diferencia en la clasificación, estuvo lejos de ser cómodo para los locales.
Tras la buena dinámica reciente del Partizan, todo hacía indicar que los de Joan Peñarroya podrían afrontar el encuentro con cierta tranquilidad. Sin embargo, nada más empezar, ASVEL dejó claro que no iba a ser un rival sencillo. Con un juego muy atlético y bien dirigido por el veterano Thomas Heurtel, los franceses castigaron la falta de energía de los serbios, aprovechando pérdidas y transiciones para abrir brecha rápidamente.
El Partizan se mostró irreconocible en el primer cuarto: sin intensidad, errático en ataque y frágil en defensa. ASVEL lo aprovechó para marcharse con un claro +10 (14-24), dejando dudas en un equipo que venía en crecimiento.
El segundo cuarto mantuvo inicialmente la misma tónica, pero ahí apareció la reacción local. A través de la inspiración ofensiva de Sterling Brown y, especialmente, de Dylan Osetkowski, el Partizan encontró soluciones. El acierto exterior del ala-pívot obligó a la defensa francesa a abrirse, generando espacios que aprovecharon los exteriores para atacar el aro. A esto se sumó una mejora notable en defensa, dejando a ASVEL en tan solo 8 puntos en el cuarto. El parcial de 22-8 permitió a los serbios darle la vuelta al marcador y marcharse al descanso con ventaja (36-32).
Tras el paso por vestuarios, el partido entró en una fase de máxima igualdad. El Partizan no lograba romper el encuentro, y ASVEL, liderado por Edwin Jackson y un inspirado Heurtel desde el perímetro, se mantenía siempre en partido. La lesión momentánea de Tonye Jekiri obligó a reajustes, con Aleksej Pokusevski asumiendo minutos como ‘5’, situación que los franceses supieron aprovechar para volver a ponerse por delante.
Sin embargo, el Partizan respondió una vez más desde el triple, con Osetkowski como referencia, y logró cerrar el tercer cuarto con una ligera ventaja (59-57), dejando todo abierto para los últimos diez minutos.
El último cuarto fue un auténtico intercambio de golpes. Heurtel y Jackson asumieron galones y pusieron contra las cuerdas al Partizan, llegando a situar a ASVEL por delante (73-76) a falta de pocos minutos. Pero entonces emergió Isaac Bonga, con acciones clave en ambos lados de la pista que devolvieron la energía al equipo y a la grada.
En un final de máxima tensión, los tiros libres de Bruno Fernando y varias buenas defensas permitieron al Partizan igualar el marcador. Todo se decidiría en la última posesión.
Y ahí apareció, una vez más, Carlik Jones. El base asumió la responsabilidad, atacó el aro con decisión y forzó la falta. Con 1.1 segundos en el reloj, anotó el primer tiro libre y falló intencionadamente el segundo, dejando sin opciones a ASVEL.
Victoria sufrida (79-78) para un Partizan que suma su cuarta consecutiva en Euroliga. Un partido lejos de su mejor versión, pero que vuelve a demostrar la evolución del equipo: incluso sin brillar, ahora sabe competir… y ganar.




