
Baskonia volvió a confirmar su idilio en los duelos directos contra el Real Madrid esta temporada al imponerse por 98-96 en una noche de máxima tensión en el Buesa Arena. Ante 11.200 espectadores, el conjunto de Galbiati sumó su tercera victoria del curso ante los blancos, privando a los de Sergio Scariolo de asaltar el liderato de la Euroliga.
Festival de triples
El partido comenzó con un ritmo frenético y un acierto exterior inusual por parte de los locales. El Baskonia salió dispuesto a dominar el parqué, firmando un asombroso 8 de 9 en triples durante el primer cuarto. Diakité, infalible con tres aciertos iniciales, y Luwawu-Cabarrot lideraron la ofensiva azulgrana para cerrar el primer periodo con una ligera ventaja (29-27).
La inercia local continuó en el inicio del segundo cuarto. Los gasteiztarras, funcionando como una auténtica apisonadora, endosaron un parcial de 9-0 en apenas cuatro minutos que disparó la diferencia hasta los once puntos (42-31). Sin embargo, el Real Madrid reaccionó de la mano de su columna vertebral. Con la calidad de Hezonja, Deck y Llull, los visitantes respondieron con un parcial de 6-21, aprovechando un bache anotador del Baskonia (0/7 en triples en este tramo) para marcharse al descanso con ventaja (48-53).
Resistencia
Tras el paso por vestuarios, el encuentro cambió de piel. El juego se volvió más trabado y defensivo, un escenario donde el Real Madrid pareció encontrarse cómodo pese a los problemas de faltas de Campazzo. Fue en este tercer cuarto cuando el Baskonia se sostuvo gracias a su agresividad hacia el aro, sumando hasta 12 puntos desde el tiro libreen el periodo. Nowell y un omnipresente Luwawu-Cabarrot mantuvieron a los suyos en la pelea, entrando en el último asalto con todo por decidir (73-76).

El último cuarto fue una oda al baloncesto de ataque en su tramo final. Aunque la defensa blanca, liderada por la actividad de Garuba, secó al Baskonia durante los primeros cuatro minutos del periodo, Diakité apareció para romper la sequía.
Simmons
Cuando el partido parecía decantarse del lado visitante, emergió la figura de Kobi Simmons. El base estadounidense, que terminó con 21 puntos, anotó dos triples consecutivos cruciales para apretar el marcador (94-95). Un tiro de media distancia de Luwawu-Cabarrot puso las tablas a 96-96 a falta de escasas posesiones.
En el último ataque local, Simmons forzó la falta personal y, con una sangre fría absoluta, convirtió los dos tiros libres que ponían el 98-96 a 1,9 segundos del final. El último intento a la desesperada de Sergio Llull no entró, certificando la victoria de un Baskonia que, a pesar de contar con seis bajas (incluyendo la de última hora de Trent Forrest), volvió a dar la campanada.




