El San Pablo Burgos firma una victoria épica ante el Surne Bilbao Basket (96-88) tras levantar un partido que tuvo cuesta arriba durante tres cuartos y que cambió por completo con un último periodo memorable.

Hay partidos que se juegan con las manos, otros con la cabeza… y algunos, muy pocos, se ganan con el corazón. El Coliseum de Burgos vivió anoche una de esas noches que explican por qué el deporte es capaz de emocionar a toda una ciudad. Porque cuando todo parecía perdido, cuando el partido se escapaba entre los dedos y el marcador parecía escrito, el San Pablo Burgos se levantó con orgullo, arrastrado por la fe de su gente, para derrotar al Surne Bilbao Basket por 96-88 en una remontada que quedará grabada en la memoria de la afición burgalesa.

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Foto: ACB Media Center

La noche comenzó con el ambiente de las grandes ocasiones. Más de nueve mil personas llenaban el Coliseum sabiendo que cada partido es una final en la lucha por permanecer en la Liga Endesa. Enfrente estaba un Bilbao Basket sólido, competitivo y situado en la zona media de la clasificación, que llegaba a Burgos con la intención de imponer su ritmo y aprovechar su mayor tranquilidad en la tabla.

Y durante muchos minutos lo consiguió….pero el final se tenía que escribir de otra manera.

El encuentro arrancó con un intercambio de golpes que prometía espectáculo. El Burgos buscaba sus primeras ventajas apoyándose en el acierto de Leo Meindl y en la potencia física de Jermaine Samuels Jr., mientras que el Bilbao respondía con el talento ofensivo de Justin Jaworski y la dirección de Melwin Pantzar. Cada ataque encontraba respuesta en el aro contrario y el partido entró rápidamente en un ritmo alto, eléctrico, de ida y vuelta constante.

Foto: ACB Media Center

Sin embargo, poco a poco los visitantes comenzaron a sentirse más cómodos. El Bilbao Basket movía el balón con paciencia, encontraba tiros liberados y castigaba desde el perímetro. La defensa burgalesa sufría para contener el acierto exterior de los hombres de negro y el marcador empezó a inclinarse hacia el lado visitante. El primer cuarto terminó con ventaja bilbaína y dejó una sensación clara: el Burgos tendría que remar mucho para llevarse el partido [20-27].

Foto: ACB Media Center

En el segundo periodo los de Porfi Fisac trataron de reaccionar aumentando la intensidad defensiva. El Coliseum empujaba con fuerza, cada canasta local se celebraba como un pequeño triunfo y el equipo respondía con momentos de buen baloncesto. Pero el Bilbao Basket mantenía la calma. Con un juego ordenado y un ritmo constante, los visitantes supieron resistir cada intento de acercamiento burgalés.

Margiris Normantas, especialmente inspirado, mantenía a su equipo por delante con puntos de enorme valor. Cada vez que el Burgos parecía acercarse, el lituano o Jaworski encontraban un lanzamiento que volvía a abrir la brecha. El partido se marchó al descanso con los visitantes controlando el marcador y la sensación de que el plan bilbaíno estaba funcionando [41-46].

Foto: ACB Media Center

Tras el paso por vestuarios llegó el momento más complicado para los burgaleses. El Bilbao Basket salió decidido a romper definitivamente el partido. El balón circulaba con rapidez, los tiros exteriores seguían entrando y la defensa visitante complicaba cada ataque local. El Burgos luchaba, pero la diferencia empezó a crecer peligrosamente, ya que mediado el tercer cuarto llegó el momento más oscuro de la noche para el Coliseum, el marcador señalaba 61-75, catorce puntos de diferencia para el Bilbao Basket. Un golpe duro que parecía dejar el partido prácticamente sentenciado. Pero el baloncesto, como la vida, siempre deja espacio para lo inesperado. Justo cuando el partido parecía escaparse definitivamente, el Burgos encontró un pequeño hilo de esperanza. Una acción final antes del cierre del tercer cuarto que fue un triple de tres de Corbalán cuando terminaba la posesión desde más de 10 metros reactivó al pabellón. No cambió el marcador de forma decisiva, pero sí cambió algo más importante: el ánimo del equipo y de la grada. El Coliseum volvió a creer.

Foto: ACB Media Center

El último cuarto comenzó con una intensidad completamente distinta. El Burgos salió con una defensa agresiva, presionando cada balón, luchando cada rebote y acelerando el ritmo del partido. El Bilbao Basket, que había dominado con claridad durante tres cuartos, empezó a perder fluidez. Entonces llegó la tormenta. Gonzalo Corbalán, con personalidad y carácter, tomó el liderazgo ofensivo del equipo. Luke Fischer y Ethan Happ impusieron su presencia cerca del aro. Meindl siguió sumando desde el perímetro y Samuels aportó energía en ambos lados de la pista. El Burgos comenzó a encadenar canastas.

Foto: ACB Media Center

Primero redujo la diferencia. Luego empató el partido. Y después, con el Coliseum completamente en pie, se puso por delante. El Bilbao Basket intentó reaccionar, pero el vendaval burgalés era ya imparable. Lo que durante tres cuartos había sido un partido controlado por los visitantes se convirtió en un auténtico asedio del equipo local. El parcial del último cuarto fue demoledor: 32-13. La remontada estaba completa.

Foto: ACB Media Center

En los minutos finales el Burgos supo jugar con inteligencia. Controló el ritmo del encuentro, aseguró los rebotes y aprovechó cada posesión para mantener la ventaja. Mientras tanto, la grada convertía el Coliseum en una caldera, empujando a su equipo con un rugido constante. Cuando sonó la bocina final, el marcador reflejaba el 96-88 definitivo. El Coliseum estalló en una explosión de alegría, abrazos y emoción.

Foto: ACB Media Center

En el apartado individual destacaron Corbalán, con 19 puntos, Meindl con 18 y Samuels con 17, bien acompañados por Ethan Happ. En el Bilbao Basket, el máximo anotador fue Normantas con 21 puntos, seguido por Jaworski con 18. Pero más allá de los números, la noche dejó algo más importante. Una victoria que supone la quinta del curso para el Burgos y que mantiene vivo el sueño de la permanencia.

Y sobre todo dejó una imagen imborrable: un pabellón entero cantando, creyendo y empujando a su equipo cuando el partido parecía perdido. Porque si algo demostró esta noche el Coliseum es una verdad que en Burgos ya conocen bien.

Nunca cuestiones la fe de un burgalés.

El equipo burgalés disputará su próximo partido de Liga Endesa ante Kosner Baskonia, el domingo 15 de marzo, desde las 12:30 horas, en el Coliseum.

Ficha técnica

96 – Recoletas Salud San Pablo Burgos: Raul Neto (4), Gonzalo Corbalán (19), Leo Meindl (18), Jermaine Samuels Jr (17) y Luke Fischer (11) –cinco inicial– Jón Axel Gudmundsson (7), Ethan Happ (12), Yannick Nzosa (-), Juan Rubio (-), Pablo Almazán (2), Dani Díez (-), Joaquín Taboada (6).

88 – Surne Bilbao: Melwin Pantzar (15), Darrun Hilliard (10), Justin Jaworski (18), Luke Petrasek (3) y Tryggvi Hlinason (9) –cinco inicial– Margiris Normantas (21), Aimar Mintegui (-), Martin Krampelj (2), Bassala Bagayoko (8), Amar Sylla (-), Aleix Font (2), Stefan Lazarevic (-).

Cuartos: 20-27; 21-19; 23-29; 32-13.

Árbitros: Antonio Conde, Raúl Zamorano y Vicente Martínez Silla.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimoprimera jornada de Liga Endesa disputado en el Coliseum ante 9357 espectadores.

El equipo burgalés disputará su próximo partido de Liga Endesa ante Kosner Baskonia, el domingo 15 de marzo, desde las 12:30 horas, en el Coliseum.

Foto: ACB Media Center