El KK Crvena Zvezda y el KK Partizan volvieron a citarse en el escenario más eléctrico del continente: el Beogradska Arena. Jornada 35 de Euroliga, gradas a rebosar, bengalas, humo y una tensión que se podía cortar. El derbi más caliente de Europa no decepcionó.

El conjunto dirigido por Saša Obradović llegaba con la necesidad de consolidarse en puestos de playoff, mientras que los de Joan Peñarroya aterrizaban lanzados, con cinco victorias consecutivas y la ambición de arruinar la fiesta a su eterno rival.

El inicio fue favorable a Partizan, con Sterling Brown y Carlik Jones marcando el ritmo ofensivo. Sin embargo, la Estrella Roja reaccionó rápido apoyándose en la dureza defensiva de Nikola Kalinić y en un inspirado Jasiel Rivero, que anotó los primeros ocho puntos de su equipo. A ellos se sumó un omnipresente Codi Miller-McIntyre, el mejor de los locales durante toda la noche. Aun así, ligera ventaja visitante al final del primer cuarto (20-21).

El segundo periodo mantuvo el intercambio constante de golpes. La Estrella Roja trataba de imponer físico con jugadores como Joel Bolomboy, Chima Moneke y Jordan Nwora, mientras que Partizan encontraba equilibrio con la aparición interior de Bruno Fernando. Aun así, los errores y la presión defensiva local equilibraron el marcador hasta el 38-38 al descanso.

Tras el paso por vestuarios, Partizan dio un paso adelante. El control del rebote defensivo les permitió correr y jugar con mayor claridad, con un Nick Calathes imperial en la dirección (8 asistencias) y un Sterling Brown absolutamente decisivo (24 puntos, 7 rebotes). Jones también encontró espacios para castigar en transición, mientras que la Estrella Roja sobrevivía gracias a destellos de Nwora y, sobre todo, al liderazgo constante de Miller-McIntyre. El tercer cuarto cayó del lado visitante (55-58).

El último periodo fue puro derbi. En los primeros minutos, Partizan pareció romper el partido con un parcial demoledor. Triples de Brown, Isaac Bonga y Calathes disparaban la ventaja hasta un +16 (72-57), silenciando momentáneamente a la afición local.

Pero la reacción no tardó en llegar. Empujados por el orgullo y por un Miller-McIntyre descomunal, la Estrella Roja subió líneas, endureció su defensa y forzó pérdidas que devolvieron la vida al partido. El +16 se evaporó hasta un inquietante +3, en medio de un ambiente irrespirable y con decisiones arbitrales muy condicionadas por la presión del pabellón.

El desenlace fue digno del escenario. Cuando el partido amenazaba con volverse en contra, apareció el líder. Carlik Jones firmó un espectacular 2+1 en penetración a falta de menos de medio minuto, enmudeciendo a la grada y provocando incluso la interrupción del juego por lanzamiento de objetos. Tras la reanudación, el propio Jones mantuvo la sangre fría desde el tiro libre para cerrar el partido, pese al último intento de Miller-McIntyre desde el triple.

Victoria de carácter del Partizan (89-82), la sexta consecutiva en Euroliga, en un derbi cargado de tensión, emoción y baloncesto del más alto nivel.

Un triunfo que no solo refuerza la dinámica de los de Peñarroya, sino que golpea directamente a su eterno rival, alejándolo de los puestos de acceso directo a playoff. En Belgrado, una vez más, el baloncesto fue guerra… y esta vez cayó del lado negro de la ciudad blanca.