El UCAM Murcia se quedó a las puertas de una final europea tras imponerse al PAOK (89-85) en el Palacio, un resultado insuficiente para remontar el -6 de la ida en Grecia. El conjunto de Sito Alonso firmó un partido muy serio, con momentos de dominio claro, pero acabó pagando caro su inferioridad en el rebote y algunos tramos de desacierto ofensivo.

El encuentro arrancó con un ritmo alto y máxima igualdad. El UCAM, empujado por un Palacio prácticamente lleno, trató de imponer su intensidad desde el inicio, aunque el PAOK respondió con solvencia, especialmente en el juego interior. Los murcianos encontraron puntos en acciones de Kelan Martin, Radebaugh y un activo DeJulius, que empezaba a asumir protagonismo. Aun así, el intercambio de canastas fue constante durante todo el primer cuarto, sin que ninguno de los dos equipos lograra abrir brecha. Los locales lograron cerrar el periodo con una mínima ventaja (20-19), dejando claro que la eliminatoria iba a decidirse por detalles.

En el segundo cuarto, el conjunto universitario dio un paso adelante, especialmente en defensa. Cate comenzó a hacerse fuerte en la pintura, aportando puntos importantes cerca del aro, mientras que DeJulius elevaba su nivel ofensivo con acciones individuales y generando faltas. El UCAM consiguió frenar durante varios minutos al ataque griego y, gracias a una mejor circulación de balón, logró abrir una pequeña renta. En el tramo final antes del descanso, los de Sito Alonso firmaron sus mejores minutos, alcanzando la ventaja necesaria para igualar la eliminatoria. Un triple de DeJulius sobre la bocina permitió a los murcianos marcharse al descanso con un 47-40 que les colocaba momentáneamente por delante en el global.

Tras el paso por vestuarios, el partido cambió de guion. El PAOK salió con mayor agresividad y aprovechó los problemas del UCAM en ataque para recortar diferencias rápidamente. Un parcial de 0-6 obligó a Sito Alonso a parar el partido, y aunque los murcianos reaccionaron con acciones puntuales de DeJulius y Cacok, el encuentro entró en una fase de intercambio constante. El UCAM no logró mantener la regularidad ofensiva ni controlar el rebote, un aspecto clave que permitió segundas oportunidades al conjunto griego. A pesar de algunos momentos de dominio local, el tercer cuarto se cerró con un ajustado 63-60 que dejaba todo abierto para el desenlace.

El último cuarto fue el más intenso y decisivo. El PAOK logró ponerse por delante en los primeros minutos, aprovechando un nuevo bajón ofensivo del UCAM. Sin embargo, apareció la figura de DeJulius, que asumió toda la responsabilidad ofensiva y firmó un tramo espectacular. El base anotó de todas las maneras posibles, enlazando varias acciones consecutivas que permitieron al UCAM darle la vuelta al marcador y alcanzar incluso una ventaja de doble dígito que le acercaba a la final. Radebaugh se sumó con un triple importante, pero cuando el partido parecía encarrilado, el PAOK reaccionó.

Los griegos aprovecharon su dominio en el rebote ofensivo y varios errores defensivos locales para firmar un parcial que volvió a equilibrar la eliminatoria. En los últimos segundos, el UCAM aún tuvo la opción de forzar la prórroga, pero Sant-Roos falló el primero de los tres tiros libres de los que dispuso, lo que terminó por sentenciar el cruce.