
La historia de Pablo Almazán y el Recoletas Salud San Pablo Burgos seguirá escribiéndose una temporada más. El conjunto burgalés ha apostado por la continuidad de uno de los jugadores más queridos por la afición y uno de los grandes referentes del vestuario, asegurando la presencia del capitán para afrontar un nuevo curso en la Liga Endesa y el regreso del club a las competiciones europeas.

A sus 37 años, el alero granadino continúa demostrando que su aportación va mucho más allá de los números. Las estadísticas de la pasada temporada en la Liga Endesa reflejan un papel discreto en cuanto a producción, con 1,3 puntos, 1 rebote y 0,2 asistencias en poco más de nueve minutos por encuentro, pero el valor de Almazán nunca se ha medido únicamente por los puntos que anota. Su liderazgo, experiencia, capacidad defensiva y compromiso diario siguen siendo un activo de enorme valor para un equipo que aspira a consolidarse entre los mejores del baloncesto español.

La trayectoria de Pablo Almazán es la de un jugador que ha sabido ganarse cada paso de su carrera. Formado en la cantera de Unicaja Málaga, pasó por Plasencia, Clínicas Rincón, Zaragoza, Leyma Coruña, Breogán, Planasa Navarra, Melilla y Real Betis antes de llegar a Burgos. En cada destino dejó la imagen de un jugador solidario, competitivo y dispuesto a hacer el trabajo menos vistoso para ayudar al equipo. Especialmente brillantes fueron sus campañas en LEB Oro, donde llegó a superar los 12 puntos por partido y consolidó una reputación como uno de los aleros nacionales más fiables de la categoría.

Su experiencia en la élite también es amplia. Ha disputado más de una década en la ACB defendiendo las camisetas de Unicaja, CAI Zaragoza, Real Betis y San Pablo Burgos, acumulando cientos de partidos en la máxima categoría del baloncesto español. Sin embargo, la renovación con el conjunto burgalés trae consigo un aliciente muy especial.

Pese a su dilatada trayectoria y a una carrera que abarca casi dos décadas como profesional, esta será únicamente la segunda ocasión en la que Pablo Almazán dispute una competición europea a nivel de clubes. La primera llegó en la temporada 2010-11 con Unicaja Málaga, cuando participó en la Euroliga siendo todavía un joven jugador que comenzaba a abrirse camino entre la élite. Quince años después, el destino le brinda una nueva oportunidad de competir en Europa, esta vez desde un rol completamente diferente: el de capitán, líder del vestuario y referente de un proyecto que vuelve a mirar al continente con ambición.

La continuidad de Almazán representa también un mensaje claro por parte del club. En una plantilla que seguirá incorporando talento y juventud, la presencia de un jugador con su conocimiento del juego, su profesionalidad y su identificación con el escudo aporta un equilibrio difícil de encontrar en el mercado. Porque hay jugadores que destacan por sus estadísticas y otros que dejan huella por todo aquello que sucede cuando el balón no está en sus manos. Pablo Almazán pertenece a ese segundo grupo.

La próxima temporada volverá a enfundarse la camiseta del Recoletas Salud San Pablo Burgos para liderar al equipo desde el ejemplo, la entrega y el sacrificio. Porque los capitanes no siempre son los que más anotan, sino los que nunca dejan de remar cuando el mar se embravece. Y mientras haya una travesía por delante, el capitán no abandona su nave.





