Monbus Obradoiro firmó en Sar una de esas victorias que se sienten, que se palpan y que se construyen jugada a jugada. En un choque vibrante ante un Fibwi Mallorca valiente y constante, el equipo santiagués tuvo que tirar de carácter, de rotación y de temple para imponerse por 99-89 en un duelo que nunca ofreció tregua. El ambiente, eléctrico desde el inicio, acompañó a un partido lleno de alternativas, rachas y momentos decisivos que terminaron dando forma a un triunf trabajado.

Primer cuarto: un pulso sin respiro (29-26)

Desde el salto inicial se notó que aquello iba a ser un combate sin concesiones. El Fibwi Mallorca salió con el plan muy claro: morder arriba. Bocca se pegó a Westermann como una sombra y obligó al Obradoiro a pensar cada pase. Aun así, los santiagueses no se descomponían; movieron el balón con cabeza y repartieron las responsabilidades anotadoras con una naturalidad que hacía vibrar a Sar.
Las dos tempranas personales de Westermann y Bombino añadieron tensión al ambiente, pero nadie levantó el pie. El cuarto se escapó entre intercambio de golpes, miradas desafiantes y la sensación de que ninguno pensaba dar un paso atrás.

Segundo cuarto: viento a favor pero solo un instante (23-21)

El arranque del segundo acto tuvo un punto eléctrico. Dos robos consecutivos del Obra hicieron que el pabellón rugiera, aunque el Fibwi, lejos de desmoronarse, devolvió el pulso con serenidad y paciencia.
La irrupción de Galán fue clave: asumió tiros, atacó el aro y, con un triple suyo seguido por otro de Brito, elevó la ventaja hasta el 45-36, la mayor del partido en ese momento. Pero Mallorca siempre encontraba una respuesta. Bryan Vázquez, muy fino desde la larga distancia, clavó su propio triple para cortar el intento de escapada.
Capalbo, con ese aire de profesor tranquilo que esconde un base astuto y letal, se coló una y otra vez hasta la cocina, castigando cualquier resquicio defensivo.
El descanso llegó con un 52-47 que se sentía más apretado de lo que decía el marcador.

Tercer cuarto: el momento Fibwi y el golpe de Lundqvist (24-24)

A la vuelta de vestuarios, todo se tambaleó para el Obradoiro. Bryan Vázquez entró en trance: triples, tiros libres y una sensación constante de amenaza. Mallorca llegó a ponerse por delante mientras Barrueta, en el otro lado, veía cómo sus lanzamientos escupían hierro.
Y entonces apareció Lundqvist. En un instante delicado, casi de dudas, el sueco tomó el timón, atacó, asistió y, sobre todo, clavó un triple sobre la bocina que levantó a medio pabellón. Acto seguido, Barrueta por fin encontró el acierto y el Obra recuperó el pulso.
Fue un cuarto de idas y venidas, pero clave para frenar la acometida insular.

Último cuarto defensa, temple y una victoria muy trabajada (23-18)

El 76-71 del inicio invitaba a la cautela quedaba mucha guerra.
Pero el Obradoiro encontró algo esencial en defensa. La entrada de Quintela fue un torniquete en el partido. Su trabajo sobre Capalbo fue asfixiante; el base mallorquín, tan cómodo hasta entonces, dejó de ver líneas claras de pase y perdió la capacidad de marcar el ritmo.
Mientras tanto, la inspiración exterior seguía alimentando a Sar,tres triples locales contra dos visitantes, con la grada entrando en ebullición. Bryan Vázquez, gran protagonista del tercer cuarto, perdió chispa desde fuera justo cuando Mallorca más lo necesitaba.
El Obra, sólido atrás y fluido en la ejecución ofensiva, terminó por inclinar la balanza. Cada ataque se jugaba con cabeza, cada defensa con alma. Cuando sonó la bocina, el 99-89 se sintió como un premio a la constancia, al trabajo coral y a una afición que empuja como pocas.

Puntos claves del Partido:

1. La presión inicial de Mallorca

Bocca y Capalbo apretaron muy arriba desde el primer minuto, incomodando a Westermann y obligando al Obra a hilar fino.

2. La aportación de Galán y Brito en el segundo cuarto

Ambos rompieron el equilibrio con un tramo muy productivo: penetraciones, triples y la máxima ventaja local (+9).

3. El impacto de Bryan Vázquez

Fue la gran amenaza mallorquina. Sus triples y su racha en el tercer cuarto sostuvieron y llegaron a adelantar al Fibwi.

4. El triple de Lundqvist sobre la bocina

Acción decisiva: cambió el ánimo del equipo y del pabellón en el momento más delicado.

5. La defensa de Quintela sobre Capalbo

Clave en el último cuarto. Le cerró las líneas de pase y rompió el ritmo ofensivo de Mallorca.

6. Caída del acierto visitante en los minutos finales

Bryan Vázquez perdió puntería y el Fibwi se quedó sin su principal vía de anotación exterior.

7. Triple local como arma definitiva

Tres bombazos en el cuarto final terminaron de inclinar el partido hacia el Obradoiro.

8. La solidez coral del Obra

Rotación profunda, buenas decisiones en ataque y un pabellón que empujó cuando tocaba.

Ficha Técnica:

MONBUS OBRADOIRO-99: Westermann (6), Barcello (17), Andersson (7), Barrueta (6), Dos Anjos (4). También jugaron Micah Speight (0), Kravic (12), Etxeguren (0), Galán (11), Quintela (7), Diogo Brito (14), Olle Lundqvist (15).

FIBWI MALLORCA BÀSQUET PALMA-89: Lucas Capalbo (14), Juan Bocca (4), Osvaldas Matulionis (4), Jon Ander Aramburu (10), Pedro Bombino (9). También jugaron Laron Smith (9), Loic Menuge (7), Óscar Siquier (0), Lys Bracey (10), Brian Vázquez (20),

PARCIALES: 29-26, 23-21, 24-24, 23-18.

ÁRBITROS: Morales García Alcaide, Rodriguez Fernández. Piñeiro Amondaray. Sin eliminados por faltas personales.