
La visita a Palma se presentaba como uno de esos partidos que no se pueden perder cuando la temporada se empieza a estrechar por abajo. Un duelo directo, un rival de la misma pelea y la posibilidad de tomar aire tras el parón. Pero el Grupo Ureta Tizona volvió a hacer lo que lleva semanas haciendo: competir a ratos, fallar demasiado y terminar entregando el partido sin demasiada discusión. El 88-72 final frente al Palmer Basket deja algo más que una derrota; deja la sensación de que el equipo ha entrado en una espiral de la que cada jornada cuesta más salir.
El encuentro empezó con cierta igualdad, con los burgaleses intentando sostener el intercambio inicial, pero pronto apareció el problema que está marcando esta mala racha: el acierto. Mientras los locales encontraban el aro con más naturalidad, el Tizona acumulaba tiros fallados y pérdidas de ritmo. El primer cuarto ya terminó con ventaja mallorquina (24-18) y fue el primer aviso de lo que estaba por venir. El partido todavía estaba abierto, pero el equipo de Denís Pombar ya mostraba esa mezcla de precipitación y frustración que se repite cada semana.
En el segundo cuarto el Palmer Basket terminó de inclinar la balanza. Cada error visitante se convirtió en una oportunidad para los locales, que castigaron con velocidad y acierto hasta abrir una brecha preocupante. El Tizona intentó agarrarse al partido con alguna acción aislada, pero nunca logró encadenar dos o tres defensas seguidas que cambiaran la dinámica. Al descanso la distancia ya era seria y el partido empezaba a parecer demasiado largo para un equipo que lleva semanas luchando contra sí mismo.
Tras el paso por vestuarios llegó el habitual espejismo. El Tizona se acercó, recortó diferencias y por unos minutos pareció recordar que también sabe competir. Un pequeño parcial devolvió la esperanza y la diferencia se redujo hasta rondar los siete puntos. Pero la reacción duró lo que duran casi todas últimamente: poco. El Palmer respondió con calma, volvió a castigar desde el perímetro y devolvió la distancia a los dobles dígitos antes de entrar al último cuarto.
El tramo final apenas cambió nada. El Tizona siguió peleando, pero más por orgullo que por convicción. El Palmer Basket administró su ventaja sin sobresaltos y el marcador se cerró en un 88-72 que refleja bastante bien lo que fue el partido: un equipo más efectivo y otro atrapado en su propia falta de acierto. Para los burgaleses, además, el golpe tiene más peso del habitual, porque llega ante un rival directo y prolonga una dinámica que ya suma varias derrotas consecutivas.
Y así está ahora mismo el Tizona: compitiendo a ratos, sobreviviendo a tramos y perdiendo partidos que empiezan a parecer demasiado importantes para dejarlos escapar. El margen con la zona de descenso se ha reducido peligrosamente y el calendario no espera a nadie. Cada jornada parece una última oportunidad… y cada semana el equipo vuelve a marcharse con la sensación de que el problema no es el rival, sino todo lo que el propio Tizona deja de hacer.
FICHA TÉCNICA
Parciales: 24-18, 30-22 (54-40), 17-15 (71-55), 17-17 (88-72).
Palmer Basket (88): 0. Hansel Atencia (12), 5. Phil Scrubb (23), 7. Duda Sanadze (14), 9. Ander Urdiain (3), 10. Golden Dike (4), 12. Jesús Carralero (2), 15. Joan Feliu (0), 22. Nuno Sá (7), 23. Josh Roberts (10), 24. Ángel Comendador (8), 47. Archie Izaw-Bolavie (5).
Grupo Ureta Tizona Burgos (72): 5. Marquis Jackson (15), 8. Felix Terins (4), 10. Arnau Parrado (10), 13. Ramón Vilà (2), 21. Gabriel Gil (1), 24. Andy Huelves (4), 25. Jan Zidek (4), 31. Javonte Brown (16), 33. Alberto Alonso (-), 35. Rodrigo Seoane (3), 55. Gerard Jofresa (8), 60. Ayoze Alonso (5).
Equipo arbitral: Lema Parga, Paula – Domingo Vilalta, Jordi – Gallego Rodríguez, Carlos.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 23 de la Primera FEB entre Palmer Basket y Grupo Ureta Tizona disputado en el Polideportivo Son Moix ante 1200 espectadores. Fueron expulsados por faltas Felix Terins, Rodrigo Seoane y Ayoze Alonso.




