
Entrevistamos a Lidia Mirchandani, una exjugadora de baloncesto que tras años en las canchas y con alguna que otra medalla colgada a su cuello, dejó el baloncesto en activo para pasar a los banquillos, donde con pasión, instruye su saber actualmente en Islandia.
Miembro de una generación de grandes jugadoras, madre de dos hijos y pareja de entrenador, el baloncesto corres por sus venas y por eso en Campoatrás hemos querido saber más de ella para que nos cuente como le va y repasar su amplia trayectoria.
Juan Antonio Rodríguez (JA) – Hola Lidia, ¿Qué tal todo? ¿Cómo va la temporada en Islandia?
Lidia Mirchandani (LM) – Hola! La temporada en Islandia con el equipo va marchando muy bien. Al principio las expectativas era avanzar poco a poco en la competición con una plantilla compensada de pocas jugadoras porque se renuncia a disputar la Top League por falta de jugadoras. Hasta la fecha estamos con opciones de ascender en Playoff, no de forma directa pero toca seguir compitiendo. Personalmente, estoy muy contenta con el trabajo realizado hasta ahora con el equipo.
JA – Para quien te haya perdido la pista, ¿quién es Lidia Mirchandani y qué relación ha tenido y tiene con el mundo del baloncesto?
LM – Lidia Mirchandani es una ex jugadora profesional de baloncesto que empezó con cinco años a jugar a este deporte y que viví muchas cosas bonitas hasta que me retiré después de tener a mi segundo hijo con 41 años y desde entonces me he ido desarrollando en mi nuevo papel de entrenadora que me tiene muy enganchada.
JA – Seguro que muchos te recuerdan de tu etapa como jugadora en equipos como el CB Islas Canarias, Ros Casares o el CB Conquero. ¿Qué queda de aquella Lidia?
LM – De aquella Lidia queda el amor por el baloncesto que sigue siendo mi profesión y siento mucha pasión. Como jugadora era así y como entrenadora sigo manteniendo la pasión por este deporte porque no lo concibo de otra manera.
JA – Fuiste medalla de bronce con una selección española en el 2001, en lo que se considera el inicio de la etapa dorada del baloncesto femenino. ¿Lo ves así? ¿Qué supuso para vosotras esa medalla?
LM – La medalla del 2001 comenzó con un ascenso paulatino para luego seguir consiguiendo cosas aunque en Perugia años antes se consiguió una medalla. Para nosotras fue la recompensa a un verano de mucho trabajo, de mucha exigencia y donde pudimos comprobar que el nivel de baloncesto español, y de las jugadoras en concreto, era elevado y con un gen competitivo que nunca ha desaparecido.
JA – ¿Es posible que la alargada sombra de los junior de oro masculinos ensombrenciera el buen hacer del baloncesto femenino durante esos años?
LM – Creo que tampoco habría que pensar respecto a los junior de oro. Tanto la selección masculina como femenina han ido dando sus pasos y, si que es cierto que a nivel mediático los jugadores de esa selección han tenido jugadores con mucho más peso en la sociedad por venir de clubes también importantes que en el baloncesto femenino en esa época no tenían mucha repercusión.
JA – En la única pregunta en que nombraremos a tu pareja, Richi González Dávila, ¿cómo era enfrentaros, tú como jugadora y él como entrenador? ¿Hay alguna anécdota que años después se pueda contar?
LM – Me enfrenté a Richi solamente una temporada, si no recuerdo mal, con él en Burgos y yo jugando en Pío XII de Santiago. Así como anécdota la semana antes poco hablábamos del partido y después de él mucho menos, porque perdimos con un final ajustado en el que no estaba muy de acuerdo, pero me lo tomé como un partido más, como si no tuviera que ver nada conmigo y ya está .
JA – Tras colgar las botas como jugadora te pasas al banquillo. ¿Era algo que tenías en mente? ¿El jugar de base es como el inicio a querer luego ser entrenadora?
LM – La verdad es que no tenía muy claro si quería ser entrenadora a nivel equipo, porque si que es verdad que me gusta mucho la mejora individual de las jugadoras. Si que en mi último año antes de retirarme fui compatibilizando la maternidad, con jugar y empezar a entrenar. Una vez vi clara la opción de la retirada, de manera natural, aprovechando que en la pista me gustaba mandar y tenía buena lectura de juego, me di cuenta que quería ser entrenadora de equipo. Y ahora estoy disfrutándolo a tope, con todo lo que eso conlleva.
JA – Has vivido experiencias como entrenadora en España y en el extranjero. ¿Qué diferencias encuentras en entrenar aquí o fuera? ¿O el baloncesto es universal y da igual donde se ejerza?
LM – La principal diferencia que veo es el nivel de exigencia, tanto con los entrenadores como con los jugadores. El sentido de la profesionalidad de manera generalizada en España es mucho más profesional a muchos niveles. En el extranjero te pondría el ejemplo de Islandia (a pesar de haber estado en muchos otros países donde me he encontrado de todo) donde la profesionalidad está muy lejos de lo que a un entrenador, con todo lo que nos tenemos que formar, se exige en España.
JA – ¿Ahora en Islandia cuál es tu objetivo?
LM – Como comentaba al principio el objetivo es ir poco a poco, que no haya prisa por querer ascender y estamos en una situación complicada al perder una jugadora importante como la española Iho López que ha recibido una oportunidad de poder trabajar y desarrollarse a nivel laboral. Contenta por ella a nivel personal pero fastidiada porque era una pérdida importante para el equipo. Iremos a ver donde nos lleva la competición luchando por intentar ascender.
JA – ¿Qué notas que ha cambiado desde tus inicios al baloncesto que se enseña y se juega actualmente?
LM – La principal diferencia que veo es el desarrollo físico de las jugadoras. Los medios que hay hoy en día para la mejora individual de la jugadora y por ende de los equipos es mucho más grande. Puede que se haya perdido un poco el tema táctico y principalmente se ha perdido el tema de tener jugadoras que jueguen como bases puros y se nota a la hora de ver a los equipos jugar.
JA – ¿Sueñas con volver a un equipo español de Liga Femenina en España? ¿Has tenido ofertas?
LM – El año pasado estuve de ayudante en LF Challenge con el Paterna, filial de Valencia Basket y por supuesto que sueño y quiero y peleo cada día para tener una oportunidad en Liga Femenina, Challenge y en el baloncesto español. Venirnos a Islandia fue una decisión familiar, laboral y económica a pesar de yo estar muy contenta en Valencia que fue un máster volver a la máxima competición después de muchos años como jugadora y estar en el extranjero.
JA – ¿Cómo juegan o quieres que jueguen los equipos de Lídia?
LM – A mi me gustan los equipos que corran, que jueguen con mucha intensidad y a pesar de no ser como jugadora una jugadoras muy física pero si que me gusta que mis equipos sean capaces de jugar así, sin perder el norte de tener que compartir el balón, buscando las ventajas de las jugadoras que las tienen y a pesar de gustarme el baloncesto actual me gusta jugar con «bases» y con cincos que presenten dificultades a tus equipos en la pintura, jugando de espaldas y correr el campo.
JA – Por último, desde tu experiencia, tanto como jugadora como entrenadora, qué mensaje lanzarías a esas chicas que empiezan a jugar y sueñan con hacer carrera tanto en el parqué como en los banquillos.
LM – Más que consejo, el mensaje que lanzaría es que al principio uno tiene que divertirse, pero sobre todo comprometerse con lo que hacen y que la diversión y el trabajo en el día a día junto al compromiso pueden ir unidos de la mano. Que se les exija no va reñido de la diversión. Que le pongan pasión, entrega y por supuesto que se diviertan, independientemente de llegar a ser profesionales o no.




