
La Liga Endesa entra en su fase decisiva con la lucha por la permanencia completamente abierta, aunque cada vez más acotada en cuanto a protagonistas. Tras la disputa de la última jornada, el escenario empieza a aclararse: Hiopos Lleida, con su victoria ante Tenerife y su posición actual, puede considerarse virtualmente fuera de la pelea por el descenso. Esto reduce la batalla a cinco equipos, de los cuales uno parece prácticamente condenado y cuatro pelearán hasta el final por evitar dos plazas fatales.
La jornada 25 dejó resultados clave que refuerzan esta lectura. La victoria contundente del San Pablo Burgos en la pista de Gran Canaria (95-109) no solo supuso un golpe directo a un rival, sino que confirmó la mejoría del conjunto burgalés. Al mismo tiempo, derrotas como la de Zaragoza ante Barça o la de Andorra frente a Real Madrid mantienen la igualdad en la zona baja. Cada jornada ya no solo suma, sino que resta directamente a los rivales.
En este contexto, el caso de Coviran Granada sigue siendo el más crítico. Con un balance de 3-22, su margen es prácticamente inexistente. Para alcanzar una cifra de permanencia estimada en 10-11 victorias, necesitaría ganar al menos 7 de los 9 partidos restantes, algo que no ha logrado ni en toda la temporada. Incluso contando con duelos directos pendientes —como Zaragoza o Burgos en la última jornada— su rendimiento global, especialmente fuera de casa, hace que su probabilidad real de salvación sea inferior al 5%. Solo una racha extraordinaria y un colapso simultáneo de varios rivales cambiaría su destino.

Por encima, MoraBanc Andorra se mantiene en descenso con 6-19, pero con opciones reales. Necesita aproximadamente 4 victorias más para alcanzar la zona de una posibilidad real. Su principal problema es evidente: solo ha ganado un partido fuera de casa en toda la temporada. Esto le obliga a maximizar sus partidos como local y, sobre todo, a ganar los enfrentamientos directos que aún tiene por delante (Breogán, Burgos, Lleida). Si logra imponerse en dos de esos duelos y suma alguna victoria adicional, podría alcanzar las 10 victorias. Su probabilidad de salvación se sitúa en torno al 35%, muy condicionada a mejorar su rendimiento lejos de Andorra.

Casademont Zaragoza, con 7-19, presenta un escenario algo más favorable. Necesita entre 3 y 4 victorias para acercarse a la permanencia, una cifra asumible si mantiene su rendimiento en partidos clave. Ha demostrado ser competitivo ante rivales directos, con triunfos importantes ante Burgos, Granada o Andorra, lo que le da ventaja en posibles empates. Además, su calendario incluye varios enfrentamientos directos que le permiten depender de sí mismo. La duda es su irregularidad: alterna grandes actuaciones con desconexiones preocupantes. Aun así, su probabilidad de salvación puede estimarse en torno al 55%.

En una situación similar, pero con sensaciones más inestables, aparece Gran Canaria (7-18). La derrota en casa ante Burgos en la última jornada ha sido especialmente dolorosa, tanto por el golpe clasificatorio como por el impacto anímico. Necesita entre 4 y 5 victorias más, pero su irregularidad hace difícil proyectar una racha positiva. Su calendario incluye duelos directos (Zaragoza, Girona) que serán auténticas finales. Si logra imponerse en esos partidos, tendrá muchas opciones; si no, puede complicarse seriamente. Su probabilidad de salvación se sitúa en torno al 50%, muy dependiente de su capacidad para encontrar continuidad.

Y en este escenario emerge con fuerza el San Pablo Burgos, que ha pasado de estar contra las cuerdas a convertirse en uno de los equipos más en forma de la zona baja. Su victoria en la última jornada, unida a triunfos recientes ante Baskonia y Bilbao, confirma una tendencia claramente ascendente. Con 7-18, sus necesidades son similares a las de sus rivales: alcanzar al menos 10 victorias, lo que implica sumar entre 3 y 4 triunfos más.

El análisis de sus posibilidades debe tener en cuenta dos factores clave. El primero, su fortaleza en casa, donde ha recuperado competitividad y capacidad ofensiva. El segundo, su debilidad fuera, con solo dos victorias en toda la temporada. Esto le obliga a construir su permanencia en el Coliseum, donde aún tiene partidos clave ante Breogán, Lleida o incluso duelos directos como el de la última jornada frente a Granada.
En cuanto a enfrentamientos directos, Burgos presenta un balance irregular, pero con margen de mejora. Ha ganado a Granada y Gran Canaria, pero ha perdido ante Zaragoza o Andorra. La buena noticia es que aún tiene partidos pendientes que pueden permitirle equilibrar esos averages, algo fundamental en una clasificación que podría resolverse por empates múltiples.
Si se analiza la dinámica, Burgos es probablemente el equipo que llega en mejor momento. Ha mejorado su rendimiento ofensivo, compite mejor los finales ajustados y ha recuperado confianza. Esto, en el tramo final de la temporada, suele ser un factor diferencial. Por todo ello, su probabilidad de salvación puede situarse en torno al 60%, ligeramente por encima de sus rivales directos.
En definitiva, la lucha por la permanencia se ha comprimido en cuatro equipos con opciones reales y un Granada prácticamente descolgado. La clave estará en los enfrentamientos directos y en la capacidad de cada equipo para gestionar la presión. En ese contexto, el San Pablo Burgos ha cambiado su narrativa: de candidato al descenso a equipo con argumentos sólidos para quedarse en la ACB. La batalla está lejos de decidirse, pero las tendencias actuales empiezan a marcar el camino.





