El Covirán Granada cayó por 74-89 ante el Insolac Caja 87 en el Palacio de Deportes y se quedó sin disputar la final de la Copa Andalucía. Un resultado que, por tratarse del segundo encuentro de pretemporada, debe analizarse con prudencia, pero que tampoco conviene despachar únicamente con el argumento de que “la pretemporada no vale para nada”.

El equipo de Arturo Ruiz compitió durante tres cuartos, llegó al último periodo únicamente un punto por debajo —57-58— y terminó encajando un parcial de 17-31 en los últimos diez minutos. Las numerosas bajas y problemas físicos condicionaron claramente el desenlace.

La pretemporada sirve para lo que sirve

Los resultados de agosto y septiembre rara vez permiten anticipar lo que sucederá cuando empiece la competición oficial. Las cargas de trabajo son diferentes, las rotaciones se amplían, se prueban sistemas y los equipos todavía están construyendo automatismos.

Por eso, perder ante el Caja 87 no convierte al Covirán Granada en peor equipo ni debería modificar por sí solo las expectativas de una plantilla diseñada para ocupar posiciones importantes en Primera FEB.

Pero hay otra parte que también existe: determinados resultados generan ruido.

Y un 74-89 en el Palacio ante un recién ascendido entra dentro de esa categoría.

Tres cuartos muy diferentes al resultado final

Mirar únicamente el marcador definitivo puede ofrecer una imagen algo engañosa de lo sucedido.

El primer cuarto terminó 19-19, al descanso se llegó con 37-37 y el Covirán entró en los diez minutos finales perdiendo solamente por 57-58. Es decir, durante treinta minutos el encuentro fue prácticamente un cara o cruz

Incluso hubo momentos en los que los rojinegros parecieron hacerse con el control.

En el segundo cuarto, un triple lejano de Greg Parham y cuatro puntos consecutivos del estadounidense llevaron el marcador hasta el 31-25. Sin embargo, Caja 87 nunca se desconectó y encontró especialmente en Nedim Djedovic la respuesta para regresar al partido. Dos triples consecutivos del bosnio ayudaron a mandar el encuentro igualado al descanso.

La historia se repitió en el tercero. Covirán llegó a disponer de cinco puntos de ventaja, pero otros dos triples consecutivos de Djedovic transformaron el 49-47 en 49-53, obligando a Arturo Ruiz a solicitar tiempo muerto.

Ahí apareció una de las cuestiones que deja el encuentro: Caja 87 castigó mucho mejor los momentos de debilidad del Covirán.

Las bajas explican mucho

Cualquier análisis del partido que ignore las circunstancias con las que jugó Granada sería incompleto.

Jonathan Rousselle no fue convocado por molestias y Jovan Kljajic tampoco participó después de haber aterrizado en Granada la noche anterior. Durante el encuentro se sumaron más problemas: Edu Durán se lesionó en el segundo cuarto, Mathieu Kamba únicamente pudo disputar siete minutos y Greg Parham tuvo que pedir el cambio en el tercero.

Son demasiadas circunstancias para considerar representativo el último cuarto.

Cuando Caja 87 comenzó a abrir diferencias, el Covirán tenía una rotación muy condicionada y terminó acusando el desgaste. El 17-31 de esos últimos diez minutos explica prácticamente toda la diferencia del marcador final.

Por tanto, utilizar exclusivamente esos minutos para juzgar el nivel real del equipo sería precipitado.

Pero el rival también forma parte del análisis

Las bajas explican la derrota. No necesariamente explican todo.

El Insolac Caja 87 acaba de ascender desde Segunda FEB y afrontará esta temporada su estreno en Primera FEB. No se trata exactamente del mismo equipo que consiguió el ascenso: se ha reforzado con jugadores que conocen categorías superiores, pero mantiene seis integrantes del bloque que consiguió subir. En la propia guía de Campo Atrás ya destacábamos esa combinación entre continuidad y jugadores experimentados en la categoría.

Ese contexto importa.

Covirán procede de la Liga Endesa y ha construido una plantilla con aspiraciones altas en su regreso a Primera FEB. Caja 87 llega desde Segunda FEB con el objetivo inicial de consolidarse en la categoría.

Por eso, aunque estemos a principios de septiembre, perder por quince puntos en casa ante un recién ascendido no puede considerarse una buena noticia.

No es una alarma. Pero tampoco hace falta disfrazarlo.

Greg Parham presenta candidatura

Entre las mejores noticias del encuentro aparece Greg Parham.

El estadounidense terminó con 18 puntos y fue el principal argumento ofensivo del Covirán durante buena parte del encuentro. Lluís Costa terminó con 12 y Tanner McGrew alcanzó los 10.

Más allá de las cifras, Parham asumió responsabilidad cuando el ataque granadino tuvo dificultades y fue capaz de producir tanto desde el perímetro como atacando el aro.

Es pronto para establecer jerarquías, pero sus primeros partidos dejan una pista interesante sobre el peso ofensivo que puede asumir esta temporada.

Un ataque todavía por construir

Aquí probablemente se encuentra uno de los aspectos que habrá que seguir durante las próximas semanas.

Covirán tuvo fases de poca fluidez ofensiva. Sus nueve primeros puntos llegaron desde el triple, mientras que Caja 87 consiguió incomodar bastante a los rojinegros con su intensidad defensiva. Granada Hoy destacó también los problemas locales para encontrar soluciones cuando el encuentro comenzó a complicarse.

Resultaría injusto convertir eso ahora mismo en un problema estructural porque faltaba Rousselle, Kljajic apenas acaba de incorporarse y Kamba prácticamente no pudo participar.

Precisamente por eso, uno de los grandes focos de lo que queda de pretemporada estará en comprobar cómo se distribuye la generación ofensiva cuando Arturo Ruiz disponga de toda la plantilla.

¿Cambia algo de cara al inicio de Primera FEB?

A día de hoy, muy poco.

El Covirán Granada sigue teniendo prácticamente las mismas incógnitas y las mismas posibilidades que tenía antes del encuentro.

Pero el partido sí deja tareas.

Debe recuperar jugadores, integrar a los internacionales, acumular entrenamientos con el grupo completo y encontrar mayor continuidad ofensiva. Y, sobre todo, necesita que las próximas semanas permitan ver una evolución.

Ahí estará la verdadera medida de esta pretemporada.

Una derrota aislada ante Caja 87 puede quedarse simplemente en una anécdota de principios de septiembre. Si los problemas observados se repiten cuando se acerque el comienzo de Primera FEB, entonces el análisis será diferente.

Ni alarma ni indiferencia

Ese quizá sea el punto intermedio más razonable tras el 74-89.

No hay motivos para encender ninguna alarma deportiva por el segundo encuentro de pretemporada, menos todavía teniendo en cuenta las bajas que sufrió el Covirán.

Pero tampoco hay que convertir la pretemporada en un escenario donde absolutamente todo dé igual.

El resultado es malo. El último cuarto también lo fue. Y hacerlo ante un recién ascendido provoca inevitablemente cierto ruido alrededor de un equipo sobre el que existen grandes expectativas.

Ahora la respuesta tendrá que llegar donde realmente importa: en la evolución del equipo durante las próximas semanas y, sobre todo, cuando empiece Primera FEB.

Porque la pretemporada no decide nada.

Pero algunas derrotas sí dejan cosas que mirar.