
Vigésima sexta jornada de la Euroliga en el Menora Mivtachim Arena de Tel Aviv, donde el Maccabi se llevó la victoria en el último suspiro ante un Partizan que firmó, probablemente, uno de sus partidos más completos y regulares de la temporada… y que mereció mucho más.
Pese a la baja de Lonnie Walker IV, el Maccabi es otro equipo desde que regresó a casa: más sólido, más intenso y con una dinámica claramente ascendente. El contexto hacía del partido un reto mayúsculo para los de Joan Peñarroya, que además vivieron un emotivo momento antes del salto inicial, cuando el club israelí entregó una placa conmemorativa al Partizan en agradecimiento por haber sido su “segunda casa” en Belgrado durante los últimos años, marcados por el conflicto bélico.
El inicio no fue favorable para los serbios. Una defensa demasiado pasiva permitió a Iffe Lundberg castigar desde el primer minuto, contagiando a sus compañeros y a una afición completamente entregada. El Maccabi tomó las primeras ventajas (27-22), pero la irrupción de un estelar Dylan Osetkowski —4/4 en triples— resultó clave para equilibrar el partido. El Partizan empezó a encontrar mejores lecturas ofensivas, moviendo bien el balón, y junto a Osetkowski aparecieron Sterling Brown y Bruno Fernando para cerrar un gran segundo cuarto que permitió a los visitantes marcharse al descanso con ventaja (50-48).
El paso por vestuarios reforzó la convicción del Partizan, que salió con decisión en el tercer cuarto. Sterling Brown asumió galones ofensivos, bien asistido por un Nick Calathes muy fino en la dirección. Los serbios dominaron el rebote gracias al trabajo de Osetkowski, Bonga y un sobresaliente Bruno Fernando (17 puntos y 7 rebotes), imponiéndose incluso ante un sólido Marcio Santos. Pese a ello, Lundberg y Jimmy Clark III mantuvieron con vida al Maccabi, castigando pérdidas y aprovechando transiciones rápidas. El Partizan llegó a disponer de una renta de +9 (51-60), pero la reacción local fue inmediata y el talento de Cameron Payne permitió a los visitantes resistir (77-72).
El último cuarto fue un ejercicio de máxima igualdad, decidido por pequeños detalles. Payne volvió a aparecer cuando más se le necesitaba, anotando un triple muy complicado para colocar el +3 del Partizan a dos minutos del final, aunque su irregularidad desde la línea de tiros libres mantuvo abierto el desenlace.
Con 91-89 y apenas 30 segundos por jugarse, el Partizan lo tenía todo a favor, pero Sterling Brown perdió el balón y cometió además una falta antideportiva. Marcio Santos no falló desde la línea y, en la siguiente acción, Jimmy Clark culminó un parcial de 4-0 con una bandeja que volteó el marcador.
Aún hubo tiempo para más. Payne erró un triple, pero Bruno Fernando fue objeto de falta en el rebote ofensivo y anotó ambos tiros libres para empatar el partido a 93 con cuatro segundos por jugarse. Entonces llegó la acción definitiva: Clark amagó el lanzamiento exterior y, con sangre fría, se elevó para clavar un largo tiro de dos puntos sobre la bocina que dio la victoria al Maccabi y dejó helado al Partizan.
Derrota cruel para un equipo serbio que por fin encontró continuidad y carácter durante los 40 minutos, pero que volvió a marcharse sin premio. El Maccabi celebró. El Partizan, esta vez, cayó de pie.




