
Ya está aquí, el Rey del Pop, Jassel Pérez el sancristobalense llega después de su fichaje hace 3 meses por Covirán Granada y su posterior cesión al Grupo Alega Cantabria al equipo andaluz.
El lunes 15 de diciembre de 2025 no pasará a la historia del Covirán Granada como el día en que se fichó a un jugador, sino como el día en que el club decidió cambiar su ADN para sobrevivir. La repesca de Jassel Pérez, ejecutada con la urgencia de quien ve el agua llegar al cuello, es mucho más que un movimiento administrativo; es el reconocimiento tácito de que el plan A ha saltado por los aires y de que, en la guerra por la permanencia, ya no sirven los manuales de estilo.
La «Quincena Negra» que lo cambió todo
Para entender por qué el regreso del escolta dominicano es una noticia sísmica, hay que mirar el parte de guerra. En apenas diez días, el Palacio de Deportes se ha convertido en un hospital de campaña. La lesión de hombro de Elias Valtonen —que ha pasado por quirófano— y la rotura de isquio de Jovan Kljajic no solo han llenado la enfermería, sino que han decapitado la identidad defensiva del equipo.
Si a esto le sumamos la fuga de Zach Hankins al Maccabi y la salida de Aurrecoechea , la realidad es cruda: el Covirán Granada que diseñó la dirección deportiva en verano ya no existe. El equipo marcha penúltimo (1-9) y la derrota ante Zaragoza confirmó que sin defensa y sin puntos, el descenso es una profecía autocumplida.
Talento volcánico: ¿Bendición o caos?
Aquí entra Jassel Pérez. El club ha tenido que tirar de «economía de guerra» recuperando a un activo propio cedido en el Grupo Alega Cantabria. Sus números en Primera FEB son, sencillamente, salvajes: 15,1 puntos de media y un 50% en triples. Su debut con 30 puntos ante Obradoiro fue una carta de presentación de lo que Jean Montero, su compatriota y estrella ACB, definió sin rodeos: «Jassel es un monstruo, tiene un talento que no es de este mundo«.
Pero Jassel no es un jugador de sistema; es un solista. Llega para aportar el descaro y el uno contra uno que el equipo perdió al anularse a Matt Thomas. El granadinismo debe prepararse para un cambio de paradigma: pasaremos de intentar ganar desde el orden a intentar ganar desde el talento puro, aceptando que el intercambio de golpes a 90 puntos es ahora la única vía posible.
La sombra de la indisciplina y la apuesta de Ramón Díaz
Sin embargo, el elefante en la habitación no es deportivo, es disciplinario. Hace apenas unas semanas, Jassel fue apartado de la selección dominicana por una salida nocturna injustificada, un error que él mismo reconoció públicamente con una madurez que ahora deberá demostrar en la pista: «Siento que me fallé a mí mismo».
Traer a un jugador con este antecedente reciente a un vestuario que se juega la vida es una apuesta de altísimo riesgo. Y esa apuesta tiene nombre y apellidos: Ramón Díaz. El técnico nazarí, que ya lo dirigió en los Capitanes de Ciudad de México (G-League), se juega su crédito personal a esta carta. Díaz confía en que su «conexión mexicana» sea suficiente para domar el carácter de Pérez y canalizar esa rebeldía en puntos.
Conclusión: O redención o abismo
El fichaje de Jassel Pérez es el último cartucho de un cargador que se estaba quedando vacío. No viene para ser un complemento; viene para agitar partidos, para levantar al Palacio y, quizás, para desesperar a la grada en algún momento.
A lo largo del día, hemos podido leer tanto a la afición del Grupo Alega Cantabria como a los aficionados nazaríes hablando del jugador, con opiniones polarizadas tanto para bien como para mal. En mi opinión, creo firmemente que es un gran jugador. Confío en que el entrenador consiga controlar esa faceta que preocupa a la afición, haciéndole ver que la disciplina es lo mejor tanto para él como para el equipo.
Luego está la gestión del grupo. Hablamos de un vestuario que hasta ahora ha permanecido unido ante las adversidades. Jugadores clave como Matt Thomas deben asumir el liderazgo para enseñarle a jugar en equipo y facilitar su integración. Es vital que el americano no lo vea como una amenaza; juntos pueden dar mucho juego al equipo, pero separados pueden ser una bomba de relojería.
El Covirán Granada ha decidido que, si ha de caer, lo hará atacando. Jassel Pérez es el caos necesario en un momento de orden imposible. A partir de ahora, abróchense los cinturones, porque el viaje hacia la permanencia acaba de volverse mucho más vertiginoso.




