Aday Mara se ha convertido en el primer jugador español masculino en jugar una Final Four de baloncesto universitario. Ni clásicos como Mike Hansen, Ricky Peral e Iker Iturbe o jugadores más recientes como Santi Aldama o Sebas Saiz pudieron jugar ningún torneo a 4 en su trayectoria universitaria norteamericana. De marginado por Mike Cronin en Los Angeles a ser decisivo en Ann Arbor.

Los Michigan Wolverines pasaron por encima de Tennessee, que recibió un duro correctivo (95-62). No fue necesario que Aday interviniese mucho en la segunda parte puesto que el partido estaba ya roto. Aún así terminó con 11 puntos y 4 rebotes, incluyendo un triple que volvía locos a los fans «blues» y hurgaba aún más en la herida de los Volonteers. 

Los pupilos de Dusty May jugaron un baloncesto coral con rápida circulación de balón y trepidantes transiciones que sacaron de la pista a los de Rick Barnes, totalmente desbordado y que no dio con la tecla en los numerosos tiempos muertos que tuvo que pedir. Como viene siendo habitual en este Madness tanto Elliot Cadeau como Lendeborg firmaron ambos una brillante actuación. El base firmó 8 puntos y 10 asistencias mientras que el alero lideró en anotación a su equipo con 27 tantos.

Por otro lado el malagueño Álvaro Folgueiras se quedó con la miel en los labios ya que Iowa no pudo superar a Illinois. Los Hawkeyes lucharon hasta el final pero terminaron cayendo por 12 puntos (71-59). Alvaro no estuvo muy afortunado (no logró anotar en 9 minutos en pista). Aún así su papel global ha sido muy destacable y los grandes momentos vividos por el español en el Sweet 16 quedarán en la memoria. 

En los dos cruces restantes del Elite 8 hubo de todo. Arizona sacó músculo en la segunda mitad y superó a Purdue por 79 a 64. Llega muy sólido a la Final Four.

La locura total apareció en el Duke-Uconn. Un partido totalmente controlado por los Blue Devils que llegaron a disfrutar hasta de 19 puntos de ventaja. Pero la capacidad de lucha de los Huskies es admirable no, lo siguiente. Su porcentaje de triples fue pésimo durante todo el partido. En la segunda mitad fueron poco a poco recortando distancias gracias al formidable trabajo interior de Reed Jr. Con 69-70 en el marcador Cameron Boozer anotó una canasta que se presuponía decisiva. Para colmo los de Dan Hurley fallaban un tiro libre de los dos, por lo que con un 70-72 y posesión para Duke a falta de muy pocos segundos el choque parecía casi sentenciado. Sólo tenían que controlar la posesión y forzar una falta. Pero los nervios le jugaron una mala pasada a Cayden Boozer, que perdió el balón en el medio campo debido a un trap. El novato Braylon Mullins (¡de Indiana tenía que ser!), que hasta ese momento llevaba 0 de 3 en triples, se elevó a 12 metros del aro clavando un lanzamiento casi imposible. Quedaban 2 décimas pero los Blue Devils ya no pudieron hacer nada. Fue uno de los finales más increíbles de la historia del March Madness, y la cara en la rueda de prensa de Jon Scheyer era todo un poema.

En resumidas cuentas, Michigan se cruzará con Arizona en semifinales mientras que Uconn deberá vencer a Illinois en Indianápolis si quiere jugar la final nacional y continuar un sueño que empezó ayer. Las dos últimas veces que llegó a la Final Four se alzó con el campeonato nacional. El sueño podría hacerse realidad otra vez.