
A Malata derrochó emotividad en una visita del Jairis a Ferrol, que se recordará mucho más por lo emocional que por lo deportivo por tierras gallegas. El partido se lo llevaron las murcianas con claridad, gracias sobre todo a las dificultades que encontraron las locales para anotar puntos. Aunque defensivamente si pudieron, las entrenadas por Lino López, dejar con casi 10 puntos por debajo su media a las de Bernat Canut, los errores en ataque lastraron a un BAXI al que en los últimos días les esta costando demasiado anotar y que, prácticamente, no pudieron poner en peligro en ningún momento del partido la victoria de las visitantes.
Con tan sólo 17 puntos anotados en los primeros dos cuartos, tan sólo en el reinicio tras el descanso, un parcial de 17-2 en 4 minutos del tercer cuarto, dieron algo de emoción en lo deportivo, dejando al BAXI a tan sólo 5 puntos (30-35), al que Jairis respondió con otro de 0-10 y volvió a poner los +15, que desinflaban de nuevo las opciones de las gallegas. Con 32 puntos en 30 minutos anotados por el Uni, por los 45 de las murcianas, era obvio que necesitaría un cambio radical en ataque en los últimos 10 minutos, para poder disputar el triunfo. La mejoría llegó, pero no fue suficiente.

En el último cuarto, la diferencia llegó a los 20 puntos por momentos, y aunque el BAXI se resistió, nunca pudo acercarse suficiente como para confiar en un arreón que las pudiera meter en la lucha por el partido. El 50-64 final es muestra clara de lo que fue el partido. Peor los dos equipos en cancha contraria que en propia, pero con el Jairis haciendo valer su mayor calidad y potencial.
Un previo muy sentido en A Malata.
Desde inicio de temporada la visita del Jairis a Ferrol estaba marcada en rojo para la afición del Uni Ferrol. No por ninguna rivalidad especial, ni porque fuera en una fecha significativa. La razón no era otra que volver a ver sobre el parqué de A Malata a la «eterna capitana», Ángela Mataix. Tras 3 temporadas históricas, la huella baloncestística, y sobre todo humana, de la alicantina es imborrable en la grada del pabellón ferrolano. Así, cuando Javi Massaguer nombró a la 10 del equipo de Alcantarilla, las casi 1.500 que acudieron a ver el partido quisieron mostrarle su cariño con la primera gran ovación de la tarde.
Pero A Malata aún no había gastado su capacidad de cariño con la visitante. Tras la dura derrota del equipo en tierras salmantinas días antes en la ida de los octavos de final por 28 puntos, todos querían mostrar su apoyo y su ánimo a sus jugadoras. Tan pronto se dio paso a la presentación del equipo local, toda la grada en pie regaló la segunda gran ovación de la tarde a sus jugadoras, demostrando una vez más, que se gane o se pierda, siempre lo harán juntos equipo y afición.
Y la tercera ovación, y quizá la más importante, fue para apoyar a Karla Erjavec, al igual que hicieron sus compañeras portando una camiseta de ánimo con el número 5 de la croata, tras su lesión de ligamento cruzado anterior, que la tendrá apartada de las pistas lo que queda de temporada.




