El club rojillo ha comunicado a través de sus redes sociales que la historia del técnico catalán al frente de Casademont Zaragoza llega a su fin antes de lo esperado. Este verano Pedro Llompart presentaba a Jesús Ramírez como el técnico de futuro de la entidad con un contrato 2+2 en una clara apuesta por el premiado mejor entrenador de la liga alemana (BBL). Este nuevo proyecto únicamente ha durado 7 meses y el conjunto maño vuelve a retroceder a la línea de salida pero en esta ocasión con la amenaza del descenso y con la obligación de hacer una nueva reconstrucción en verano.

Motivos

La mala dinámica de resultados (seis derrotas consecutivas en liga y eliminación europea) y sobre todo la mala química con los jugadores desde hace meses han sido una losa demasiado pesada que Jesús Ramírez no ha podido soportar para seguir en el puesto, a pesar de sus declaraciones tras la derrota ante Asisa Juventud señalando «me siento fuerte y estoy capacidado para sacarlo adelante».

A pesar de los malos resultados sobre todo le ha penalizado su relación con los jugadores, a los cuales solía exponerlos públicamente tras cada derrota en rueda de prensa, eliminando autocrítica hacia su gestión y señalando la falta de carácter o de trabajo del grupo de jugadores. De sobra es conocido su enfrentamiento público con el escolta americano Stevenson que le dedicaba cada triple que anotaba y que abandonó el club, el lenguaje gestual de los jugadores tras cada cambio en los partidos, el enfrentamiento entre Soriano, Spissu y Yusta en un tiempo muerto del que Jesús Ramírez no tuvo reacción alguna o el «me gusta» que publicó Devin Robinson en el comunicado de Casademont sobre su despido. Todo ello se refleja en su carta de despedida donde alaba a todo el personal, staff técnico y afición pero deja caer que todos los jugadores no han tenido el compromiso profesional que se requería.

Carta de despedida del técnico:

“Vine a Zaragoza el pasado verano con TODO (ese todo es mi familia. Y toda la determinación, motivación y energía del mundo), es mi manera de ver la vida y los PROYECTOs en los que me meto, involucrarme y darlo todo para que salgan adelante, cueste lo que cueste, e invirtiendo el tiempo que haga falta. Por desgracia ese tiempo acaba hoy, con la sensación del mucho por hacer y del mucho por cambiar. Me gustaría dar las GRACIAS al club por la oportunidad, a todos los empleados del club y del Príncipe Felipe por ese buen día a día, a los jugadores que hayan tenido compromiso, a Pedro Llompart y a todo el staff por su incansable y buen trabajo… GRACIAS.

Por último, pero en especial, GRACIAS a todos aquellos que me habéis mostrado apoyo, buenas palabras, un simple “vamos que se puede”… ¡GRACIAS MAREA ROJA!

Mis hijos seguirán cantando: Basket Zaragoza, es mi pasión…

Hasta pronto”.