La jornada tres de la Liga Endesa en Granada se recordará no tanto por el ajustado marcador final (80-83), sino por el reencuentro más emotivo que ha vivido el baloncesto nazarí en su historia reciente. El Palacio Municipal de Deportes se vistió de gala para recibir y rendir homenaje a Pablo Pin, el técnico que durante más de una década labró la identidad del Covirán Granada. El ambiente fue de expectación histórica, congregando a 7,219 espectadores, una cifra que atestigua que la trascendencia del evento superaba la mera competición liguera.

El acto protocolario, que precedió al exigente desafío deportivo contra el Baskonia, sirvió como un ancla emocional en un inicio de temporada complicado para el club. Pin, que había manifestado con anterioridad que «están claros los colores de mi corazón» , regresaba a la que es su casa tras su decisión de cerrar una etapa inolvidable.

La pieza central del homenaje fue un gesto reservado solo para las leyendas: la retirada de la camiseta con el número 409. Esta prenda, que ahora cuelga en lo alto del Palacio Municipal de Deportes , conmemora los 409 partidos dirigidos por Pablo Pin a lo largo de 13 «inolvidables temporadas».

El clímax emocional llegó con la ovación de la afición. Los miles de asistentes se levantaron para un aplauso que se extendió, según reportes, por más de dos minutos (Consulta del Usuario). Este lapso de tiempo extraordinariamente largo, dedicado exclusivamente a la figura de Pin, simbolizó la gratitud incondicional de Granada hacia el hombre que hizo del club una «imagen a seguir para muchos». El club aseguró que, independientemente de su rol, Pin siempre tendrá las «llaves para siempre» de la que es su casa.

Tras el torbellino emocional del homenaje, el Covirán Granada debió enfrentarse a la cruda realidad competitiva de la Liga Endesa. La dificultad del partido no era menor, sino que aumentaba por la presión de los resultados, ya que Granada llegaba a la Jornada 3 siendo uno de los seis equipos que aún no había logrado una victoria.

El Baskonia, mermado por «bajas importantes»  y el desgaste de la Euroliga, salió con solidez, dominando el primer cuarto gracias a un alto acierto exterior (6/8 en triples) y un control del rebote (2-8). Granada, con una defensa que «no transmitió buenas sensaciones», permitió una abultada ventaja inicial de 21-30. El entrenador actual, Ramón Díaz, había pedido a sus jugadores «jugar sin complejos» , buscando invocar el espíritu combativo que Pin había inculcado.

El Baskonia llegó a dominar por 14 puntos (25-39 en el minuto 14). Sin embargo, a pesar de que el Covirán tuvo a dos piezas importantes como Luka Bozic y Rousselle con tres faltas rápidas, el equipo se creció en el segundo cuarto. A lomos de un Kljajic brillante (que anotó 9 puntos de los últimos 11 del equipo), los locales firmaron un parcial 11-1 para irse al descanso solo seis puntos abajo (39-45).

La reanudación del tercer cuarto mostró la mejor cara del Covirán. Un triple de Matt Thomas (42-45) y una canasta de Luka Bozic establecieron el empate a 52. Un posterior triple de Rousselle incluso puso a Granada por delante (55-52). La intensidad era máxima, terminando el tercer acto con el marcador ajustadísimo (60-62).

Foto Covirán Granada.

El final del partido fue un duelo de nervios y ejecución. Baskonia, liderado por Diakite (16 puntos y 22 de valoración) y Spagnolo (9 puntos clave en el último cuarto), mantuvo la compostura. Granada, aunque demostró garra, «peca en los momentos decisivos». El Baskonia aseguró el 80-83 a siete segundos del final con tiros libres , y el triple final de Matt Thomas para forzar la prórroga se quedó corto.

La noche del homenaje a Pablo Pin se consolidó como una de las fechas más importantes en la historia reciente del Covirán Granada. El evento no solo cerró un ciclo con honores merecidos, sino que, de manera indirecta, estableció un nuevo estándar de compromiso y lucha para el futuro inmediato del club.

El número 409, ahora inmortalizado en lo alto del Palacio , es un faro que recuerda a jugadores y directiva que la permanencia en la élite se logró y se mantendrá a través de la misma entrega incondicional que simboliza ese dorsal.

El mensaje de la derrota es claro: el desafío es transformar la intensidad emocional y el esfuerzo heroico en resultados concretos. La capacidad de competir ya está probada; el siguiente paso es la gestión clínica de los finales de partido para superar el «pecado» de los momentos decisivos. La lucha por la permanencia en la Liga Endesa requiere que el club convierta las actuaciones que «rozan el triunfo»  en victorias tangibles, honrando así la gesta que hizo posible la existencia del baloncesto granadino en la élite.

Ficha técnica:

Covirán Granada: Jonathan Rousselle 8, Elias Valtonen 6, Matt Thomas 12, Luka Bozic 15 y Zach Hankins 6 – quinteto titular – Micah Speight 0, Babatunde Olumuyiwa 9, Pere Tomàs 0, Jovan Kljajic 14 y Beqa Burjanadze 7.
Baskonia: Mamadi Diakité 16, Markquis Nowell 3, Rafa Villar 4, Hamidou Diallo 10 y Clement Frisch 6 – quinteto titular – Tadas Sedekerkis 10, Timothé Luwawu-Cabarrot 15, Matteo Spagnolo 14, Khalifa Diop 1 y Stefan Joksimovic 4.