
Baskonia comenzó la temporada continental con una amarga derrota en casa frente al Olympiacos por 89-106. Los de Paolo Galbiati fueron de más a menos a lo largo del choque, acusando graves desajustes defensivos, una alarmante falta de intimidación en la pintura y serias dificultades para frenar la transición. A pesar de los desequilibrios atrás, los azulgranas mostraron pasajes ofensivos ilusionantes apoyados en el talento anotador de AJ Lawson (20 puntos) y la intensidad inicial de Sedekerskis (15 puntos).
El Fernando Buesa Arena acogía el primer examen europeo del curso con la visita del rival más exigente del continente: el vigente campeón de la Euroliga. Frente a un Olympiacos sólido y rodado, el proyecto vitoriano se presentó con las lógicas dudas de un bloque todavía en construcción. Con Faried como único referente interior nato en la rotación, de aportación discreta durante sus minutos en pista, la propuesta de Galbiati pasaba por imprimir un ritmo vertiginoso.
El arranque respondió con creces a esa intención. Apoyado en una circulación fluida en el perímetro, el Baskonia encontró en Tadas Sedekerskis a su principal estandarte. El capitán encadenó tres aciertos consecutivos desde la larga distancia que forzaron el tiempo muerto de Bartzokas (14-6). A su lado, la verticalidad de AJ Lawson comenzó a generar ventajas continuas provocando situaciones de tiro libre. Sin embargo, la ventaja local se evaporó rápido cuando los errores en la ejecución ofensiva permitieron correr al Olympiacos, que penalizó cada desajuste para cerrar el primer acto por delante (29-33).
En el segundo periodo, las virtudes del ataque azulgrana empezaron a diluirse ante la firmeza del entramado defensivo heleno. Aunque el tiro exterior de Damion Baugh y DJ Stewart contuvo parcialmente la acometida visitante, la diferencia en el rebote y la falta de solidez cerca del aro terminaron por inclinar la balanza. Al descanso, los 12 puntos de Lawson y los 11 de Sedekerskis resultaban insuficientes para contener la inercia de un Olympiacos dominador (46-56).
La reanudación confirmó la superioridad del cuadro griego. El Baskonia regresó del vestuario espeso en ataque y vulnerable atrás, encajando un parcial de 14-25 que rompió definitivamente el choque (60-81). La nota negativa del cuarto llegó con el contratiempo físico de Sedekerskis, que tras completar un 2+1 tuvo que retirarse al banquillo con molestias en la mano. Aunque pudo reintegrarse a la dinámica del equipo poco después, el alero lituano no actuó con la fluidez previa y se quedó en el banquillo en el tramo decisivo.
Con el encuentro visto para sentencia, el último cuarto sirvió para repartir minutos. El joven Joksimovic tuvo presencia en la rotación exterior, exhibiendo los desajustes y pérdidas lógicos de su adaptación a la máxima exigencia continental. Markus Howard encadenó varios triples lejanos en los minutos finales para maquillar el marcador, pero el triunfo de la escuadra del Pireo no corrió peligro en ningún momento. El Baskonia evidencia así la necesidad de elevar su nivel físico y ajustar su entramado defensivo para competir con garantías en la elite europea.




