
Partido aplazado correspondiente a la jornada 30 de la Euroliga disputado en el Beogradska Arena entre el Partizan Belgrade y el Dubai Basketball, un encuentro marcado por dos mitades completamente opuestas.
El inicio fue un jarro de agua fría para los locales. Dubai castigó con dureza la falta de energía de un Partizan apático, sin carácter en ambos lados de la pista e incapaz de frenar el talento ofensivo de Dzanan Musa, Dwayne Bacon y compañía. Los visitantes dominaron a su antojo ante un equipo serbio que por momentos recordaba a su peor versión: sin consistencia defensiva y con demasiadas acciones individuales sin sentido colectivo.
En ese contexto tan gris, únicamente Carlik Jones y Shake Milton parecían sostener al equipo, evitando que la diferencia fuera aún mayor. Aun así, Dubai llegó a alcanzar ventajas de hasta 17 puntos y se marchó al descanso con un sólido 47-38 que dejaba muy tocado al conjunto de Joan Peñarroya.
Pero lo que ocurrió tras el paso por vestuarios fue un auténtico cambio de guion. El Partizan salió con una energía completamente distinta, impulsado por el trabajo incansable de Lakic, que contagió intensidad a todo el equipo y despertó a una afición grobari que pasó de la frustración a la euforia en cuestión de minutos.
A partir de ahí, el partido cambió radicalmente. Jones tomó definitivamente el control del juego, destrozando a la defensa rival con ritmo, lectura y personalidad, mientras Isaac Bonga firmaba otra actuación estelar en ambos lados de la cancha. El parcial fue demoledor: un 26-5 de salida en la segunda mitad que dio la vuelta al marcador y desató la locura en el Beogradska Arena.
Dubai trató de resistir con el trabajo interior de Mfiondu Kabengele y algunas acciones aisladas de Bacon y Musa, pero ya era demasiado tarde. El Partizan, completamente transformado, impuso su ritmo, dominó el rebote y castigó cada error rival hasta cerrar un espectacular parcial global de 50-27 en la segunda mitad.
El gran protagonista fue, una vez más, Carlik Jones, que firmó una actuación descomunal con 23 puntos, 6 asistencias y 31 de valoración, confirmándose como uno de los bases más determinantes de la competición. Bien secundado por Milton (13 puntos) y el impacto constante de Bonga, el Partizan selló una victoria tan contundente como simbólica.
Un triunfo que, más allá de su impacto clasificatorio, refuerza la sensación de crecimiento de este equipo. De tocar fondo a reaccionar con orgullo, carácter y baloncesto. Este Partizan, definitivamente, ya no es el de hace unos meses.




