
El Covirán Granada suma su segunda victoria consecutiva tras superar al Grupo Ureta Tizona Burgos (91-88) en un partido lleno de alternativas. Analizamos las claves estadísticas y tácticas del triunfo, la dureza de Primera FEB, la preocupación por la lesión de Abdou Thiam y el papel fundamental que debe desempeñar la afición rojinegra esta temporada.
El Covirán Granada continúa sumando mientras busca su mejor versión. La victoria por 91-88 ante el Grupo Ureta Tizona Burgos permite al equipo de Arturo Ruiz situarse con un balance de dos triunfos y una derrota después de tres jornadas de Primera FEB. Un resultado que tiene valor tanto por su trascendencia clasificatoria como por las circunstancias en las que llegó.
Granada tuvo que remontar trece puntos de desventaja, soportó diferentes momentos de dominio visitante y acabó resolviendo un encuentro en el que Tizona dispuso de cuatro lanzamientos exteriores en su última posesión para forzar la prórroga.
El partido dejó una conclusión interesante: el Covirán todavía no consigue controlar todos los escenarios que plantea un encuentro, pero comienza a encontrar respuestas en diferentes jugadores.
Y eso, en una plantilla condicionada por las lesiones y los cambios de posición, es una noticia importante.
El Covirán Granada sufrió el acierto inicial de Tizona
El comienzo del equipo burgalés resultó especialmente llamativo por sus antecedentes.
Tizona había convertido únicamente nueve triples de sesenta intentos en las dos primeras jornadas, un 15% que reflejaba sus problemas para encontrar continuidad desde el exterior.
Sin embargo, en el Palacio de Deportes salió dispuesto a cambiar esa dinámica.
Los visitantes anotaron cuatro de sus primeros ocho triples, alcanzando un 50% de acierto que les permitió imponer su ritmo y abrir una ventaja de trece puntos (8-21).
Covirán Granada tuvo dificultades para contener ese inicio. El conjunto burgalés encontraba posiciones de lanzamiento y atacaba con confianza, obligando a Arturo Ruiz a buscar ajustes mientras su equipo intentaba recuperar el control.
Pero el mapa de tiro final ofrece una lectura diferente de aquel arranque.
Tizona terminó lanzando 35 triples y convirtiendo solamente nueve, un 25,7%. Cinco de esos aciertos llegaron desde un mismo sector lateral del perímetro, donde firmó un notable 5/9.
En cambio, desde la zona frontal apenas anotó dos de doce y desde el lateral opuesto uno de ocho.
Es decir, el equipo burgalés fue realmente peligroso desde determinadas posiciones, pero no consiguió trasladar ese acierto al conjunto de su lanzamiento exterior.
Granada logró reducir la eficacia visitante conforme avanzaba el encuentro. Después de recibir seis triples en la primera mitad, solo encajó tres tras el descanso.
Una corrección defensiva relevante para comprender la remontada.
Covirán Granada encuentra respuestas en diferentes jugadores
Uno de los principales avances del Covirán fue la distribución de su anotación.
Nueve jugadores consiguieron anotar, cuatro alcanzaron los dobles dígitos y el banquillo aportó 44 de los 91 puntos del equipo.
Una cifra especialmente significativa por las dificultades que atraviesa la rotación.
Greg Parham volvió a encabezar la anotación con 15 puntos. El exterior terminó con tres triples y siguió asumiendo responsabilidades ofensivas, pero esta vez encontró mayor colaboración a su alrededor.
Mathieu Kamba fue una de las noticias más positivas.
El jugador terminó con 13 puntos, ocho rebotes, dos asistencias y 20 créditos de valoración, la cifra más alta entre los granadinos.
Además, convirtió dos de sus tres lanzamientos exteriores, aportando una amenaza que resultó importante durante la segunda mitad.
La aparición de Kamba ofrece al Covirán nuevas posibilidades. Su capacidad física, su agresividad hacia canasta y su participación en el rebote pueden convertirse en recursos fundamentales para diversificar el ataque.
También resultó especialmente valiosa la aportación de Pere Tomàs.
El veterano jugador firmó ocho puntos sin fallo: dos triples y dos tiros libres. Su experiencia, lectura del juego y capacidad para aprovechar las oportunidades dieron estabilidad al equipo cuando más la necesitaba.
Jovan Kljajic añadió trece puntos y cuatro asistencias, además de convertir sus siete tiros libres.
Más allá de los nombres individuales, el partido dejó una buena señal colectiva: Granada fue capaz de repartir responsabilidades en un encuentro que exigía respuestas constantes.
Lluís Costa, mucho más que sus porcentajes
La actuación de Lluís Costa merece una lectura que vaya más allá del lanzamiento.
El base terminó con cuatro puntos, cuatro rebotes y seis asistencias en poco más de 28 minutos. No encontró el acierto en sus diez intentos de campo, pero continuó implicado en la dirección y terminó convirtiendo sus cuatro tiros libres.
Las seis asistencias representan el 40% de las quince que repartió todo el equipo.
Un dato que refleja su participación en la organización ofensiva, especialmente en un momento en el que Granada no dispone de su rotación habitual de bases.
Costa está asumiendo responsabilidades en circunstancias exigentes. La baja de Jonathan Rousselle, los problemas físicos que condicionaron su propia preparación y los reajustes constantes de posiciones obligan al capitán a mantener un protagonismo importante.
Precisamente por eso resulta fundamental valorar otras facetas de su juego.
Costa siguió buscando a sus compañeros, participó en la construcción ofensiva y no perdió la confianza cuando llegó el momento decisivo.
Con 89-88 en el marcador y el encuentro pendiente de las últimas posesiones, convirtió dos tiros libres que elevaron la ventaja local hasta los tres puntos.
Una acción en la que aparecieron su experiencia y serenidad.
No todos los partidos se resuelven desde el acierto anotador. Hay encuentros en los que el liderazgo, la capacidad para organizar y la seguridad en los instantes decisivos adquieren una importancia especial.
Arturo Ruiz también quiso respaldar públicamente a su jugador después del encuentro, recordando su trayectoria en el club y mostrando confianza en que recuperará progresivamente su mejor nivel.
Para el Covirán Granada, disponer de un Lluís Costa cada vez más recuperado será una de las claves de las próximas semanas.
El tiro libre sostuvo la victoria del Covirán Granada
Si hay un dato que explica buena parte del resultado, es el 86,7% del Covirán desde la línea de personal.
Los granadinos convirtieron 26 de sus 30 tiros libres, una eficacia determinante en un encuentro resuelto por solo tres puntos.
La distribución de la anotación permite comprobarlo.
Granada consiguió 32 puntos en lanzamientos de dos, 33 desde el triple y 26 desde el tiro libre.
Tizona, por su parte, acumuló 42 puntos de dos, 27 de tres y 19 desde la personal.
Los visitantes anotaron diez puntos más desde posiciones de dos, pero el Covirán compensó esa diferencia con seis puntos adicionales desde el perímetro y siete desde la línea.
Ahí se encuentra una de las explicaciones estadísticas más claras de la victoria.
También ayuda a comprender por qué Granada consiguió alcanzar los 91 puntos pese a no disfrutar de una tarde especialmente brillante en el tiro de campo.
No fue solamente una cuestión de acierto exterior. Fue la capacidad para aprovechar los viajes a la línea y mantener la eficacia cuando el partido más lo exigía.
El mapa de tiro deja aspectos por mejorar
Los 91 puntos no deben ocultar que el Covirán todavía tiene margen para encontrar lanzamientos de mayor calidad y mejorar su eficacia.
En el perímetro, Granada anotó once de 33 intentos, un 33,3%.
La distribución resulta interesante: cuatro triples llegaron desde la zona frontal, otros cuatro desde uno de los laterales, uno desde el lateral opuesto y dos desde las esquinas.
Esa producción exterior permitió abrir la pista, especialmente durante la reacción de la segunda mitad.
Sin embargo, el mapa también muestra dificultades para finalizar cerca del aro. En la zona más próxima a canasta, el equipo convirtió ocho de dieciséis lanzamientos registrados.
No es una cifra especialmente elevada para finalizaciones de esa proximidad.
La lectura es importante porque el crecimiento ofensivo no debe depender exclusivamente de conseguir más triples.
Granada necesita generar ventajas interiores, seleccionar mejor determinados lanzamientos y convertir con mayor continuidad las situaciones cercanas a canasta.
En ese apartado tuvo enfrente a un Javonte Brown especialmente eficaz.
El interior de Tizona terminó con quince puntos, nueve rebotes y 25 créditos de valoración, convirtiendo siete de sus ocho tiros de dos.
Su actuación refleja las dificultades que encontró el Covirán para contener algunas situaciones interiores.

Thiam, de la eficiencia a la preocupación
Abdou Thiam fue uno de los jugadores más determinantes del partido.
En apenas 17 minutos y 22 segundos consiguió 14 puntos, tres rebotes y 18 créditos de valoración.
Su eficacia resultó extraordinaria: cinco canastas en cinco intentos de dos puntos y cuatro tiros libres convertidos de cinco lanzados.
Pero hay otro dato especialmente revelador.
Con Thiam sobre la pista, el Covirán acumuló un diferencial de +20, el mejor registro individual del encuentro para los granadinos.
Aunque este indicador no mide por sí solo el rendimiento de un jugador, sí refleja que los minutos del interior coincidieron con los tramos más favorables para su equipo.
Su actuación quedó empañada por una lesión en la última acción del partido.
Thiam tuvo que abandonar la pista con ayuda y sin poder apoyar con normalidad, una imagen que generó preocupación en el Palacio.
La información disponible apunta a una lesión en la zona de los isquiotibiales, cuya valoración médica está prevista para este lunes 12 de octubre.
Será fundamental determinar el alcance del daño muscular y comprobar si existe afectación del tendón, una circunstancia que podría complicar la recuperación.
Si las pruebas confirman una rotura de cierta entidad, una ausencia de cuatro a seis semanas sería un escenario posible, aunque las lesiones más leves pueden requerir menos tiempo y las que comprometen estructuras tendinosas, bastante más.
Por el momento no existe un plazo de baja confirmado.
La posible ausencia de Thiam preocupa especialmente por su buen rendimiento y porque el Covirán ya está afrontando las primeras jornadas con problemas físicos en la plantilla.
Una victoria que también deja advertencias
El Covirán supo superar sus malos momentos y respondió cuando parecía perder el control del encuentro.
Pero el final también dejó una situación difícil de pasar por alto.
Tizona dispuso de cuatro intentos de tres puntos en una misma posesión para igualar el resultado. Ninguno encontró el premio esperado, pero Granada no consiguió cerrar el rebote defensivo y eliminar definitivamente el peligro.
En un encuentro igualado, permitir tantas opciones supone un riesgo importante.
El rebote y la capacidad para terminar las acciones defensivas deben seguir formando parte del trabajo del equipo.
También será fundamental reducir los momentos de desconexión que permiten al rival construir ventajas amplias.
Ante Gipuzkoa, el Covirán comenzó su temporada con derrota. En Oviedo encontró una victoria construida principalmente desde la defensa, dejando al rival en 67 puntos. Frente a Tizona, el camino fue diferente: necesitó alcanzar los 91 y gestionar un desenlace mucho más abierto.
Son tres partidos que muestran que el equipo todavía está en pleno proceso de construcción.
La buena noticia es que, en ese proceso, las victorias comienzan a llegar.
El siguiente paso
El Covirán Granada tiene dos triunfos consecutivos, ha estrenado su casillero de victorias en casa y comienza a ampliar el número de jugadores que pueden asumir protagonismo ofensivo.
Son avances que deben valorarse.
Pero la competición también exigirá estabilidad, especialmente cuando lleguen rivales capaces de aprovechar con mayor contundencia los errores y las fases de desconexión.
La recuperación de Costa, la evolución de Rousselle y el diagnóstico de Thiam condicionarán las alternativas disponibles durante las próximas semanas.
Mientras tanto, Arturo Ruiz continúa trabajando con los recursos que tiene y mantiene su confianza en la plantilla.
Granada ha demostrado que puede ganar desde diferentes caminos. Ahora necesita conseguir que esos caminos sean cada vez más reconocibles y consistentes.
Porque ganar cuando no todo funciona es una virtud. Conseguir que cada vez funcionen más cosas será lo que marque el verdadero crecimiento de este Covirán Granada.
Primera FEB: una competición que merece mucho más respeto
Solo han transcurrido tres jornadas, pero la Primera FEB ya nos está dejando una enseñanza que conviene asumir cuanto antes: esta categoría no tiene absolutamente nada de sencilla.
Quizá los cuatro años del Covirán Granada en la Liga Endesa nos hayan acostumbrado a mirar la segunda categoría del baloncesto español desde una perspectiva equivocada. Como si descender significara regresar a una competición donde las victorias debieran llegar casi por obligación.
Nada más lejos de la realidad.
La Primera FEB es una liga exigente, física, competitiva y llena de equipos capaces de ganar a cualquiera. No basta con tener nombres conocidos, una plantilla importante o un pasado reciente en ACB.
Y esta misma jornada tenemos el mejor ejemplo.
El Cajasiete Gran Canaria, construido con una plantilla de enorme nivel y señalado desde el verano como uno de los grandes favoritos al ascenso, sufrió su primera derrota ante el HLA Alicante por 84-74.
Un equipo del que se llegó a hablar como si pudiera dominar la competición de principio a fin, casi hasta el punto de imaginarlo ganando los 34 partidos de la fase regular, ha perdido en la tercera jornada.
¿Significa eso que Gran Canaria deja de ser favorito? Evidentemente no.
Significa que esta liga no concede victorias por presupuesto, historial o calidad individual. Hay que ganarlas cada fin de semana.
Y eso también se aplica al Covirán Granada.
No olvidemos de dónde venimos
Es comprensible que una parte de la afición terminara el partido contra Tizona con la sensación de haber sufrido más de lo necesario.
Seguramente todos esperábamos un encuentro más cómodo. El Covirán tiene argumentos para aspirar a controlar mejor este tipo de partidos y debe trabajar para conseguirlo.
Pero conviene recordar algo.
¿Cuántos partidos como el del sábado hemos vivido durante las últimas temporadas en el Palacio?
Encuentros igualados, ventajas que desaparecían, oportunidades perdidas y finales en los que terminábamos marchándonos a casa con una derrota que parecía imposible de evitar.
Especialmente durante las dos últimas campañas en ACB, nos acostumbramos demasiado a ver cómo partidos que se podían ganar acababan escapándose por pequeños detalles.
El sábado también hubo errores, desconexiones y momentos complicados. Tizona llegó a dominar por trece puntos y tuvo cuatro lanzamientos para forzar la prórroga.
Pero esta vez sucedió algo diferente.
El Covirán resistió, reaccionó, peleó hasta el último segundo y ganó.
Y creo que también debemos aprender a valorar eso.
Por supuesto que hay que analizar por qué el equipo sufrió tanto. Por supuesto que hay cosas que corregir. Pero no podemos pasar por alto que, después de tantos finales dolorosos, esta vez los jugadores encontraron la manera de llevarse la victoria.
No se trata de celebrar únicamente el resultado. Se trata de reconocer la capacidad de competir cuando el partido se complica.
Porque ganar también consiste en saber sufrir.
Covirán Granada necesita más que nunca a su afición
Hay una cuestión que considero incluso más importante que cualquier estadística: el papel que debe desempeñar la afición durante esta temporada.
El Covirán Granada necesita que estemos unidos.
Necesita un Palacio que empuje, que anime, que apriete cuando el rival encuentre su mejor momento y que ayude a levantar a los jugadores cuando las cosas no salgan.
Venimos de temporadas difíciles, de muchas derrotas y de situaciones que han generado frustración. Es normal que existan opiniones diferentes sobre la gestión del club, sobre determinadas decisiones deportivas o incluso sobre algunas declaraciones de su presidente, Óscar Fernández-Arenas.
Cada aficionado tiene derecho a estar de acuerdo o en desacuerdo. Y nadie tiene por qué renunciar a su espíritu crítico.
Pero creo que deberíamos ser capaces de separar esas cuestiones de lo que sucede cada fin de semana sobre el parqué.
Los jugadores que defienden la camiseta rojinegra necesitan sentir que su afición está detrás.
Y nosotros también necesitamos recuperar algo que quizá hayamos ido perdiendo entre tanta preocupación por los resultados: el placer de ir al Palacio simplemente a disfrutar del baloncesto.
Porque, al final, no deja de ser un deporte.
Vamos a ver baloncesto, a compartir una tarde con amigos o familiares, a emocionarnos con una canasta, a sufrir con una defensa y a celebrar una victoria.
No todo puede convertirse en una obligación de ganar, una crítica permanente o un examen después de cada partido.
Habrá tiempo para valorar si la plantilla está bien construida, si las decisiones fueron acertadas o si el equipo cumple los objetivos.
Y eso no significa que debamos guardar silencio cuando algo se haga mal.
Significa comprender que apenas estamos comenzando una temporada de 34 jornadas y que quizá este sea el momento de empujar todos en la misma dirección.
La afición del Covirán ha demostrado en numerosas ocasiones que puede ser un factor diferencial. Lo fue en los ascensos, lo fue en muchas noches históricas de ACB y puede volver a serlo ahora.
El Palacio no debería ser un lugar al que acudir únicamente para exigir una victoria. Debería ser, sobre todo, el lugar donde miles de granadinos vuelven a encontrarse alrededor de su equipo.
Animar no significa dejar de pensar. Apoyar no significa renunciar a exigir. Y disfrutar de una victoria no significa ignorar los errores.
Se puede hacer todo eso a la vez.
Ahora toca estar juntos
El Covirán Granada lleva dos victorias consecutivas y todavía tiene mucho camino por recorrer.
Necesita mejorar defensivamente, encontrar mayor regularidad, recuperar a sus lesionados y desarrollar una identidad de juego reconocible.
Eso forma parte del trabajo de Arturo Ruiz y de sus jugadores.
Pero nosotros, como aficionados, también tenemos una responsabilidad.
La de convertir el Palacio en un lugar donde merezca la pena jugar y donde merezca la pena estar.
La de comprender que habrá tardes difíciles, rivales que nos sorprendan y partidos que no salgan como esperábamos.
La de recordar que venimos de años en los que demasiadas veces nos marchamos a casa pensando en lo cerca que habíamos estado de ganar.
El sábado, después de tanto sufrimiento, nos marchamos con una victoria.
Quizá no fue la más brillante. Quizá no fue la que imaginábamos. Pero fue una victoria trabajada, peleada y conseguida hasta el último segundo.
Y también merece disfrutarse.
Tenemos 31 jornadas por delante. Tiempo habrá para hacer balances, señalar errores y exigir responsabilidades. Ahora, sin renunciar a nada de eso, creo que lo que más necesita este equipo es sentir que estamos a su lado.
Que volvamos a ir al Palacio con ganas de disfrutar, de animar y de vivir el baloncesto.
Porque esta temporada no se trata solamente de intentar regresar a la ACB.
También se trata de recuperar la ilusión de ser del Covirán Granada.
ANÁLISIS
Primera FEB 2026/27 · Jornada 3
Covirán Granada 91–88 Grupo Ureta Tizona Burgos
Parciales: 19-25 | 25-22 | 26-22 | 21-19
Asistencia: 4.187 espectadores.




