
El San Pablo Burgos ya tiene delante el siguiente reto de su aventura europea. Después del estreno en la EuroCup, el conjunto burgalés afrontará en la Jornada 2 uno de esos partidos que exigen mucho más que acierto ofensivo: enfrente estará el Aris de Salónica, un equipo construido alrededor de la experiencia, el físico y el talento individual.
El conjunto griego ha diseñado una plantilla muy diferente a la de un equipo joven que busque crecer en Europa. Hay jugadores con experiencia NBA, internacionales con recorrido y veteranos acostumbrados a partidos de máxima exigencia. Y al frente del proyecto aparece una figura que tampoco necesita presentación: Vassilis Spanoulis, uno de los grandes nombres de la historia del baloncesto griego y ahora responsable de dirigir desde el banquillo al Aris.
Para el San Pablo Burgos, uno de los primeros grandes problemas estará probablemente en el juego interior. El Aris dispone de centímetros, potencia y jugadores capaces de ocupar diferentes posiciones.
Jeremiah Robinson-Earl es una de las grandes referencias de esta plantilla. Con 2,06 metros y capacidad para jugar como ala-pívot, representa un perfil especialmente incómodo para cualquier defensa: puede producir cerca del aro, moverse fuera de la pintura y participar en el rebote.

Su experiencia en la NBA le aporta además un conocimiento del juego que puede marcar diferencias en EuroCup. No es simplemente un jugador interior que dependa de recibir el balón cerca del aro. Su movilidad permite al Aris generar diferentes situaciones ofensivas y obliga a los defensores a tomar decisiones constantemente.
El San Pablo Burgos tendrá que estar preparado para defenderle tanto en situaciones de uno contra uno como cuando participe en bloqueos y continuaciones. Si Burgos permite que Robinson-Earl reciba con ventaja, el Aris tendrá una vía muy peligrosa para generar su ataque.
A su lado aparece E.J. Liddell, otro jugador que eleva considerablemente el nivel físico del equipo griego. Con 2,00 metros, puede desenvolverse en las posiciones interiores y aporta una combinación interesante de potencia y movilidad. Liddell también cuenta con experiencia NBA y puede castigar diferentes tipos de defensas. Su presencia hace que el San Pablo Burgos no pueda concentrar todos sus esfuerzos exclusivamente en Robinson-Earl.

Ahí aparece uno de los principales retos para Porfi Fisac: defender al Aris sin tener que multiplicar constantemente las ayudas. Si Burgos necesita cerrar demasiado la pintura sobre sus interiores, el equipo griego dispone de jugadores exteriores capaces de aprovechar los espacios. Y si hablamos de experiencia, pocos nombres de la plantilla del Aris impresionan tanto como Khem Birch.
El pívot canadiense, de 34 años y 2,05 metros, acumula una importante trayectoria al máximo nivel y aporta algo que puede resultar especialmente valioso en un partido europeo: oficio. Birch no necesita ser la primera opción ofensiva para tener influencia. Su capacidad para ocupar espacios, bloquear, cargar el rebote y proteger la zona puede condicionar el partido.

Para el San Pablo Burgos será especialmente importante evitar que el Aris domine el rebote ofensivo. Permitir segundas oportunidades ante una plantilla con este poderío físico puede terminar siendo un problema enorme.
Pero el peligro del Aris no se encuentra únicamente en sus jugadores interiores. En la dirección aparece Nenad Dimitrijevic, un base de 1,88 metros que aporta algo completamente diferente: lectura del juego, capacidad de creación y experiencia. Su presencia permite al Aris jugar con un director capaz de manejar los ritmos y encontrar a sus compañeros en diferentes situaciones. No será extraño que buena parte de las ventajas interiores que busque el equipo griego comiencen precisamente desde el bloqueo directo.
Por eso, la defensa del San Pablo Burgos sobre Dimitrijevic puede ser tan importante como el trabajo sobre Robinson-Earl o Liddell. Si el base consigue jugar cómodo y levantar la cabeza para encontrar a sus interiores, el Aris tendrá muchas más posibilidades de imponer su juego.

El Aris tampoco está construido para vivir únicamente de la pintura. Matt Morgan aporta capacidad para jugar con balón y generar situaciones ofensivas desde el perímetro. Es un jugador que puede asumir responsabilidades en ataque y complementar a los bases.

Adam Mokoka, por su parte, añade físico y versatilidad exterior. Su capacidad para defender diferentes posiciones puede permitir a Spanoulis construir quintetos muy físicos, especialmente cuando quiera aumentar la presión defensiva.

Y aparece también Vasileios Toliopoulos, un jugador con capacidad para castigar desde el lanzamiento exterior y que puede convertirse en una amenaza cuando las defensas cierren demasiado la pintura.

Es decir, el San Pablo Burgos se encontrará ante un rival que puede hacer daño de diferentes maneras. No basta con proteger la zona: tampoco será posible conceder tiros exteriores con facilidad.
La plantilla incorpora además dos apellidos que automáticamente llaman la atención: Thanasis y Kostas Antetokounmpo.
Kostas aporta centímetros y capacidad atlética desde la posición interior. Sus 2,08 metros y su físico hacen que sea otra pieza que puede cambiar el nivel defensivo del Aris y ofrecer soluciones cerca del aro.

Thanasis, por su parte, representa experiencia, energía y capacidad física. Ambos aportan un componente atlético diferente al de otros jugadores de la plantilla.

No significa que el Aris vaya a construir todo su juego alrededor de ellos. Precisamente ahí está la riqueza de su plantilla: puede cambiar el perfil de sus quintetos dependiendo de lo que necesite el partido. Y quizá esa sea la característica que más debe preocupar al San Pablo Burgos.
El Aris tiene jugadores para construir un partido muy físico. Robinson-Earl, Liddell, Birch y los Antetokounmpo pueden elevar el nivel de contacto en la pintura, mientras que Mokoka y otros exteriores pueden aportar intensidad defensiva. Eso puede llevar el partido a un escenario incómodo para Burgos si el conjunto de Porfi Fisac permite que el Aris marque el ritmo.
El San Pablo Burgos tendrá que intentar que el encuentro se juegue en sus condiciones. Atacar con velocidad cuando tenga oportunidad, mover el balón para evitar que el físico griego domine el partido y, sobre todo, evitar ataques demasiado estáticos que permitan al Aris establecer su defensa.
El San Pablo Burgos tendrá, por tanto, una misión clara: evitar que el Aris convierta el partido en una batalla exclusivamente física. Si los burgaleses consiguen mover el balón, correr, atacar los espacios y mantener el control del rebote, tendrán argumentos para competir. Si el Aris consigue llevar el encuentro a la pintura, imponer sus centímetros y jugar desde la superioridad física de sus interiores, el escenario será mucho más complicado.
La Jornada 2 de la EuroCup presenta así una prueba de nivel para el San Pablo Burgos. Un partido ante un Aris construido para competir, con talento en todas sus posiciones, experiencia internacional y un entrenador que conoce perfectamente este tipo de escenarios.
No será una cuestión de frenar a un solo jugador. Burgos tendrá que encontrar la manera de frenar a todo un equipo.




