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Jabari Parker rompe su silencio tras salir del Partizan: «todo empezó a desmoronarse»

Jabari Parker en Badalona | Foto: Bernat Gongora

El ala-pívot repasa en Sport Klub su etapa en Belgrado: la marcha de Obradović, un incidente en un entrenamiento, su apartamiento con Peñarroya y la cesión al Joventut que, dice, fue una decisión acertada.

Jabari Parker y el Partizan pusieron fin el viernes 23 de octubre, de mutuo acuerdo, al contrato que seguía vigente hasta el verano de 2027. Parker no ha disputado ni un segundo con el club esta temporada, y ya fuera de Belgrado ha contado su versión en una entrevista con Sport Klub. Lo que sigue es su relato, contrastado con lo que está documentado.

Un fichaje que nunca arrancó

Parker llegó en junio de 2025 desde el Barcelona con un contrato de dos años que, según el presidente Ostoja Mijailović, era el más alto de la historia del club. En la Euroliga disputó 15 partidos, con 7,7 puntos y 2,5 rebotes en 19 minutos de media y un 29 % en triples. El Partizan terminó el curso decimoquinto.

«Todo empezó a desmoronarse»: la marcha de Obradović

Parker sitúa el punto de inflexión en la dimisión de Željko Obradović, el 26 de noviembre, con el equipo en un 4-9. Para él, el técnico era «una de las razones por las que quise formar parte del Partizan», y describe una apuesta mutua: Obradović asumió un riesgo con él y él lo asumió con el proyecto. Dice que el entrenador nunca le explicó su decisión, aunque le corresponde a él hacerlo.

«Cuando vi que se había marchado, me sorprendió. Y entonces todo lo demás empezó a desmoronarse», resumió. Para Parker, el problema era de liderazgo: «Todo empieza siempre por el líder». No lo presenta como culpa de una sola persona: reconoce que hay cosas que él mismo pudo hacer mejor y que el equipo, en conjunto, debía haber perseverado.

(Foto de Vatroslav Hladny/Starsport.rs ©)

El incidente en el entrenamiento, según Parker

Tras anunciarse la salida de Obradović, aficionados rompieron el cordón de seguridad y destrozaron ventanales a las puertas del entrenamiento, que se suspendió. Eso lo cuentan varios medios. Los detalles que añade Parker son suyos: dice que había unos 2.000 aficionados, que algunos llevaban ladrillos, que irrumpieron en el recinto y que amenazaron a los jugadores.

Parker expresa extrañeza por el horario, distinto al habitual, y se pregunta: «¿Quién podía saber a qué hora íbamos a entrenar?». Esa sospecha de que alguien avisó es una interpretación suya y no aporta pruebas. Sí habla de cómo lo vivió: «No estaba acostumbrado a ese tipo de violencia en mi entorno laboral». Y critica que se lanzaran objetos a los jugadores en los partidos.

Peñarroya y la salida del equipo

Con Joan Peñarroya, que ya lo había entrenado en el Barcelona, llegó otro capítulo. Parker cuenta que se lesionó el talón y que, al volver, no dominaba las jugadas nuevas, y que un día lo mandaron a la bicicleta. Al siguiente le dijeron que no viajaba a Múnich. «Me quedé separado del equipo. No sé por qué», asegura.

El 19 de enero, Peñarroya había dicho en público que Parker no había entrenado y estaba fuera de forma, y que sin esfuerzo diario no podía formar parte del equipo. Parker lo discute y dice que tiene documentación que muestra que sus pruebas físicas son las mismas que antes. Lo que más le dolió, afirma, fue que se hiciera público: «Cuando formas parte de un equipo, proteges a tus compañeros». Habría preferido que se presentara como una decisión técnica. Que sepamos, el club no ha respondido a esa documentación.

El Joventut: la cesión que sí funcionó

Para Parker, salir cedido al Joventut en febrero fue una decisión acertada, y las cifras le acompañan. El Partizan lo anunció el 26 de febrero y su propio comunicado explicaba que Parker llevaba semanas entrenando individualmente para recuperar su mejor forma. En Badalona promedió 12,3 puntos y 4,6 rebotes en 14 partidos de Liga Endesa, y el Joventut llegó a las semifinales, donde cayó ante el Valencia Basket. Parker dice que allí recuperó el disfrute y que el equipo tuvo éxito.

Por eso no cierra la puerta: «Hay una posibilidad de que vuelva al Joventut», afirma. Según Solobasket, ya en junio había comunicado que quería quedarse y estaba dispuesto a hacer un esfuerzo económico. Pero la Penya, que priorizaba contar con él, dio en agosto por imposible su vuelta esta temporada, mientras resolvía el vínculo con el Partizan. El club sigue abierto a incorporar a un extracomunitario durante el curso.

Jabari durante el calentamiento en un partido en el Olímpic de Badalona | Foto: Bernat Gongora

El regreso a Belgrado y la rescisión

Al volver al Partizan, Parker cuenta que no tenía un horario de entrenamiento y que trabajaba aparte, en meses que describe como muy oscuros. Peñarroya ya había dicho este verano que construía el equipo sin él, aunque lo calificó de buena persona.

El presidente dio las cifras a Mozzart Sport: la temporada pasada se pagó íntegra, 3,1 millones brutos, y para la actual se acordó abonar cerca del 50 %. En total, algo menos de cinco millones brutos en dos años, con un ahorro de la mitad del salario de este curso.

Un cierre conciliador

Parker no ha hecho de la entrevista un ajuste de cuentas. «Me sorprendió que todo no terminara como esperaba», dijo, aunque «siempre estaré agradecido por esta experiencia». También aseguró: «No quiero hacer daño a nadie con esta entrevista».

El contrato queda cerrado, pero la explicación completa sigue repartida entre versiones: la de un jugador que sostiene que todo se vino abajo con Obradović y la de un club y un entrenador que lo apartaron. El Partizan, mientras tanto, ya ha fichado a Antonio Reeves y viene de ganar el derbi.

Foto: Bernat Góngora | Barça vs Partizan | Enero 2026
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