
VALENCIA —
Dicen que la Copa del Rey no entiende de lógicas, pero sí de jerarquías. En un Roig Arena eléctrico, el Barça selló su pase a las semifinales tras sobrevivir a una emboscada de un UCAM Murcia que lo tuvo en la lona, pero que acabó pagando el peaje de la inexperiencia y el cansancio en el momento de la verdad.
El retorno del «asesino» con guante de seda
La gran incógnita de la tarde era el estado físico de Kevin Punter. El escolta estadounidense, que llegaba entre algodones tras una lesión inguinal sufrida apenas dos semanas antes contra Baskonia, despejó cualquier duda en cuanto pisó el parqué. No necesitó ritmo; le bastó con su instinto.Punter fue el factor diferencial cuando el balón más quemaba. Terminó con 20 puntos, de los cuales 11 llegaron en un último cuarto antológico. Su capacidad para fabricarse canastas de la nada fue el oxígeno que necesitó un Barça que por momentos pareció asfixiado por la defensa de Sito Alonso.
El punto de inflexión: Del 60-66 al colapso murciano
El partido entró en su fase crítica al inicio del último periodo. El UCAM Murcia, liderado por un indomable Dylan Ennis (25 puntos) y la potencia de Devontae Cacok, logró silenciar a la marea azulgrana. Un parcial de salida situó un esperanzador 60-66 en el marcador a falta de ocho minutos. El Murcia volaba y el Barça dudaba.Sin embargo, en ese preciso instante, el escenario cambió de guion:
• El nerviosismo: Dos pérdidas consecutivas de los universitarios y una falta en ataque fruto de la ansiedad dieron vida al Barça
.• La reacción culer: Un parcial demoledor de 10-0, iniciado por acciones de Willy Hernangómez y culminado por el inevitable Punter, dio la vuelta al electrónico (70-66).
• El bloqueo mental: El UCAM, que había jugado un baloncesto coral y agresivo durante 32 minutos, se quedó sin ideas. Los tiros empezaron a quedarse cortos y el aro se hizo minúsculo para los de Sito Alonso.
Un final con oficio
Pese a los intentos desesperados de Ennis por reenganchar a los suyos, el Barça tiró de galones. Laprovittola manejó los tiempos y Punter sentenció desde la media distancia para poner el definitivo 91-85. El UCAM Murcia se despide con el honor de haber tenido al gigante contra las cuerdas, pero con la amarga sensación de que el vértigo a ganar les privó de una gesta histórica.




