
La lucha por el descenso en la Liga Endesa 2025-26 ha entrado definitivamente en su fase más decisiva, y lo hace con un contexto que combina igualdad clasificatoria, calendarios exigentes y una acumulación de enfrentamientos directos que convierten cada jornada en un escenario de máxima tensión competitiva. A falta de diez partidos, el análisis ya no puede basarse únicamente en la clasificación: es el cruce entre los balances actuales y el calendario real lo que permite entender de forma precisa las probabilidades de permanencia de cada equipo.
En este escenario, el punto de partida sigue estando marcado por la situación del Coviran Granada, que con un balance de 3-21 continúa siendo el principal candidato al descenso. Su calendario incluye varios enfrentamientos directos (como los duelos ante MoraBanc Andorra, Casademont Zaragoza o el propio San Pablo Burgos en la última jornada), lo que le otorga capacidad para influir en la pelea, pero su margen es tan reducido que necesitaría una reacción casi perfecta para alcanzar posiciones de salvación. En términos probabilísticos, su descenso sigue siendo altamente probable, en torno al 90-95%.

Por encima, la lucha real por evitar la penúltima plaza se concentra en cinco equipos: San Pablo Burgos y MoraBanc Andorra (6-18), Casademont Zaragoza (7-18), Dreamland Gran Canaria (7-17) y Hiopos Lleida (8-16). Entre ellos se decidirá la permanencia, y es aquí donde el calendario introduce matices decisivos.
El San Pablo Burgos, pese a ocupar actualmente puestos de descenso, presenta un calendario que le permite mantener un grado significativo de control sobre su destino. Su tramo final comienza con una visita a Gran Canaria, en un enfrentamiento directo que adquiere un valor estratégico fundamental. No se trata únicamente de una oportunidad de sumar, sino de un partido con impacto directo sobre un rival inmediato. Una victoria permitiría al Burgos reducir la distancia y trasladar presión a un equipo con un calendario posterior muy exigente; una derrota, en cambio, consolidaría la ventaja de los canarios y complicaría el margen de reacción burgalés.
Tras ese inicio, el calendario del Burgos alterna bloques de distinta dificultad. Recibe al Real Madrid, en un encuentro que puede catalogarse como de máxima exigencia y en el que las probabilidades de victoria son reducidas. Sin embargo, inmediatamente después aparece uno de los tramos más relevantes para sus aspiraciones: el partido en casa ante Río Breogán y la visita a Manresa. El primero constituye uno de los compromisos más asequibles de su calendario, especialmente por el factor cancha, mientras que el segundo, aunque más equilibrado, ofrece una oportunidad real de sumar fuera de casa. Este doble enfrentamiento representa una ventana clave para construir el número de victorias necesarias antes del tramo más exigente.

Posteriormente, el Burgos recibe a Hiopos Lleida en otro duelo directo de enorme trascendencia. Este partido puede redefinir la zona baja: una victoria burgalesa reduciría la distancia con el conjunto catalán y lo incorporaría plenamente a la lucha por la permanencia; una derrota, por el contrario, ampliaría la brecha y podría dejar al Burgos dependiendo de otros resultados.
El tramo siguiente incluye la visita al FC Barcelona y la recepción de Unicaja, dos encuentros de alta dificultad en los que, en condiciones normales, el Burgos no parte como favorito. Esto obliga a que el equipo haya sumado previamente, ya que confiar la permanencia a estos partidos supondría un riesgo elevado.
El desenlace del calendario es particularmente significativo. El Burgos visita a MoraBanc Andorra en la jornada 32, en lo que puede considerarse una final directa por la permanencia. La igualdad actual entre ambos equipos otorga a este partido un valor doble, tanto en términos de clasificación como de average. Posteriormente, el Burgos afronta una salida a Joventut, exigente, antes de cerrar la temporada en casa ante Granada, un partido que, sobre el papel, es favorable, pero que puede estar condicionado por la situación clasificatoria de ambos equipos.
En términos de proyección, el Burgos necesita alcanzar aproximadamente cuatro victorias en este tramo final. Dos de ellas parecen prácticamente obligatorias (Breogán en casa y Granada en la última jornada), mientras que las otras deberían llegar en enfrentamientos directos (Gran Canaria, Lleida o Andorra) o en partidos equilibrados como la visita a Manresa. Si logra imponerse en dos de los tres duelos directos, sus opciones de permanencia aumentarían de forma considerable, situándose por encima del 60%. En caso contrario, su probabilidad de descenso se mantendría elevada, en torno al 50-55%.

El MoraBanc Andorra presenta un calendario que, aunque similar en número de enfrentamientos directos, está peor estructurado. Comienza con una visita al Real Madrid y continúa con un desplazamiento a Breogán, lo que introduce un riesgo elevado de iniciar el tramo con dos derrotas. Su partido ante Granada aparece como una obligación absoluta, pero otros compromisos, como las visitas a Tenerife o Joventut, incrementan la dificultad global. Además, sus dos enfrentamientos directos más relevantes (ante Burgos y Lleida) incluyen un partido fuera de casa y otro ante un rival que también se juega la permanencia. Este contexto sitúa su probabilidad de descenso ligeramente por encima de la del Burgos, en torno al 55-60%.

El Casademont Zaragoza, con una victoria más, dispone de un margen teórico superior, pero su calendario combina partidos de alta exigencia (como el enfrentamiento ante Barcelona) con duelos directos determinantes, especialmente ante Lleida. Su capacidad para mantenerse fuera del descenso dependerá en gran medida de su rendimiento en los partidos asequibles, como el enfrentamiento ante Granada, donde no puede permitirse fallos. Si gestiona correctamente estos encuentros, podría asegurar la permanencia con tres o cuatro victorias adicionales, situando su probabilidad de descenso en torno al 45%.

El Dreamland Gran Canaria se encuentra en una posición intermedia, pero con un calendario especialmente exigente. Tras el enfrentamiento ante Burgos, debe medirse a equipos como Baskonia, Barcelona, Unicaja o Valencia, lo que limita sus oportunidades de sumar en esos partidos. Esto le obliga a maximizar su rendimiento en los enfrentamientos directos, especialmente ante Zaragoza o Lleida. Su mayor calidad de plantilla le otorga un margen adicional, pero la dificultad del calendario mantiene su riesgo de descenso en una franja del 35-40%.

El Hiopos Lleida, pese a contar con dos victorias de ventaja sobre el descenso, no está exento de peligro. Su calendario incluye múltiples enfrentamientos directos (Zaragoza, Burgos, Andorra) lo que implica que su destino dependerá en gran medida de su rendimiento en esos partidos. Si logra imponerse en ellos, asegurará la permanencia con relativa comodidad; si no, podría verse arrastrado a la zona de descenso en las últimas jornadas. Su probabilidad de descenso se sitúa en torno al 25-30%.

Más allá de los calendarios individuales, existen factores estructurales que influirán de manera decisiva. El primero es el rendimiento como local: equipos como Burgos, que concentran varios partidos clave en casa, disponen de una ventaja significativa. El segundo es la secuencia del calendario: aquellos equipos que afrontan partidos muy difíciles al inicio pueden verse penalizados si entran en dinámicas negativas. El tercero es la gestión de los enfrentamientos directos, que en una clasificación tan ajustada pueden tener un impacto doble, tanto en victorias como en averages.
En conclusión, el análisis conjunto de clasificación y calendario confirma que la permanencia sigue completamente abierta, pero también revela que no todos los equipos parten con las mismas herramientas. El San Pablo Burgos, pese a su posición actual, dispone de un calendario que le permite competir directamente por la salvación si es capaz de maximizar su rendimiento en casa y aprovechar los enfrentamientos directos. La clave no estará en los partidos ante los equipos de la zona alta, sino en la capacidad de convertir en victorias los duelos marcados. En un tramo final tan comprimido, la diferencia entre la permanencia y el descenso no la marcará la regularidad global, sino la eficacia en esos momentos concretos donde cada partido deja de ser uno más para convertirse en decisivo.





