Jornada 20 de la Euroliga, partido disputado en la Salle Gaston Médecin entre el Mónaco y un Partizan que ya no contó con Tyrique Jones, oficialmente nuevo jugador del Olympiacos, operación por la que el club serbio ingresará algo más de 500.000 euros.

A la espera del nuevo refuerzo Jaikiri, el conjunto de Joan Peñarroya afrontaba uno de los exámenes más exigentes posibles ante uno de los equipos más físicos, serios y consolidados de la competición.

El Mónaco de Vassilis Spanoulis comenzó algo dubitativo en el primer cuarto, pero en el segundo pasó literalmente como un rodillo. Gran dureza física bajo el aro, dominio absoluto del rebote, presión constante al balón y una defensa agresiva sobre las líneas de pase de un Partizan que, pese a la calidad individual de Sterling Brown (19 puntos), fue incapaz de mover el balón con continuidad, mostró malos porcentajes desde el exterior y no encontró ninguna vía para atacar la zona.

Las diferencias se reflejaron rápidamente en el marcador gracias a la movilidad del balón de los exteriores monegascos. Strazel, James y Diallo generaban ventajas una y otra vez, castigando desde fuera a un Partizan sin respuesta ni reacción emocional ni táctica.

La segunda parte arrancó con una ligera subida de energía por parte de los serbios y un descenso momentáneo en la efectividad local, pero la irrupción de Nikola Mirotić, con 13 puntos y 18 de valoración, terminó por desquiciar a un Partizan que volvió a desplomarse defensivamente.

Mal partido de Pokusevski en su regreso tras la lesión, escasísima aportación de Bruno Fernando (4 puntos en más de 20 minutos) y estériles 11 de Jabari Parker, incapaz de encadenar dos buenas acciones defensivas consecutivas. Bonga, por su parte, apenas lanzó tres veces a canasta en más de 24 minutos sobre el parqué.

A partir de ahí, el Mónaco solo tuvo que gestionar: controlar el rebote, bajar pulsaciones y buscar siempre la mejor opción de tiro, sin despeinarse.Los últimos minutos fueron un trámite absoluto para los locales, ante un Peñarroya visiblemente desquiciado por la falta de energía y carácter de los suyos. El debut del joven Uroš Mijailović fue una de las pocas notas rescatables de una noche que confirma el delicado momento deportivo del Partizan, ya colista de la competición.