Partizan vuelve a tropezar, esta vez en Villeurbanne, y lo hace de la forma más dolorosa: perdiendo contra el colista de la Euroliga. El ASVEL, un equipo hundido en la clasificación y sin presión, supo castigar todas las desconexiones de un Partizan que transmite señales preocupantes.

El partido comenzó con el equipo francés marcando el ritmo y abriendo ventajas que superaron los diez puntos. La defensa serbia era un desconcierto continuo: segundas opciones, mal balance y una concentración inexistente. Solo Dylan Osetkowski, desaparecido durante semanas, sostuvo a Partizan con energía, puntos y agresividad, permitiendo reducir la diferencia antes del final del primer cuarto (26–20).

El segundo cuarto arrancó con un triple de Duane Washington Jr. —19 puntos—, pero la reacción se diluyó al instante: nuevo parcial de 10–0 de ASVEL, que castigaba sin piedad la pintura y colocaba el 36–23. Partizan respondió con un 0–8, impulsado por la entrada en escena de Sterling Brown, uno de los pocos jugadores fiables de Obradović en este tramo de la temporada. Aun así, los serbios no consiguieron darle la vuelta al partido y llegaron al descanso seis puntos por debajo. La frustración de Obradović era evidente. A pie de pista, en el descanso, no escondió su indignación por la falta de concentración de los suyos.

En la segunda mitad, el intercambio de canastas se hizo constante. Partizan mejoró ligeramente gracias a un sorprendente Aleksej Pokuševski, que está reencontrando sensaciones justo cuando más falta hacía: 34 minutos en pista y 22 de valoración, siendo uno de los mejores del equipo. El Partizan cerró el tercer cuarto a tres puntos de distancia (66–63) y parecía preparado para el asalto final.

Sterling Brown, otra vez decisivo, dio a su equipo su primera ventaja del partido (71–73) con una canasta clave. Pero el patrón de siempre volvió: ventajas desperdiciadas, malas decisiones, pérdidas absurdas y ataques sin orden. Partizan llegó a tener +4 y ocasiones para rematar… pero lo tiró todo por la borda. Otra vez. ASVEL, más sólido mentalmente, aprovechó el regalo. Glynn Watson castigó en transición y Zachary Seljaas, el mejor del partido con 23 de valoración, remató un final donde Partizan volvió a quedarse sin respuestas.

Los números dolieron:
● ASVEL sumó más puntos en transición, en segundas oportunidades y tras pérdida.
● Partizan volvió a perder demasiados balones en momentos críticos.
● La energía y la dureza francesa contrastaron con la fragilidad serbia.

Y a todo esto se suman los problemas extradeportivos:
● Vanja Marinković, lesionado.
● Carlik Jones, baja.
● Tyrique Jones, fuera de la convocatoria al que se le vio recibir una bronca de Obradović momentos antes de terminar el partido.
● Jabari Parker, ausente por un delicado asunto familiar en Chicago.

La rueda de prensa posterior de Obradović fue un golpe directo al vestuario: críticas duras, señalamiento colectivo y la sensación de que algo se está rompiendo por dentro. Con el Estrella Roja lanzado y la presión en Belgrado aumentando, Partizan entra en una fase peligrosa de la temporada. No solo pierde partidos: pierde rumbo, pierde estabilidad… y empieza a perderse a sí mismo.