Azulmarino cumplió con las expectativas y logró el ascenso a LF Endesa, haciendo que un equipo de las islas vuelva a la máxima categoría del baloncesto nacional 14 años después.

Las de Alberto Antuña han hecho una temporada casi perfecta, con solo una derrota ante su máximo rival en la categoría, el Celta Baloncesto, pero con una primera vuelta perfecta que sentó las bases de un ascenso que ha desatado la euforia en la isla.

La victoria ante el Real Canoe y la sorprendente derrota de Celta Femxa frente al Bosonit Unibasquet han precipitado el ascenso una jornada antes de acabar la fase regular. Esto supone que Azulmarino escribe un nombre en el baloncesto de la isla junto al Flavia que la jugó en el ya lejano 1977 y que descendieron ese mismo curto y al Joventut Mariana de Sóller que subió en el 2008 con Jorge Méndez en el banquillo y María España en la pista y que hasta el 2012 pudieron estar en la máxima categoría cuando tuvieron que renunciar a su plaza.

Este proyecto que se creó en el año 2021 bajo el nombre de Club Sant Josep Obrer en la Liga Femenina 2 ha ido dando pasos de gigante para crecer de forma exponencial subiendo en la 22-23 a la LF Challenge tras comprar la plaza que no lograron en el playoff.

En la 2023-2024 no llegan a las plazas que dan derecho a jugar las eliminatorias de promoción y se da un golpe sobre la mesa con grandes fichajes como el regreso de María España, o la llegada de Kristina Rakovic con experiencia en la máxima competición nacional.

La temporada pasada las de Alberto Antuña que sustituyó en el tramo final a Jesús Vázquez fueron sextas pero en semifinales cayeron ante a la postre un equipo que ascendió, el CAB Estepona y de nuevo se pensó que había que dar un paso más para lograr el objetivo.

Y vaya si se ha conseguido con jugadores del nivel de Marta García, Carmen Grande, Mbulito y compañía que no conocieron la derrota hasta que jugaron contra el otro equipo más potente de esta liga el Celta Femxa que llegó tras la sorprendente incorporación de Alba Torrens, una histórica del baloncesto español, que regresaba a su isla para ser la guinda del pastel de este proyecto.

Los partidos pasaban y las victorias también, algunas de sonrojo del rival como el 61 a 143 contra el Santfeliuenc y parecía cosa de días que el ascenso llegara y el tropiezo de las gallegas en la cancha del Bosonit Unibasquet de Logroño lo adelantó.

Es por eso que todo Mallorca celebra que un equipo profesional de baloncesto está en la máxima categoría y el objetivo de ascender se cumplió.

Ahora toca festejar pero pensar también que el proyecto quiere ir a más y asentares en una LF Endesa que cada año es más competitiva y difícil.

¡Felicidades a toda la familia Azulmarino!