
El Recoletas Salud San Pablo Burgos sufrió en el Coliseum una de las derrotas más dolorosas de lo que va de temporada. El conjunto burgalés cayó por 86-93 frente al MoraBanc Andorra, en un partido que tenía bien encarrilado hasta que un inesperado apagón en los últimos minutos lo dejó sin recompensa. Un parcial definitivo de 0-11 en contra terminó por firmar la remontada andorrana y por castigar la falta de claridad local en el tramo más importante.

Un inicio prometedor que ilusionó al Coliseum
El choque comenzó con un San Pablo muy serio: agresivo en defensa, eficaz desde el perímetro y dominando el ritmo del partido. Con Dani Díez, Meindl y Gudmundsson muy activos, los burgaleses cogieron ventaja rápida y llegaron a colocarse hasta nueve puntos por delante. El primer cuarto dejó buenas sensaciones y un marcador favorable que animó a la grada.
En el segundo periodo, Andorra ajustó líneas y comenzó a encontrar mejores situaciones ofensivas. Aun así, Burgos mantuvo el tipo y se marchó al descanso 44-42, todavía con el control del duelo, aunque con el aviso claro de que el rival había encontrado su sitio.

Tercer cuarto de intercambio y tensión
A la vuelta de vestuarios, Burgos volvió a golpear primero. Acciones de Meindl, Fischer y Díez permitieron situarse de nuevo con ventajas de cinco y siete puntos (60-53), lo que hacía pensar que el partido podía romperse a su favor. Sin embargo, Andorra evitó el despegue local y fue limando la diferencia hasta cerrar el tercer cuarto con un ajustado 70-68.
Todo quedaba abierto para el último asalto.

El desastre final: un 0-11 que decide el partido
Con menos de cuatro minutos para el final, Burgos mandaba 84-78. El equipo estaba serio, el ambiente empujaba y todo indicaba que la victoria podía quedarse en casa. Pero entonces llegó el momento crítico: pérdidas, imprecisiones, nervios, malas decisiones… y un Andorra tremendamente frío, decidido y acertado.
Liderados por un enorme Shannon Evans —27 puntos y 31 de valoración—, los visitantes encadenaron un parcial de 0-11 que silenció el Coliseum y dejó a Burgos completamente atascado. Los burgaleses no encontraron respuesta ni desde la dirección ni desde la anotación, y el golpe fue definitivo.
Dani Díez lo intentó en la última posesión con un triple que buscaba forzar opciones, pero no entró, y el MoraBanc remató el encuentro desde el tiro libre.

Factores que explican la derrota
- Desconexión mental en el tramo final, justo cuando más orden y calma se necesitaban.
- Pérdidas de balón clave, que Andorra aprovechó sin dudar.
- Tiros libres fallados en un duelo que se resolvió por detalles.
- Acierto rival en momentos decisivos, con Evans como ejecutor principal.
- Falta de claridad ofensiva en los últimos minutos, colapsando el juego del equipo.

Los más destacados
- Dani Díez fue el máximo anotador local con 21 puntos, mostrando liderazgo durante gran parte del choque.
- Luke Fischer volvió a ser importante en la pintura, aportando tanto en anotación como en energía.
- En el bando rival, Evans y el juego interior de Pustovyi marcaron la diferencia cuando el partido exigía jerarquía.

Un golpe duro y una lección necesaria
El San Pablo Burgos dejó escapar una victoria que tenía muy cerca. El equipo mostró fases de muy buen baloncesto, pero volvió a penalizarse con apagones que en esta Liga se pagan caro. Es un toque de atención importante: cerrar los partidos, gestionar las ventajas y mantener la calma bajo presión será fundamental para evitar repetir este tipo de finales.
El calendario no espera, y el grupo tendrá que reaccionar rápido si quiere transformar las buenas sensaciones en resultados reales.





